Traducir el Corán a la “lengua del imperio”

Hemos defendido la potencialidad de la lengua castellana para expresar los ríos profundos de la revelación coránica, aquí y ahora. Pero el activar esta potencialidad no puede realizarse de forma ingenua, mediante traslaciones literales o búsquedas de equivalencias a primera vista evidentes con la lengua árabe. La apertura debe realizarse desde la conciencia de que la lengua castellana que usamos es el resultado de una violencia inaudita, ella misma el instrumento y uno de los resultados de dicha violencia.

No podemos ni debemos olvidar que el castellano fue codificado como lengua del Imperio. Así la llamó Antonio de Nebrija en el prólogo a la primera Gramática de la lengua castellana, publicada en 1492. Año de unidad de España bajo los signos de la pureza de sangre, la persecución de los infieles y el dogma religioso. Año de la conquista de Granada, de la expulsión de los judíos y de “el doble descubrimiento de América por Europa y de Europa por América”[1], con su “guerra justa” en contra de los indios, en nombre de la evangelización, de la universalidad del cristianismo: “siempre la lengua fue compañera del imperio” [2].

La elaboración de la gramática y la unificación lingüística son presentadas por Nebrija como parte de un proceso de unificación política, racial y religiosa. En la época en la que Nebrija publica su gramática, en España se hablaba árabe y el llamado judeoespañol, además del resto de lenguas romances, euskera, algunos dalectos bereberes… Para Nebrija, la gramática es un instrumento de guerra, un arma para combatir la barbarie que se apodera de la lengua[3].

En su Diálogo de la lengua, Juan de Valdés critica a Nebrija y afirma que este no incluyó en su vocabulario castellano-latino muchos vocablos castellanos, sino “solamente aquellos para los quales hallaba vocablos latinos o griegos que los declarasen”[4]. Con esto, señala la tarea desarabizadora de los gramáticos castellanos de la época. El propio Valdés nos ofrece una imagen fantasiosa de los castellanos refugiados en los montes asturianos con su lengua y Don Pelayo, desde donde iniciaron la “gloriosa reconquista”. Así, la pureza de la lengua castellana está relacionada con la lucha contra el islam.

Nebrija pretende apoderarse del romance al que llamamos castellano, fijarlo y convertirlo en instrumento del poder. Presenta su gramática como un instrumento de la evangelización de los “pueblos bárbaros e de peregrinas lenguas”. La lengua ya no es un medio de comunicación que emana de las gentes y a ellas pertenece. La función de la lengua es heroica, el género historiográfico tiene precedencia, se trata de glorificar a los héroes nacionales como paradigmas de la identidad uniforme de la nación católica (el paradigma del cristiano viejo, cuya sangre es tan pura como el árabe de los panarabistas). Este castellano imperial es meramente instrumental, tiene como función servir a “la dominación militar de las culturas ibéricas y su uniformidad religiosa bajo el signo de la Cruz” [5]. Desde el pensamiento casticista, la quema de las bibliotecas árabes es la continuación lógica de la edición de la gramática.

Hablar del Corán en nuestra lengua nos fuerza a recordar este pasado. Cinco siglos de dominio de esta concepción del castellano como lengua del imperio han dejado una profunda huella. Por supuesto la pretensión de Nebrija es ilusoria: la lengua continuó dando sus frutos, las gentes siguieron haciendo de ella un medio para expresarse sentimientos y comunicarse sus secretos, para alabar a Al-lâh de forma no instrumental, rudimentaria, al margen de las fórmulas sabidas. Todo intento de controlar la lengua y dirigirla desde el poder se muestra estéril a la larga. Pero el propio intento ha tenido sus efectos en determinados ámbitos, en especial en el lenguaje político y clerical. Cuando utilizamos palabras como evangelización, casta o doctrina, a cualquier castellano-parlante consciente de su genealogía se le revuelven las entrañas. Existe todo un marco teológico asociado a este legado, del cual resulta difícil escapar. Todo esto nos lleva a la pregunta: ¿cuál es el idioma castellano capaz de traducir el mensaje del Corán sin caer en la lengua del imperio? Nuestra respuesta ya ha sido dada, de forma implícita en lo que precede. La lengua castellana solo puede librarse de la violencia histórica mediante el poetizar, liberando así al castellano de las rigideces de su historia.

Es necesario un ejercicio de de-construcción del lenguaje clerical para encontrar formas de expresar el contenido de la revelación sin ser presos de la tela de araña tejida por el “catolicismo biológico” sobre la lengua. En el contexto de la edad contemporánea, dicha superación solo puede realizarse plenamente desde una comprensión hermenéutica, como esfuerzo en pos de la reconquista de la lengua. El término re-conquista significa aquí volver a conquistar la lengua como instrumento de la revelación y ya no un instrumento de dominio, recuperar la capacidad comunicativa del lenguaje, un lenguaje que no nos separa sino que nos enlaza en la espiral del caracol marino. Esta es la tarea más propia del poeta, y no puede ser casualidad la abundancia de poetas en iberoamérica, el esplendor de la poesía cubana, peruana, chilena, mexicana…

El castellano que puede traducir el Corán no es pues el de la teología católica, tan ligada a la supresión de lo islámico. Habrá que tener sumo cuidado en este punto, no caer en rígidas teologías que velen la Palabra. Más bien, se trata de recuperar todas aquellas facetas o intesrsticios a través de los cuales las gentes han ejercido una resistencia ante la lengua del imperio. Es entonces cuando nos encontramos con “la otra corriente sumergida, donde aparecen los otros retablos verbales que nos dan rebrillo y liberación de la casa metropolitana”[6]. Lezama Lima se refiere a liberarse del yugo colonial, nosotros hablamos de descolonizarnos del yugo nacional-católico. Junto al poetizar, nos remitimos a todas aquellas semillas que pasaron de las consmovisiones judías, islámicas o amerindias a las lenguas y a las culturas íberas, una corriente que fluye secretamente hasta estallar en la modernidad.

No es casual que las posibilidades de renovación cultural de la anquilosada España tengan su origen en América del sur, donde los elementos ajenos a la cosmovisión castiza han perdurado. Nos referimos a la recuperación de la poesía quecha, nuahtal, de la poesía andina. A Miguel Ángel Asturias y primavera guatemalteca. A Alejo Carpentier oyendo la música del tiempo entre columnas barrocas. A Huidobro, convertido en el nuevo Adán entre la selva del lenguaje. A Octavio Paz ante la piedra del sol. Los grandes poetas y prosistas de América han propiciado el reencuentro de la lengua castellana con lo telúrico, su vuelta a la morada. También hay que citar a Juan Eduardo Cirlot, Juan Goytisolo, José Ángel Valente, y a todos aquellos escritores en lengua castellana que trabajan gozosamente en esta tarea de re-conquista de la lengua.

En ese fondo nutriente de las mitologías amerindias, el combate de los señores de Xibalbá, el ser decapitado por querer ver el alba antes de tiempo, desde la cueva de los murciélagos del Popol Vuh (el Libro de la Comunidad). Cuando Lezama Lima evoca al ángel de la jiribilla, lo hace a sabiendas de que esta herejía lo libera de su pertenencia al ámbito de la hispanidad y lo inserta en el mundo mucho más amplio y fecundo (incluso más actual) de las cosmologías primigenias. La filiación profética de las eras imaginarias, el eco de la imagen poética en la historia. Nada histérico asombro, quieto acata el destino y eleva una plegaria. Una plegaria es una flecha de deseo, resiste al objetivo, cruza el umbral y vuelve como abrigo.

El lenguaje no es un conjunto de signos exterior al mundo de las cosas, a través de los cuales pudiésemos nombrarlas y disponerlas para el uso. El lenguaje es el medium que une a las cosas en un magnetismo indescifrable. En los ríos profundos de José María Arguedas los versículos coránicos se encuentran como el pez en el agua. No en vano el propio Arguedas fue recuperador de la poesía quechua. Desde luego, la cosmovisión coránica es mucho más cercana al (llamado) panteísmo-animismo de las religiones amerindias que al trinitarismo de un Tomás de Aquino. Esta es la otra arcilla que estamos trabajando, con el permiso de Al-lâh.

Mencionamos aquí el “humanismo entusiasta” de los toltecas y la poesía nahuatl, su elogio del canto como forma de sabiduría, surgida del diálogo del poeta con su corazón, de forma que el poema refleja el orden cósmico de forma precisa. La referencia al corazón-espejo, a la unión en el ave de la flor con la palabra, al aroma y a la aurora como signos del Dios único: “en el interior del agua cantan las flores divinas… la amistad es la lluvia de las flores preciosas… allá escucho sus voces, en verdad el Dador de la Vida responde…”. Así, cuando el poeta-príncipe Nezahualcóyol accede al trono el año 1431, afirma su miseria y su carácter contingente y bajo juicio de criatura, y pide ser guiado por el Señor de lo invisible:

“¡Oh Señor que estáis presente en todo lugar, que sabéis todos los pensamientos y distribuís todos los dones; plegaos de no esconderme vuestras palabras y vuestras inspiraciones… con que sugerísteis e insuflásteis a vuestros antiguos amigos… y usáis de ellos como de vuestras flautas hablando dentro de su interior y poniendoos en sus caras y en sus oídos y abriendo sus bocas para el bien hablar! Por esto, Señor, los adornáis con la prudencia y la sabiduría, para que vean como en el espejo de dos haces, donde se presenta la imagen de cada uno, y por la misma causa les dáis un hacha muy clara sin ningún humo, cuyo fulgor se extiende por todo el mundo.”[7]

 A través de este hálito se realiza el paso de la edad de las cavernas ancestrales hacia la posmodernidad, sin paso previo por la Ilustración decimonónica. Un salto vertiginoso que nos recuerda que España es el primer país moderno, el primero en concebir un estado-nación uniformizado y postular la unión esencial y burocrática de la raza, la lengua, la religión y el territorio, como conceptos vinculados-vinculantes. Toda la literatura contemporánea se erige en una gran rebelión en contra de este legado uniformizador. Se trata de un retorno a las potencialidades de la lengua, frente al cierre característico de la patristica latina. Cuando Gabriel García Márquez propone el simplificar la gramática y desterrar la ortografía, propone vomitar dicha herencia castiza de sus propias entrañas, liberarse de la carga aplastante de siglos de colonización y dogmátismo filológico.

Esa rebelión linguïstico-poética es la antesala del retorno del islam a al-Andalus. Se comprende entonces que entre los conversos al islam hayan tantos poetas.


[1] En expresión de Carlos Fuentes, Unidad y diversidad del español, lengua de encuentros

[2] Antonio de Nebrija, Gramática de la lengua castellana, Editora Nacional 1984, p.97.

[3] Sobre la obsesión de Nebrija por preservar la “pureza de la lengua” (latina, en este caso), véase Nebrija y los bárbaros, de Francisco Rico.

[4] Juan de Valdés, Diálogo de la lengua, ed. Briguera 1972.

[5] Eduardo Subirats, El continente vacío, Siglo XXI ediciones 1994, p. 235-236. Muy recomendable su ensayo Siete tesis sobre el hispanismo:

http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/384/38401708.pdf

[6] José Lezama Lima, La expresión americana, Fondo de Cultura Económica 1993, p.133.

[7] La mentalidad Nahuatl, antología comentada a cargo de Jose Vila Selma. Editora nacional 1984, pp. 34-35. También las citas anteriores corresponden a esta extraordinaria antología.

2 Respuestas a Traducir el Corán a la “lengua del imperio”

  1. Es tremendo el esfuerzo de Subirats por encontrarle resquicios a la Modernidad. A mi me ha gustado mucho y es un tema que me interesa. Sin embargo, visto con cierta perspectiva no se si es un ejercicio patético o trágico. Que tenga que irse a un tratado sefardita del siglo XII y conectar con el contrapelo de la escritura del Inca Garcilaso o la oralidad gráfica de Salarrue, por poner otro caso, da una idea de ubicuidad de una modalidad de pensamiento que en realidad no aplica más que a un diez por ciento de lo humano (no me refiero solo al número de seres humanos afectados sino también a la actividad cerebral gobernada por esta cosmovisión, seleccionadora, acumulativa y fragmentadora). Tu perspectiva en este sentido es genial. Algo parecido a mi se me ocurrió trabajarlo bajo el titulo de “orientalismo subversivo”. Bueno para esto también están los blogs para desarrollar el propio pensamiento a través de la comunicación y la estimulación reciproca.
    Saludos

  2. Jesús Azcona Cubas dice:

    Pura demagógia anti-española….
    Se ve el plumero.

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