Sobre algunas cuestiones polémicas. Entrevista con Abdennur Prado

abril 14, 2005

14/04/2005 0:0 | Redacción Webislam

En los últimos días hemos recibido una avalancha de e-mails sobre temas recurrentes: la fatwa contra Bin Laden, el imamato femenino, los castigos corporales, el Islam en España. Las noticias se suceden sin darnos apenas tiempo a asimilarlas. El día 10 de marzo, Mansur Escudero lanzó una fatwa considerando que Bin Laden y todos aquellos que cometen actos terroristas se han situado fuera del Islam, y no deben ser considerados musulmanes. El día 18, Amina Wadud dirigió la oración del viernes y dio el jutba ante hombres y mujeres. El día 30, Tariq Ramadán hizo un llamamiento para una moratoria de los castigos corporales. En las páginas que siguen, Abdennur Prado ofrece algunas de sus respuestas a las consultas recibidas.

Pregunta: ¿Aprueba usted la fatua que presentó el señor Mansur Escudero sobre el terrorismo y al-Qaida?

Creo que es un instrumento legítimo y valiente de combate, en un doble sentido: contra la Islamofobia y contra el terrorismo. Como musulmanes, es nuestra obligación denunciar las injusticias cometidas en nombre del Islam, y más si esto ayuda a desvincular el Islam del terrorismo. La fatwa no se refiere en ningún caso a acciones lícitas de resistencia contra la opresión, sino a la muerte de niños y civiles, algo totalmente prohibido en el Islam. Quien considere justificada la muerte de niños en nombre del Islam está en un extravío manifiesto. Nosotros no tenemos otra arma salvo el du’a y la palabra. En unos tiempos tan oscuros como los que vivimos, hay que realizar acciones claras y decididas como esta. Apruebo la fatwa sin matices.

Pregunta: ¿Le parece bien el declarar apóstata a otro musulmán, como hace la fatua de la Comisión Islámica de España?

En principio, no me gusta para nada la idea de declarar a alguien “fuera del Islam”. ¿Quienes somos nosotros para hacer esto? Pero esto no es lo que la fatwa dice, sino que son los propios terroristas quienes se han situado fuera del Islam. Resulta curioso que los mismos que nos critican por afirmar que Bin Laden ha hecho apostasía, diciendo que el juicio corresponde solo a Al-lâh, no se priven de pronunciar el mismo juicio contra Amina Wadud, la mujer que dirigió la oración mixta en Nueva York. Resulta sintomático que se considere aceptable declarar a alguien kafir o no-musulmán por rezar, o por tener opiniones diferentes en materia de fiqh o de aquida, y que se tengan tantos miramientos en el caso del asesinato de niños y civiles. Esto nos habla del estado de la ummah, de la miseria moral de ciertos alfaquíes.

Pregunta: Me dirijo a usted con preocupación ante los insistentes llamados de WebIslam a desconocer la tradición. Los castigos corporales tienen su base tanto en el Qur’án como en los hadices.

WebIslam realiza un claro llamado al uso de la razón, a la comprensión y al estudio, en la más pura tradición islámica. Al hablar de la Sharia hay que tener claros los principios y objetivos generales. Creo que estos castigos no constituyen el núcleo de la Sharia, sino un aspecto secundario. Creo que los castigos corporales solo tienen sentido en una sociedad como la de Medina del siglo VII, donde no había cárceles, ni policía, ni tribunales de justicia. El único modo de evitar el caos —el robo, la violación y el asesinato impunes— era aplicar la justicia de un modo inmediato. Creo que el uso de la razón nos indica que con esos castigos Al-lâh ha querido establecer claramente lo que está prohibido: el robo, el asesinato, la violación, etc. Deben existir leyes que castiguen estas prácticas y que tiendan a evitarlas, reestableciendo la armonía en la comunidad. La propia palabra had (plural hudud) significa “límite”. Esto indica que existen otras posibilidades: el límite de velocidad es 120 km/h, pero puedes ir más lento. Al mismo tiempo, se habla de los hudud como límites a la libertad humana: no matar, no robar, no violar, no calumniar. Los castigos corporales son un límite que no puede traspasarse. Sin embargo, considero injustificado el pretender que las penas establecidas en el siglo VII, en un contexto totalmente diferente del nuestro, deban ser mantenidas literalmente. Lo mismo puede decirse del talión (quisás). La palabra árabe qisás tiene el significado de “equivalencia”: se pueden encontrar otras equivalencias a la pena de muerte en caso de un asesinato, como penas de cárcel, u otras. El qisás no tiene porque implicar inmediatamente cometer sobre el culpable lo mismo que éste ha cometido, lo cual sería monstruoso en muchos casos. Tratar de buscar nuevas aplicaciones que respeten el sentido y los objetivos de la Sharia no es traicionar el dîn de Al-lâh, sino luchar para preservarlo en el presente, en un momento histórico concreto. Esta es nuestra obligación, como seres conscientes, sometidos a la Realidad Única, y no encadenados a las prescripciones de los sabios del pasado. Esto es justo lo que esos sabios nos reclaman, lo que Al-lâh nos exige, lo que el ejemplo del Profeta nos demanda.

Pregunta: Me preocupa el hecho de que en WebIslam se mezclen indistintamente reivindicaciones legítimas como el derecho de la mujer a dirigir las oraciones con innovaciones que desconocen el legado de la Sharia ortodoxa y validada por siglos de esfuerzo interpretativo.

Hablas de “la Sharia ortodoxa”, pero tal cosa no existe. El concepto de ortodoxia implica una Iglesia que ostenta el magisterio dogmático, algo vedado en el Islam. Reivindicar una ortodoxia en nombre de la tradición jurídica del Islam es desconocer esa misma tradición jurídica. Por mi parte, mi relación con dicha tradición jurídica es flexible: la tomo como referencia, pero no como una dogmática, pues no lo es. Consideras una reivindicación legítima el derecho de la mujer a dirigir la oración ante hombres y mujeres, pero no otras de las opiniones vertidas en WebIslam (yo tampoco estoy de acuerdo con todo lo publicado en WebIslam, ni siquiera en la época en que era su director). Cuando no lo consideras legítimo, nos acusas de hacer “innovaciones”. ¿Dónde está el límite? Piensa que esta misma acusación de “innovación” la hacen otros a los que defienden el derecho de la mujer a dirigir la oración ante hombres y mujeres. Yo mismo afirmo que la reivindicación de una ortodoxia es una “innovación”. ¿Quién tiene la razón? Lo mejor que podemos hacer es dejar que cada uno se exprese según su capacidad y entendimiento, reconociendo de antemano que todo conocimiento humano es limitado. ¿Qué hay de malo en las diferencias de opinión? Para Muhámmad (saws), y según el hadiz, las diferencias de opinión son una misericordia de Al-lâh. Para muchos musulmanes hoy en día, son motivo de fitna. Me quedo con Muhámmad (saws).

Pregunta: La emisión de opiniones que cuestionan la tradición jurídica del Islam solo corresponden a personas altamente capacitadas en el fiqh Islámico, con estudios serios de largos años de duración bajo una estricta y competente guía de maestros y tutores.

Para opinar sobre fiqh no es necesario tener ninguna titulación académica en ninguna universidad. Si nos remitimos al Qur’án y a la Sunna, me gustaría que me indicases donde dice esto. Más bien, creo que el iÿtihad (esfuerzo interpretativo) es una obligación para todo musulmán y musulmana. En esto sigo lo establecido en el Qur’án y en la Sunna, además de la opinión de prestigiosos alfaquíes, como ibn Hazm de Córdoba. No hay nada, ni en el Qur’án ni en la Sunna, que nos diga que para opinar sobre fiqh o sobre aquida haya que tener estudios en una Universidad Islámica. Ni el Profeta (saws) ni sus Compañeros (ra) estudiaron en Universidad alguna. Si eres tan purista, remítete a las fuentes.

Pregunta: Si la mujer puede o no ser Imam o si se debe o no lapidar al adúltero no son cuestiones de principios sino de obediencia a Dios (Islam). Esto no es una tertulia; es una Revelación del Dios Único. Y de nosotros depende ser de entre los sumisos o de entre los soberbios.

Sí, nuestro deber es ser sumisos únicamente a Al-lâh, y no a los ulemas al servicio de regímenes totalitarios, que en su soberbia han llegado a considerarse como únicos depositarios de la Palabra revelada. La rendición incondicional ante la Realidad Única (al-Islam) implica un compromiso, nuestra responsabilidad personal ante Al-lâh y nuestros semejantes. Antes de tirar piedras sobre una mujer adúltera, o de aplaudir ante escenas de azotes y cortes de manos a mendigos, deberías pensar si realmente estás obedeciendo a Al-lâh o a unos ulemas reaccionarios que han convertido el dîn de Al-lâh en una religión represiva, homófoba y sexista. Harías bien en preguntártelo, porque el Día del Juicio de nada te servirá apelar a la autoridad de los ulemas para justificarte. Lee el Qur’án y sabrás de lo que hablo.

Pregunta: ¿Pensáis vosotros los musulmanes españoles de origen crear un Islam al español, sobre todo después de la fatwa que considera a Ben Laden fuera de los límites del Islam?

No se trata de crear nada. El hecho de tratar de vivir como musulmanes en un medio occidental nos conduce a respuestas diferentes. No hay nada extraño en ello. También el Islam en Indonesia tiene sus características, como lo tiene en Senegal, en Irán o en las Maldivas. ¿Porque no ha de ser “diferente” en España, en Europa, en los EEUU? Lo que no se nos puede exigir es el abandono de algunos de los logros de la modernidad, justo en el momento en el cual todo el mundo islámico suspira por ellos. No todo en la sociedad occidental es corrupción y degeneración, aunque haya mucho de ello. La libertad de expresión y de conciencia, los derechos humanos, la igualdad de la mujer, la democracia… no son valores ajenos al Islam. Simplemente, luchamos por el reconocimiento, en un contexto muy determinado. No podemos dejar de ser lo que somos, sino someternos a Al-lâh desde nuestra precariedad de criaturas, desde nuestra contingencia aquí y ahora. ¿Qué más podemos hacer? ¿Tenemos que obedecer a los ulemas de Meca o de al-Azhar? ¿Qué tienen que ver ellos con nosotros? ¿Qué saben ellos de nuestra vida cotidiana? ¿Cómo pueden juzgar nuestro contexto? Esto no se sostiene desde el punto de vista del fiqh tradicional. Tan solo vemos un intento de control ideológico, la creación de una especie de “iglesia” en el Islam. Los musulmanes españoles, que en muchos casos hemos llegado al Islam superando una religión dogmática y vinculada al totalitarismo, no vamos a caer en lo mismo. No somos más que musulmanes que tratamos de someternos a lo que Al-lâh quiere de nosotros, insha Al-lâh. El Islam es la liberación de toda idolatría. Esto es al-Andalus, y al-Andalus siempre ha sido diferente.

Pregunta: Me temo que muchas veces se cae en el vano intento de parecer muy moderno y europeo con tal de alejar las sospechas de oscurantismo y barbarie que caen sobre nuestro Din.

No trato de parecer europeo: lo soy. No trato de contentar a los occidentales, ni de ser moderno, sino de vivir el Islam en mi contexto. Soy catalán, y no cambiaría mi país por ningún otro. Lo absurdo es pretender imponer desde fuera unas interpretaciones a un contexto diferente. Hay que ser muy arrogante para pensar que los propios puntos de vista son universales. Lo mismo que alguien me acusa de “occidentalizante”, podría acusársele de “orientalizante” o de “arabizante”. Al-lâh dice en el Qur’án que toda la tierra es una mezquita, lugar de postración y adoración al Único. También dice que todo lo que está en oriente y occidente pertenece a Al-lâh.

Pregunta: Amina Wadud ha recibido fuertes críticas por parte de personalidades del mundo islámico. ¿Qué opinión le merecen estas críticas?

He leído una veintena de fatwas o comunicados contra Amina Wadud. Salvo raras excepciones, la respuesta de estos pretendidos sabios a Amina Wadud demuestra su pobreza intelectual. No ha sido agradable oír al imam de una mezquita de Londres decir que una mujer no puede ser imama porque podría salpicar de sangre a los creyentes cuando se agachara… O a otros diciendo que una mujer debidamente cubierta y velada dirigiendo las oraciones puede despertar la lascivia de los hombres, ofreciendo una imagen patética de los musulmanes como obsesos sexuales incapaces de ejercer el menor control sobre sus cuerpos y sus mentes. Pero esto no ha sido lo peor. La carencia de argumentos es suplida por mistificaciones, tales como “el consenso de los sabios” o la referencia a la historia del Islam: lo nunca visto, una innovación, nuestros padres no lo hacían. Tan solo son capaces de apelar a la autoridad y a la “religión de los antepasados”, algo que todos los profetas vinieron a combatir. Contrastemos esto con la crítica a la fatwa contra Bin Laden. Cuesta comprender como se puede llamar hereje o apóstata a Amina Wadud por dirigir un rezo, y se rechace hacerlo contra alguien que ha asesinado niños y mujeres, y que está contribuyendo de forma descarada a la demonización del Islam en el mundo. No puedo entenderlo más que como un síntoma de la parálisis de la ummah. Se nos está cayendo el mundo encima y no somos capaces de reaccionar, tan solo de pelearnos. Todo esto muestra el fracaso de los “ulemas oficiales”. En su intento de preservar la unidad de la ummah han creado una religión totalitaria. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar la diversidad de opiniones con naturalidad? ¿Qué daño hace una mujer dirigiendo la salat ante hombres y mujeres? ¿Por qué no somos capaces de aceptar la diversidad de opiniones y tendencias como expresión de la vitalidad del Islam, de que los musulmanes y musulmanas estudiamos y nos esforzamos por encontrar el mejor modo de vivir el Islam aquí y ahora? ¿Qué nos pasa, desde cuando asimilamos Islam al dogmatismo, a la ortodoxia y al totalitarismo? La comunidad profética de Medina ya ha pasado, no existe esa sociedad ideal entre nosotros, tan solo manifestaciones diversas del Islam en contextos diferentes. Por el bien de todos, habrá que irse acostumbrando: las diferencias de opinión son una misericordia de Al-lâh para la comunidad de los creyentes.

Pero solo Al-lâh sabe.

Anuncios

“En España, los musulmanes somos considerados ciudadanos de segunda”

mayo 7, 2004

Entrevista con Abdennur Prado para Canal Solidario-OneWorld España- 07/05/2004

La presente entrevista es una adaptación de la realizada en directo por los usuarios de Canal Solidario-OneWorld España el día 7 de mayo. Nos hemos permitido ampliar las respuestas y eliminar algunas preguntas que eran pertinentes en los días en que fue realizada la entrevista. Webislam.com, el portal que dirige Abdennur Prado, ya se ha convertido en un lugar de referencia para los musulmanes españoles y para muchos inmigrantes. Tras los atentados terroristas del 11 de marzo, esta web ha tenido que asumir, además, el papel de luchar contra las acusaciones que se vierten hacia esta religión. La última polémica surge con la propuesta del Ministro del Interior de controlar la actividad religiosa de las mezquitas como parte de la estrategia contra el terrorismo.

P-¿Es verdad que Arabia Saudí está financiando aquellas mezquitas donde la línea que siguen es más cercana al fundamentalismo islámico?

Es cierto, no sólo en España sino en todo el mundo. La política de Arabia Saudí ha sido desde hace muchos años la de intentar controlar el islam. Para ello, financian la construcción de grandes centros, que parecen monopolizar la presencia del islam en todo el mundo. En vez de gastar su dinero en ayudar a otros países (musulmanes o no), aplicando políticias de asistencia al desarrollo, su máximo interés es el de presentarse como “la ortodoxia”, los “guardianes de la pureza del islam”. Sin embargo, ya desde el nacimiento del wahabismo en el siglo XVIII, se conservan numerosos escritos de ulemas (sabios) de la época otomana denunciando el wahabismo como una deformación totalitaria del islam. En concreto, los ulemas denuncian que Abdel Wahab permitió a sus seguidores matar a musulmanes a los que acusaba de desviarse de sus interpretaciones. ¿Porque es esta corriente la que han favorecido los países occidentales? En España, los musulmanes demócratas pedimos a el apoyo de la ciudadanía y a las instituciones frente al fundamentalismo, y sin embargo parece más fácil pactar con Arabia Saudí, un país que tiene enormes cantidades de petróleo y una gran influencia sobre la marcha de la economía mundial.

 

P-Me gustaría que aclararas el concepto de ‘yihad’, que suele aparecer siempre relacionado con acciones violentas y terrorismo, pero me parece que tiene que ver más con una actitud individual para el creyente musulmán.

La palabra árabe yihad significa, literalmente, “esfuerzo”. Existen otras palabras árabes que se refieren a la guerra, pero estas (curiosamente) no aparecen el el Corán. En primer lugar, el esfuerzo se refiere al de la superación personal, el mejoramiento de nuestro entorno y condición interior. Este es el “yihad mayor”, en palabras de Muhámmad (sas). Más conocido es el “yihad menor”, el combate armado en legítima defensa. En este punto, hay diferenciar entre la guerra de depredación y la guerra defensiva. En el Corán se expresa claramente, una y otra vez, que a los musulmanes solo nos está permitido combatir en legítima defensa, contra la tiranía o en defensa de la libertad religiosa (el Corán menciona explícitamente la defensa de iglesias, sinagogas y mezquitas). Por desgracia, este es uno de los puntos clave del islam donde la ignorancia se ha cebado. En el contexto actual, los musulmanes tenemos que denunciar a todos aquellos que instrumentalizan este concepto para fines poco claros. Cuando oímos a alguien escudarse el el yihad para matar civiles o realizar actos abominables, debemos denunciarlo. Esa gente está manipulando las palabras y ensuciando nuestra tradición, al mismo tiempo que hace aparecer como terroristas a gentes que han emprendido luchas de liberación lícitas y nobles, como en Chechenia o Palestina.

P-¿Quién cree que está interesado en ofrecer una visión del Islam esencialmente violento y ligado al terrorismo?

 

Los mismos intereses que han divulgado las tesis del “choque de civilizaciones”. Un Estado vinculado a un lobby militar expansionista necesita enemigos que justifiquen el aumento del gasto de defensa y los recortes de los derechos civiles. En España, estos intereses coinciden con la ideología de los nostálgicos del nacional-catolicismo ultramontano, refractarios a la España plural que se avecina.

 

P-Desde el 11-M no parece que haya aumentado el racismo, pero sí un ambiente de sospecha. ¿Cómo se sienten los musulmanes en España?

No se ha producido en España una oleada de ataques contra musulmanes o mezquitas como la registrada tras el 11-S en EEUU. Por el contrario, hemos notado una gran sensibilidad hacia este tema: llamadas de diversos medios de comunicación pidiendo que les comunicásemos cualquier brote de violencia contra los musulmanes, para denunciarlo. Por desgracia, el ambiente de sospecha viene más de la Administración que de la ciudadanía. Las recientes declaraciones del ministro del Interior (al señalar como presuntos focos de radicalismo a cientos de pequeñas mezquitas) han hecho crecer la islamofobia.

 

P-¿Por qué os oponéis al plan de controlar a los imames? ¿No pensáis que esta es una medida positiva para acabar con el radicalismo?


El plan anunciado se basa en un supuesto falso: el de que las pequeñas mezquitas predican el radicalismo. Esto es falso. La Generalitat de Catalunya es la única comunidad autónoma que ha realizado un informe pormenorizado sobre estas pequeñas mezquitas, y este informe es concluyente: no existe radicalismo en esas comunidades. Lo mismo dice el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), por lo poco que sabemos. Así pues, el Ministro actúa de mala fe o está mal informado. Dándole el beneficio de la duda, pensamos que ha sido mal aconsejado. Dicho esto, pensamos que rectificará, al menos parcialmente.

P-¿Cómo cree que se deberían elegir los imanes de las mezquitas españolas?

Los imanes deberían ser elegidos por cada comunidad, tal y como está registrado en los Acuerdos de Cooperación firmados entre el Estado y la Comisión Islámica de España en 1992. Estos Acuerdos fueron firmados por el Rey y tienen rango de ley. A lo que nos oponemos es a la creación de una especie de “iglesia en el Islam”, lo cual no solo es contrario a nuestra tradición, sino a la libertad de conciencia e interpretación que siempre hemos defendido.

P-¿Cómo cree que puede mejorarse la mutua comprensión y el diálogo entre musulmanes y la sociedad occidental?

La mutua comprensión pasa por insertar el Islam plenamente como una opción espiritual lícita dentro de nuestra sociedad. Se trata del desarrollo de la libertad religiosa, uno de los pilares de la democracia, y que en España deja mucho que desear. Por supuesto, la libertad existe, pero hay un sentimiento generalizado de que los musulmanes somos ciudadanos de segunda. El desarrollo de la libertad religiosa pasa por el cumplimiento de los Acuerdos de Cooperación suscritos entre la Comisión Islámica de España y el Estado. Se trata de hacer ciudadanía, de evitar la formación de guetos e insertar a los musulmanes —sobre todo inmigrantes— como ciudadanos de pleno derecho, con sus deberes y sus obligaciones, pero también con sus derechos. Solo de este modo se logrará aislar a los radicales, dejarlos solos en su paranoia.

P-¿Qué me puedes decir del diálogo islámo-cristiano en España?


Recientemente asistí en el Parlamento Europeo a un encuentro de The soul of Europe, una organización para el diálogo islamo-cristiano, de la que Junta Islámica forma parte. Fue muy ilustrativo ver como en toda Europa existen multitud de organizaciones e iniciativas para el diálogo islamo-cristiano, que están realizando una labor encomiable. Sin embargo, en España apenas existen iniciativas de este tipo. ¡Hay mucho trabajo por hacer!

 

P-En un principio la religión islámica parecía patrimonio de los países árabes, pero ahora se ha extendido por el mundo. Por poner solo un ejemplo, por la comunidad negra de EEUU, ¿cómo interpretas esto?

Nunca el islam fue patrimonio de ninguna raza. La palabra islam significa “sometimiento a Dios/la Realidad”. Más allá de toda religión, el islam es un estado de conciencia, el estado natural de toda criatura. Todas las cosas en la Creación estás sometidas al principio generador de la existencia. Según el Corán, tanto Adán (el “primer hombre”, entendido en un sentido simbólico), como Abraham, Moisés o Jesús, todos ellos eran musulmanes. Si nos referimos al “islam histórico” que surge con el mensaje de Muhámmad, nunca fue exclusivo para los árabes. Existe un hadiz donde se dice que todos los hombres son iguales, como las púas de un peine. En otro hadiz se dice que no existe superioridad del árabe sobre el no árabe, ni del blanco sobre el negro. El país con más musulmanes del mundo es Indonesia, donde los árabes son pocos. A parte de estas precisiones, es cierto que hubo una “ruptura” de las fronteras de “dar al islam” (la casa del islam), con la caída del califato otomano. Es curioso, pero este acontecimiento que fue visto en su día como un desastre, ha propiciado la difusión del islam en el mundo, más allá de esas fronteras tradicionales. El islam crece no solo entre la población negra de los EEUU, sino en todo el mundo. También en Europa, y no únicamente a causa de la inmigración, sino por el fenómeno de la conversión. Este fenómeno cambiará a la larga la percepción que los propios musulmanes “de origen” tiene sobre el islam. Cada vez que he ido a un país de mayoría musulmana veo la misma sorpresa, la misma maravilla. Quieren saber porque nos hemos reconocido musulmanes, los conversos, gentes del “primer mundo” que reconocen como propia la religión del “tercer mundo”.

P-¿No crees que el mundo árabe necesita un nuevo Nasdah (Renacimiento) como hubo en los siglos IX y X, cuando eran el centro de la cultura y desarrollo científico del mundo?

La situación del mundo árabe es un desastre. Podemos discutir las causas, pero esto no hay nadie que lo niegue. Ampliando la pregunta, pienso que el mundo musulmán en su conjunto necesita de un renacimiento, un nuevo estado de conciencia. Desde la perspectiva del Corán, la situación se me presenta claramente. El Corán nos previene contra la “religión de los antepasados”, la cosificación de la experiencia que cada uno tiene de su Señor en una religión de Estado. Desde esta perspectiva, estoy convencido de que el mundo islámico saldrá de su actual situación en el momento en que retome el carácter abierto de la revelación, y los valores que están unidos a ella: libertad de interpretación y de conciencia. Se trata de recuperar los valores auténticos y universales frente a esa religión de los antepasados, una lectura patriarcal y autoritaria del islam generada en el pasado, con la cual muchos musulmanes no nos identificamos. Existen musulmanes muy pendientes del largo de la barba o de cómo debe ser el velo, pero muy poco de la búsqueda del conocimiento, a pesar de que está debería ser una prioridad para todo musulmán y musulmana. Como suelo decir, el islam es el problema y el islam es la solución.

P-¿Cuál es para usted el país que, en estos momentos, representa mejor los valores islámicos o musulmanes?

Existe un hadiz de Muhámmad en el que dice: “Una sociedad islámica es aquella en la cual nadie pasa hambre”. Por tanto, no hay en estos momentos un solo país que pueda llamarse islámico.

P-Dado que no te criaste en un entorno familiar de musulmanes, ¿cuándo y por qué decidiste hacerte musulmán?

¡Esta es la pregunta más difícil! Más allá de las circunstancias exteriores, puedo contestar con una “narración simbólica”. Mi camino hacia el islam se produce a través de la palabra poética. Dentro de una experiencia que podría denominarse como una “emergencia espiritual”, escribí el siguiente verso: “Me refugio en Aquel que hace estallar la aurora”. Una liberación, como si saliese del círculo pequeño y miserable de mis obsesiones, para insertarme en un universo más amplio, el de la propia Realidad. Tiempo después, cogí un Corán en una librería y lo abrí por el final, la surat al-falaq (118): “Dí: Me refugio en el Señor del alba”. Fue un shock tremendo. Lo que para mía había sido “palabra inspirada”, coincidía con la palabra de Al-lâh… Reconocí el fenómeno de la revelación como una hecho posible, y no como un “cuento de los antiguos”, una fábula irracional y absurda. Mis lecturas del Corán lo confirmaron plenamente: la cosmología que este libro contiene forma parte del interior del ser humano. Reconocí como propios los elementos centrales de la revelación coránica… Reconocí que estaba sometido al Creador de los cielos y la tierra, que existe una fuerza superior al hombre que lo arrastra, una fuerza que no es ciega, sino Misericordia creadora. Esto es el islam, tal y como lo hemos recibido.