¿Es el islam parte de nuestra identidad?

Como toda pregunta, esta tiene varias respuestas posibles: Sí, No, quizás, no sabe ni contesta… Incluso hay quien es capaz de devolvernos multiplicada la pregunta: depende, ¿qué se entiende por los términos “islam” e “identidad”?, ¿a quién se refiere ese “nosotros”?

Cuando se me invita a un ámbito académico a responder a esta pregunta, se me hace evidente que se me ha invitado como musulmán español, antes que como intelectual del cual se esperan sólo datos. Se espera de mí que justifique y defienda la opción afirmativa. Mi propia presencia, como musulmán nacido en Barcelona, de padre y antepasados aragoneses y de madre y antepasados extremeños, ya serviría de respuesta, sin que tuviese nada que añadir. Desde el momento en que hay ciudadanos musulmanes españoles, no hay la menor duda de que el islam forma parte de nuestra identidad. ¿Cómo no va a formar parte el islam de nuestra identidad, si forma parte de la mía, y yo pertenezco a ese nosotros?

En este sentido, aquellos que lo niegan, simplemente están negando mi participación de ese nosotros. A estos, solo me queda preguntarles: ¿por qué me excluyes, con que autoridad? ¿Quién eres para excluirme de mi propia tierra, de mi propia familia, de mi propio país, de mis propias raíces, del legado de tantas y tantas generaciones que actúan en mí y que me dan la fuerza con la cual seguir avanzando hacia mi propio destino, como individuo enraizado en una historia, pero que se debe a lo abierto? Claro que la respuesta de aquellos que niegan que el islam sea parte de nuestra identidad me dirán que soy yo mismo quien se ha excluido de esta historia, quien ha renegado de sus propias raíces, quien, al aceptar el islam, ha decidido libremente salirse de dicha identidad.

Para no complicar las cosas, nos quedaremos de entrada con las dos primeras respuestas posibles: Sí y No. Pues es en estos donde se expresan de forma más contundente las implicaciones de la pregunta sobre el islam y la identidad de España. Lo que me propongo es en un primer momento considerar los argumentos de aquellos que afirman y de aquellos que niegan que el islam es parte de nuestra identidad. A continuación, confrontaré dichos argumentos y analizaré sus implicaciones. Para concluir, trataré de introducir otro punto de vista, que me gustaría calificar como espiritual, de consideración del Sí y el No como respuestas anímicas a una situación que se percibe como dolorosa.

Respuestas anímicas que buscan justificarse intelectualmente, pero que en el fondo tienen que ver con las cosas esenciales, como son el dolor ante la pérdida o la fidelidad a lo que amamos… Es a partir del reconocimiento de las razones profundas que llevan a unos y a otros a optar por la afirmación y por la negación, cuando nos situamos en la posición de respetarlos, de comprenderlos. Y es en este momento cuando se abre una nueva posibilidad, un diálogo que nos pone en el camino de la superación de las oposiciones, una superación que a su vez nos abre a un nuevo mundo de posibilidades, insha Al-lâh, si Dios quiere.

1. Empezaremos por el SÍ

Básicamente, la argumentación de los que afirman que el islam forma parte de nuestra identidad se basan en una evidencia histórica difícilmente refutable: el islam fue la religión mayoritaria de los habitantes de la Península Ibérica durante siglos. Esto ha dejado profundas huellas, rastreables en todos los ámbitos: en la lengua, en la literatura, en la mística, en la filosofía, en la música, en la medicina, en la agricultura, en la gastronomía, en la ordenación del territorio, en el folklore y las costumbres populares, pero también en la idiosincrasia de los hispanos.

A estas alturas ya son cientos los autores que han trabajado sobre todos estos temas, desde que el hispanista inglés Richard Ford viajó por España hacia el año 1830 y vio gran variedad de costumbres y de técnicas procedentes de lo islámico, siendo el primero que comparó sistemáticamente las culturas hispano-cristiana e hispano-musulmana. Esto ha sido expresado de forma meridiana por múltiples estudiosos, no es en absoluto una reivindicación propia de los musulmanes. Entre hispanistas, historiadores y arabistas, pocas dudas quedan al respecto. Como muestra, cito a Julio Baldeón Baruque, profesor de la Universidad de Valladolid:

El Islam y España son, de alguna manera, inseparables… la historia de España nos resultaría incomprensible en su conjunto si olvidáramos la aportación a la misma del mundo musulmán. Pero al mismo tiempo la Península Ibérica constituye un capítulo imprescindible de cualquier historia universal de la civilización islámica. Hubo, durante siglos, un «Islam de España», y sus huellas, tanto materiales como espirituales, son aún perceptibles hoy en día.

Esta influencia o confluencia o participación de lo islámico en la identidad española estaría presente en todos los terrenos. Aquí hay un trabajo de desvelar estas influencias, o más bien los rastros materiales que demuestran que el islam no es cosa del pasado, sino que permea toda la cultura española, hasta los rincones más insospechados. No podemos detenernos en cada uno de estos aspectos, pues sería farragoso, una lista interminable de datos que nada nos aprovecharían para la tarea de reflexionar sobre las implicaciones actuales. En realidad, basta investigar un poco en cualquier dirección para encontrarnos huellas de la presencia del islam. Nos limitaremos a mencionar algunas de ellas:

Lenguaje: según dicen los entendidos, la lengua castellana contiene como mínimo un 20% de arabismos. El elemento árabe fue, después del latino, el más importante del vocabulario español. Aquí, algunos ejemplos: Aceite Azúcar Aceituna Arroz Zanahoria Berenjena Cheque Sofá Alcalde Albacea Aduana Alcoba Alfombra Almohada Cojín Alfiler Joya Jazmín Azul Alcohol Alboroto Carcajada…

Literatura: Ya Miguel Asín Palacios advirtió una fuerte impronta islámica en la literatura de muchos clásicos españoles. En Huellas del islam en la literatura española, Luce López-Baralt cubre desde la Edad Media hasta nuestros días: Juan Ruiz; la literatura morisca, la aljamiada, hasta la actualidad, en Juan Goytisolo. Hay que citar también la tesis árabe sobre el origen de la poesía trovadoresca.

Arte: a pesar de la destrucción, el legado andalusí es visible a través de grandes obras como la Alambra o la Mezquita de Córdoba, la Alfajería de Zaragoza… Pero también en la arquitectura popular: es ilustrativa de la sensibilidad andalusí la manera de concebir la vivienda popular tradicional andaluza, con ventanas pequeñas y muros gruesos de tapial o revestidos de mortero de cal, o la humidificación de los patios de tierra, porosos y permeables a la humedad, o el gusto por los buenos olores de jazmín y de plantas aromáticas, por la frescura de las plantas y el sonido del agua cristalina en medio de la calor.

Territorio: Los topónimos de origen árabe se preservan no solo en las zonas que estuvieron bajo el poder musulmán, sino también en la meseta y en el Noroeste. Incluye numerosas capitales de provincia: Almería, Badajoz, Granada, Madrid, Murcia… Pero también en la propia ordenación territorial: no olvidemos que el actual mapa de las autonomías tiene su origen en el de los reinos de taifas, y que Madrid fue fundada por musulmanes.

Agricultura: Thomas Glick y Barceló, en la estela de Pierre Guichard, ha estudiado la conformación de las acequias andalusíes, mostrando su origen bereber. No es de extrañar que gran parte del vocabulario agrícola tenga origen árabe.

Música: Hace más de un siglo que Julián Ribera y Tarragó consideraba como un chiste la negación de la influencia árabe en la música española (La música árabe y su influencia en la española. Madrid. Editorial Mayo de Oro, 1985). En la misma época, Blas Infante postuló que el flamenco tiene su origen en la recitación coránica, que habría sido conservada y transformada en la marginalidad por labradores expulsados: “en árabe, labrador huido o expulsado significa felahmengu”.

Un último capítulo es el de la mística. Luce López Baralt ha mostrado en su libro San Juan de la Cruz y el Islam como todos los símbolos utilizados por el santo tienen su origen en la mística sufí: la noche oscura, la llama de amor viva, el pájaro solitario… Incluso su estilo poético se explica mejor en conexión con la mística islámica que con la cristiana de su tiempo. También se ha demostrado que las moradas de Santa teresa tienen su origen en el sufismo. Esta conexión entre los espirituales del islam y el cristianismo es importante, pues es en la consumación de la experiencia mística donde desaparecen las barreras.

En otro orden de cosas, el arabista Juan Vernet publicó ya hace muchos años una obra titulada Lo que Europa debe al islam de España, donde demuestra de forma unívoca la influencia del islam andalusí en la formación del pensamiento científico europeo. El primer renacimiento se dio en al-Andalus. Con esto quiero señalar que la influencia del islam no solo es una realidad indiscutible en la Península Ibérica, sino en toda Europa. Hay que tener en cuenta que en los años de la gestación de Europa la civilización islámica era la más avanzada de su tiempo, una referencia obligada para cualquier sabio, especialmente en todas las ciencias. Negar que el islam forma parte de la identidad española parece absurdo, desde el momento en que hay numerosos estudiosos que postulan que el islam es parte de la identidad europea en general. Hasta el punto de que el historiador norteamericano Richard Bulliet ha propuesto calificar la europea como una civilización islamo-cristiana.

Podría dedicar cien páginas a ofrecer datos que muestran esta influencia de lo islámico en todos los terrenos señalados, pero con ello nos quedaríamos en el plano histórico. Lo que nos interesa ahora es considerar la respuesta negativa, pues a veces comprendemos mejor una postura si analizamos su contraria.

2. Los argumentos del NO

A pesar de las evidencias, existen numerosos historiadores y creadores de opinión que defienden que el islam no forma parte de nuestra identidad. Es más, consideran que el islam es contrario a nuestra identidad, pues ésta se habría forjado en lucha contra el islam. Esto esta basado en la pretensión de que España se formó durante el reino visigodo, sobre las bases de la romanización y el catolicismo (como si los romanos no fuesen invasores). Ahí esta su esencia inalterable, y la llegada del islam es presentada en términos de trauma: “la pérdida de España”. Toda influencia del islam es vista como perniciosa, una adulteración de la verdadera esencia de la España eterna. Es es la que se levantara en los montes asturianos, para iniciar la gloriosa reconquista. Aquí aparecen todos los mitos fundacionales del nacionalismo ultramontano: santiago Matamoros, el Cid Campeador, la gloriosa reconquista… Poco a poco, España vuelve a ser lo que era, una nación católica, lo cual quiere decir: una nación sin moros. La expulsión de judíos y de moriscos parece justificada, desde esta perspectiva: se trata de purgar a España de elementos foráneos que la contaminan.

Esta visión pre-moderna de España está mucho más presentes de lo que imaginamos. Vertebra de hecho el discurso de cierta derecha españolista. En otro lugar hemos citado discursos de Aznar o de Rouco Varela para demostrarlo. También hemos destacado la aportación en esta pervivencia del nacional catolicismo de obras como La quimera de al-Andalus de Serafín Fanjul, o España contra el islam de Cesar Vidal, las cuales están vertebradas sobre una verdadera fobia anti-andalusí.

En última instancia, este discurso anti-andalusí pretende que el islam es ajeno a la identidad española, que al-Andalus es una época aparte, en la cual la identidad española fue arrancada por la fuerza de las armas. Se repite el mito de la conquista islámica de España, que ignora el hecho de que en España hubo muy pocos musulmanes extranjeros -sean árabes o bereberes- y que fueron los habitantes de la Península quienes se reconocieron musulmanes progresivamente, por propia voluntad. La “verdadera España” habría sido arrinconada en los montes asturianos, desde donde inició la llamada (absurdamente) reconquista.

Más allá de su pobreza intelectual, estos discursos tienen una visión muy clara sobre los elementos que garantizan tanto la identidad como la cohesión social en la España contemporánea. La fuerza de este discurso no estriba en lo brillante o convincente de sus argumentos, sino en el hecho de que se apoya en lo de sobras conocido. España es algo tangible y fácilmente reconocible por cualquiera. La visión decimonónica de España sigue siendo dominante en el imaginario colectivo, de modo que la simple enunciación de cualquiera de los elementos que la componen basta para revelar el cuadro completo en el que se inserta. Todo aquel que se oponga a esta mitología es automáticamente tachado de anti-español o de traidor a la patria.

3. Implicaciones

Si confrontamos estas dos respuestas, nos damos perfectamente cuenta de sus implicaciones. Por un lado, tenemos una visión abierta y pluralista, que piensa España como resultado de múltiples influencias que se van sumando hasta generar unas determinadas formas culturales, irreductibles a un proyecto político, en la medida en que pertenecen a las gentes, son formas de vida particulares.

Por otro lado, una visión cerrada y esencialista, que piensa la identidad nacional en términos de la religión mayoritaria. Una visión de la historia teleológica, que piensa España como manifestación histórica de una esencia inmutable: lo español asociado al cristianismo. No acepta las discontinuidades como parte de una identidad cambiante, sino que las ve como perturbaciones de dicha esencia inamovible.

Una y otra opción tienen implicaciones políticas y sociales. Si la esencia de España radica en su catolicidad, es evidente que los no-católicos no pertenecemos a esa esencia. Si esta catolicidad española se ha forjado en lucha contra el islam, entonces los musulmanes no únicamente somos excluidos, sino que incluso somos considerados como enemigos, un peligro para la identidad nacional basada en el catolicismo. En el caso de los conversos al islam, la cosa es todavía más grave: somos considerados traidores, renegados, quintacolumnistas.

En su expresión más extrema, la creciente presencia de los musulmanes en la España del siglo XXI es presentada como una reminiscencia de la invasión musulmana de la España visigoda. Dentro de la misma línea asistimos a la publicación de obras y artículos en los cuales se pretende justificar la expulsión de los moriscos, o se reivindica el legado de los Reyes Católicos como fundadores de la nación española. Cuando se reivindica la expulsión de los moriscos con el argumento de que España estaba en guerra con el islam y de que eran una quinta columna que amenazaba la identidad española, es inevitable trazar un paralelo con la situación actual, en la cual es habitual escuchar que estamos en guerra contra el islam y que los inmigrantes musulmanes son quintacolumnistas, que ponen en peligro la identidad española. Los musulmanes españoles contemporáneos son vistos como los nuevos invasores frente a los que hay que defenderse… La llamada al genocidio no es explícita, pero esta latente.

A nivel internacional, se comprende que los negadores se alineen con las tesis neocon del choque de civilizaciones. El mito del enfrentamiento islam-occidente como algo inevitable, el triunfo de la cultura de la guerra, la perpetuación del colonialismo.

Si el discurso esencialista tiene una implicación en la política nacional e internacional, lo mismo podemos decir del discurso inclusivo.

A nivel local: la memoria andalusí se presenta como un instrumento de integración, en la medida en que permite postular un modelo de islam autóctono y arraigado tanto en nuestra historia como en nuestra realidad social contemporánea.

A nivel internacional: España puede ocupar un lugar privilegiado en la esfera internacional. Por un lado, tiene un lazo evidente con Latinoamérica. Por otro, es un país miembro de la Unión Europea. El reconocimiento del islam y la integración de la memoria andalusí como parte de nuestra identidad genera una conexión con el mundo árabo-musulmán. Ningún otro país occidental tiene estas posibilidades de constituirse en eje entre los mundos. ¡Qué gran posibilidad! Una mirada abierta hacia el futuro pasa por una ampliación consciente de nuestra identidad, nos permite mirar hacia el pasado como alimento del presente.

¿Se comprende pues lo que está en juego? Mucho más que un debate historiográfico o que una cuestión de identidad. Lo que esta en juego es la consecución de una sociedad abierta, en todas direcciones: hacia su pasado, hacia su presente, hacia su futuro, hacia su propia realidad histórica compleja, hacia su diversidad intrínseca, hacia su interioridad negada. Abierta, en definitiva, al mundo porvenir, al devenir de un mundo.

Recuperar al-Andalus nos abre a nuevas posibilidades de sentido, todo un legado por descubrir, una parte de nosotros mismos que hemos ocultado, a la que tenemos miedo. No se trata ya del miedo al islam, sino del miedo a lo desconocido de nosotros mismos, a nuestra propia interioridad desconocida. Pues al-Andalus permanece como el fondo impensado de esta tierra, uniformada por el catolicismo biológico impuesto desde las estructuras de poder.

4. Sanación

Y sin embargo, esta no es la opción mayoritaria entre los españoles. Uno no puede sino preguntarse: ¿por qué la tesis afirmativa, siendo más lógica y mucho más apropiada para lidiar con los problemas contemporaneos, en cambio cuesta tanto de ser aceptada y asimilada por el grueso de los españoles? Esto indica que seguimos viviendo como colectividad en un paradigma pre-constitucional. Dualidad entre Estado de derecho (dimensión normativa, en la cual la identidad quiere ser encajada en el concepto jurídico de ciudadanía) y la realidad psico-social (conjunto de símbolos o mitos que configuran nuestro imaginario colectivo).

La recuperación de la memoria andalusí, la interiorización de al-Andalus como parte de nuestra identidad, constituye un proceso de sanación individual y colectiva, a través del cual este país puede postularse como una de las potencias del presente, por lo menos en el plano de las ideas y del liderazgo.

Para ello, deberemos dejar de pensar en nuestra tierra en términos de oposición entre el cristianismo y el islam. No podemos perpetuar esa fractura. Ha llegado el momento de operar la sanación. Pero para ello será necesario un reconocimiento de la herida y de su significado, el reconocimiento de que la situación actual nos paraliza y nos impide el consumar nuestro destino. Si somos capaces de operar dicha sanación, serán liberadas fuerzas no previstas, se producirá un aumento de la creatividad, la emergencia de un nuevo paradigma. Pues el ser humano se realiza en el encuentro, crece en la apertura, y se estanca cuando rehuye el cambio, cuando se cierra en torno a unas certezas con las que se siente cómodo.

Hay una dimensión histórica que no alcanza, no logra reflejar la realidad profunda del tema que tratamos, no nos toca el alma. Pues los datos exteriores no son sino la plasmación de opciones vitales, las cuales responden a otra cosa.

El SI responde al deseo o a la necesidad de recuperar una dimensión de nuestra identidad que nos ha sido negada, que ha sido reprimida, arrancada de nosotros mismos, pero que permanece allí, que desea ser reconocida, aceptada de nuevo dentro del nosotros colectivo. Esas imágenes, esa memoria excluida pugna por manifestarse, pero es reprimida. Entonces se manifiesta en forma de trauma colectivo, de negación y mutilación de nosotros mismos, pero también en formas marginales. No es de extrañar la larga historia de marginación de nuestra historia, como en los márgenes de la identidad nacional oficial han ido surgiendo formas que pugnaban por salir: gitanos, bandolerismo, heterodoxos, herejes, movimientos anarquistas… Solo hay que oír el grito desgarrado del cante hondo para comprender que un pueblo que ha dado semejante arte tiene una herida profunda que sanar. Es en esa historia con la que, como ciudadano español que sigue la vía del islam, me siento identificado, y por eso mismo no dejo de sentirme como un marginado, ya no socialmente, sino interiormente. En este momento, el Sí responde a la necesidad de romper los márgenes y trazar un cuadro más inclusivo, hacia atrás y hacia delante.

El NO responde a otro dolor. Dolor por ver como la identidad católica se diluye, como algunos de los valores más profundamente arraigados en nuestra psique colectiva son dejados de lado de forma negligente, como se han perdido las claves que nos permiten comprender la grandeza de un Juan de la Cruz o de un Miguel de Molinos, los grandes místicos a través de los cuales se expresa el alma colectiva de esta tierra. Un dolor que, al ser politizado, se manifiesta como defensa de una identidad cerrada a cal y canto.

El Si y el No son dos hermanos que aman a la misma madre, que rivalizan e incluso se odian por amor. Y ambos ven en su madre el reflejo de aquello que son o quieren ser. Unos hablan de la España católica eterna, y otros de la madre tierra que acoge en su seno a todos sus muertos, católicos, judíos, ateos, musulmanes, sin distinguir entre ellos. Unos aman a la madre como fundamento de un Estado-nación homogeneo y apegado a sus símbolos fundacionales, y otros aman a la madre como tierra, al margen de cualquier forma política concreta.

En este momento pasamos a ver a los negadores como lo que son: gentes enfermas, que expresan un sufrimiento. El duelo ante la pérdida no les permite ver el nuevo devenir, tratan de proyectar en el futuro aquello que ya se ha perdido para siempre, tratan de mantener de modo artificial un concepto de la identidad de España como tierra exclusivamente católica.

Es a partir de esta constatación que la sanación se hace posible. Ya no en el enfrentamiento eterno entre las dos españas, sino en la conciencia de una tragedia compartida, una tragedia histórica que no ha podido evitar que el encuentro se realice.

Es en esta tierra donde debe superarse la fractura entre el islam y el cristianismo, entre oriente y occidente. Es en esta tierra donde brota una nueva posibilidad, una nueva creatividad, la afloración de un nuevo paradigma. Ningún otro país en el mundo tiene esa posibilidad.

Madrid, marzo 2010

28 respuestas a ¿Es el islam parte de nuestra identidad?

  1. Adán dice:

    “Es en esta tierra dondre brota una nueva posibilidad…”.

    Ojalá; a ver si entre todos somos capaces.

    • Omar Xavier dice:

      Salam Aleykum que la paz de Allah este con vosotros y vosotras hermanos y hermanas, es verdad España tiene un gran pasado musulman, porque la cultura islamica influio mucho mas que otra en España que otra, porque aporto y mejoro muchas cosas como las ciencias, matematicas, medicina, tecnologia, literatura, arquitectura, agricultura, muchos españoles de las Baleares, Cataluña, Andalusia, Aragon, Valencia, Murcia, Andalusia y el Sur de España contando con PortugL han tenido antepasados que eran y fueron musulmanes conversos o de nacimiento, yo que soy hijo de un español converso al Islam y de una musulmana de Costa de Marfil de la etnia Diuola o Jula, estoy orgulloso de mi pasado europeo y africano que fueron muy influidos por la cultura musulmana y religion islamica, estaria bien acercar a la gente una buena imagen del Islam porque hay muchos grupos nacionalistas españoles que dan mala imagen al Islam, como España y Libertad, Plataforma por Cataluña y la Web Islamizacion de Europa Eurabia y el PP, aparte de los multiples autores de libros antislamicos que hablan de una gloriosa reconquista sabiend que tal reconquista es una mentira promulgada por los grupos visigodos que huyeron a las montañas Asturianas y Vascas a buscar apoyo a unos pueblos que no tenian ninguna influencia catolica romana y que tenian mas de los antiguos iberos que los romanos.

  2. Chema dice:

    Acabo de leer tu artículo y me parece un poco fuera de la realidad:
    .Es cierto que España tiene pasado musulmàn y dejò su herencia, no es para menos, fueron 700 años aprox. si no me equivico. Pero eso fue hace muchisimos años y aunque no os guste somos occidentales y la gran mayoria son cristianos y catòlicos.
    . Creo que el Islam en vez de evolucionar a ido para atràs, a sufrido una regresiòn. El adoctrinamiento y vuestra hipocresia lo conocen ya en Europa.
    .Porque no vivís en paises islamistas( Arabia S,Yemen,Iràn,etc)donde os sentiriais màs agusto?. Està demostrado que donde màs ayudas y facilidades os dieron( Dinamarca,Holanda,Suecia,Francia,etc)de Europa, es donde estàn Hartos de VOSOTROS!!! No os dais cuenta? Luego es muy facil llamar racista a la gente a la que fastidiais, llegais a sus barrios y lo llenais de odio al infiel, por no hablar de vuestras aptitudes hacia mujeres occidentales que pasan de vuestros rollos mahometanos y visten como quieran.Que coño os creeis? Por no hablar de los homosexuales….HIPOCRITAS. El autor de este blog, tan intelectual que es. Sabes decirme que paises tienen pena de muerte para l@s homosexuales.
    Vosotros si que sois racistas y ademàs COBARDES!!! Hay muchos musulmanes y la gran mayoria buena ,pero , que haceis cuando cometen alguna barbaridad vuestros hermanos musulmanes( asesinatos, amenazas, violations)en nombre del Islam, ya te lo digo.NADA!!! Os poneis de perfil y soltais tonterias para despistar( todo no somos iguales, el Islam es amor,) . Por que no los denunciais?COBARDES y CINICOS. Has protestado o avisado a las autoridades alguna vez sobre algùn discurso xenofobo del barbudo del imàn hacia tus hermanos occidentales? Seguro que no. Ves como eres un traidor. Podia decir muchas cosas màs para dejarte en evidencia pero prefiero esperar a ver si me contestas.
    Os guste o no el Islam es atraso y a pesar de la presiòn demografica que practicais con vuestas mujeres( solo las teneis de animales domesticos para procrear), España es CRISTIANA , nunca musulmana. Eso es lo que os jode ehhh. La unica naciòn que ha hechado a los mahometanos ha sido HISPANIIA.Y lo volveremos hacer si continuais no respetando!!!! A pesar de la globalizaciòn, el nuevo orden mundial, el sucio petroleo de las naciones musulmanas.
    Una duda para acabar , Es cierto que Mahoma se casò con una niña de 6 años pero no la desvirgò hasta Los 9?
    Si es verdad, MAHOMA PEDÒFILO!!!!
    Un saludo a tod@s!

    • Hasta Luego dice:

      No había leído tu comentario antes… ¿no te parece que tus argumentos son un poco simplistas? ¡¡Infórmate!! Sólo la información desde todos los puntos de vista conforma la sabiduría…

  3. Don Pelayo dice:

    El Islam fue un elemento invasor en España, sin más rodeos.

    Por cierto, vaya historia más parcial dada por el autor del texto, seguramente sus antepasados estaban guerreando para liberar a la Península Ibérica del yugo islámico.

  4. Hasta Luego dice:

    Hola a todos y todas, soy de Valencia, y a mi alrededor veo evidencias de nuestra identidad islámica en todos los aspectos de nuestra cultura. Siempre he sentido este vacío en el conocimiento de las raíces de mi tierra, pues como bien dices nuestra sociedad las ignora deliberadamente.

    Esto es todavía más evidente en Valencia, donde prácticamente todos los nombres de los pueblos son de origen árabe, y la cultura islámica se respira en el campo, en la agricultura, la arquitectura, las personas y sus costumbres. Y sin embargo, el partido político mayoritario es ultracatólico, ignora y desprecia sistemáticamente nuestro acerbo cultural y a las minorías sociales de cualquier tipo, la ultraderecha racista se pasea como Pedro por su casa, y el sentimiento patriótico de la España más rancia y fascista está más que generalizado. ¿Cómo puede ser esta contradicción? ¿Que nos ha pasado?

    No conozco a muchos musulmanes, y sin embargo vivo en el barrio de Russafa, donde viven muchas familias.. He participado activamente en el movimiento 15M, y al trasladar las asambleas populares a los barrios, donde se tratan temas más locales y se hace un esfuerzo por conocernos y ayudarnos entre vecinos, me ha extrañado y entristecido que no participen nuestros vecinos musulmanes.

    A partir de esa reflexión he comenzado a investigar (encontrando tus escritos), y a ver la luz sobre el racismo latente que impera a nuestro alrededor, en nosotros mismos… Hablo con personas que siempre he considerado muy tolerantes, y detecto que con el mundo islámico siempre se hacen diferencias. No son comentarios mal intencionados, ¡pero siempre salen a la luz prejuicios generalizados que me sorprenden mucho! Y me voy dando cuenta de que no es sólo la clase dirigente de la iglesia católica o la política estadounidense la que nos “lava el cerebro” para que identifiquemos lo islámico a lo “malo”, está en la publicidad, el periodismo, las instituciones públicas, hasta los centros educativos y los círculos intelectuales! ¡Hasta otros colectivos de inmigrantes establecen diferencias entre ellos! Somos todos nosotros, así que sólo lo podemos cambiar nosotros.

    Te pido ayuda para dar un pequeño paso en nuestro barrio por el cambio que tanto necesita la humanidad y la tierra, voy a plantear en la asamblea de mi barrio este tema como muy importante, voy a redactar un texto invitando a los vecinos a participar, y encontrar a alguien que lo traduzca par invitar a mis vecinos. Creo que puedo intentarlo también a través de familias con hijos en edad escolar, ya que todos los niños del barrio van al mismo cole. Tal vez más adelante podamos organizar talleres sobre el mundo islámico y sus lazos con esta tierra, y actividades lúdicas donde participemos todos como “sopars a la fresca” donde compartamos comida y música…. jajaj creo que a estas alturas ya estoy soñando, hay mucho trabajo por hacer, ¿pero qué otra cosa merece la pena aparte de cumplir nuestros sueños más imposibles? Bueno al grano, necesitamos ideas para fomentar la participación de mis vecinos musulmanes en la nueva vida de barrio que estamos empezando a construir, para que todos y todas luchemos juntos por el verdadero cambio a nivel global en lo social, político, económico, y muy importante: ecológico, porque la revolución será verde o no tendremos donde hacerla…
    Es necesario crear una conciencia colectiva en la que todos estemos incluidos, y con internet tenemos mil posibilidades, ¡aguanta tierra que te salvamos!

    También me vendrían bien ideas para ayudar a mis vecinos no musulmanes a quitarse de encima todos esos prejuicios que respiramos, yo sólo puedo usar el diálogo, y es difícil, porque desconozco mucho, pero lo sigo intentando… ¡y formándome! Me serían útiles enlaces a páginas de periodismo libre donde se traten temas que preocupen al mundo árabe y que pueda entender (en inglés o español), o cualquier información que enlace nuestras culturas (me apunto las referencias de tu artículo).

    Abdennur, muchas gracias por tu artículo, tu visión de nuestra tierra como el eje de los mundos me ha abierto muchas posibilidades, es una idea preciosa, tan evidente y fácil de entender q es muy difícil que se entienda… es una idea por la que vale la pena luchar.

    Cristina Gabaldón

    PD: Siento pedir ayuda así tan bruscamente, he redactado esta carta de forma impulsiva y puedo pecar de falta de tacto, lo siento si es así, te pido a ti y a tus lectores que no me lo tengáis en cuenta si es el caso, y de paso os animo a todos a bajar a las plazas de nuestros barrios, a hablar entre nosotros, a sonreír, ayudarnos y compartir, (que nos hace mucha falta). Luchemos en nuestra vida diaria por un mundo más justo y sostenible, no nos desanimemos por las dificultades porque la lucha será larga pero tenemos razón y lo vamos a conseguir. Mucho amor a tod@s.

    • Chema dice:

      Preguntaselo a l@s ciudadanos de Silla que seguro que están encantados con tu idea.
      Y ya puestos te recomiendo darte un paseo por algún barrio que tenga alta poblaciòn musulmana. Eso si ponte un short y camisa enseñando canalillo, verás que rato mas agradable pasas……

      • Hasta Luego dice:

        Hola Chema, no entiendo por qué lo dices; ¿que pasa en Silla?

        Respecto a lo del canalillo es exactamente a lo que me refiero con lo de los prejuicios generalizados, aunque tampoco entiendo si te refieres a que les puede parecer mal que las mujeres vayan vestidas cortas (a la gente de cierta edad no musulmana también le parece escandaloso), o a que hagan comentarios molestos (que también es muy común que te ocurra al pasar por una obra o al entrar a un bar taurino a comprar tabaco, por poner un par de ejemplos..).

        Bueno, gracias por comentar, aunque no se esté de acuerdo el diálogo es la herramienta, ¡y la información nuestra mayor arma! Un saludo.

  5. Adán dice:

    Para Cristina: mucha suerte y ánimos.
    Es difícil pero siempre vale la pena el esfuerzo.
    Te comento una anécdota sobre un tema poco polémico para ilustrar esta dificultad: sabes que cogerse de la mano (entrelazarse los dedos meñiques) es habitual entre hombres de Marruecos, así como besarse; no lo hacen con mujeres. Me costó mucho hacerles entender que en Barcelona, mi mujer podía verme por la calle dando dos besos a una mujer y pensaría que éramos amigos, o conocidos, o que justo nos acababan de presenta, si darle más importancia; pero si me veía ir de la mano con un hombre, se le romperían los esquemas. Aún no lo han asumido del todo y me siguen besando y quieren cogerme la mano; son gente buena, no son en absoluto extremistas, me respetan y aprecian, se trata de un tema no polémico… y aun así es complicado.

    • Hasta Luego dice:

      Hola Adán, muchas gracias por tus consejos y ánimos. Comprendo que hay muchas diferencias culturales, pero también muchas similitudes, todos hemos nacido a orillas del Mediterráneo, el mismo mar que ahora tiene una “isla” de basura flotante, así que aparte de tener raíces comunes, también tenemos problemas que nos afectan a todas las personas por igual. Fomentemos la unión, siempre, en todas nuestras conversaciones y acciones diarias, porque las diferencias, si se está dispuesto a conocerlas antes de juzgarlas por prejuicios, generan riqueza. Muchas gracias, un saludo.

  6. naturaleza viva dice:

    Ciertamente, existen elementos de la cultura árabo-islámica que han conformado las culturas de España. Sin embargo, no creo que ello haya que volcarlo desde una perspectiva religiosa. Por otro lado, también me gustaría que alguien, algún día si eso es posible, nos dejara a los ateos vivir en completa libertad en algún del mundo. Salud para todos.

  7. germinal dice:

    No sé la razón de que hayan borrado un comentario mío. En el mismo, solamente reflexionaba sobre mi anhelo- y el de otra gente- de poder vivir en libertad nuestro ateísmo. No sólo en el mundo árabe sino en cualquier otro lugar. Sin embrago, veo que otros comentarios insultantes se aceptan. Será verdad aquello de que entre bomberos no se pisa la manguera. Pues bien, desde el respeto y reconociendo que cristianismo sobre todo, pero también el islam, han influido en las culturas hispanas… No nos impongan, ni unos ni otros la religión, y dejen vivir en libertad y paz también a agnósticos y a los ateos del mundo. Un saludo a todos.

  8. germinal dice:

    Por dos veces se me ha eliminado un comentario, donde sin faltar el respeto absolutamente a nadie, decía dos cosas: 1) que es cierto que la cultura arabo-islámica ha influido en la configuración de las culturas hispanas 2) que en todo caso, más que primar el aspecto religioso, al igual que hacen los que son cristianos, deberíamos quedarnos con muchos otros aspectos culturales. Y esos dos comentarios los relacionaba con mi ateísmo, y el derecho que entre tanto dominio religioso de unos y de otros, tenemos los ateos de vivir en libertad nuestro ateismo o agnosticismo en otros casos. Derecho que no se respeta en muchos paises, no s´lo en el mundo islámico. La verdad es que no sé porque ofende tanto, ni si es un delito ser ateo, aveces así lo parece, y no hace más que confirmar que etre querellas religiosas de unos y otros no cabe el pensamiento libre del ateismo. Si este mensaje es irrespetuoso, como es posible que se conserven aquí, mensajes que insultan. No lo comprendo. Un saludo.

  9. germinal dice:

    Señor Prado, si es usted quien regula su blog, me gustaría si es usted tan amable y educado, que me contestara porque borra mis mensajes y en cambio mantiene mensajes donde se contienen insultos y descalificaciones. Soy, el que sin faltar a nadie ha hablado en tres mensajes borrados, de la necesidad de reconocer los derechos de los ateos en cualquier lugar del mundo, y el que considera positiva la influencia en las culturas hispanas de la huella árabe. Empiezo a pensar que le duele o molesta la palabra ateo. ¿Cree usted que es algo a censurar?!! Un saludo

  10. germinal dice:

    Señor Abdennur: Entiendo que es usted quien regula su blog. Bien, si es así, no comprendo porque elimina mis mensajes. Me parece que es una falta de respeto para alguien que se interesa por su página y que comenta sin faltar a nadie. No acierto a entender, que tiene de malo darle la razón en la fuerte influencia de la cultura árabe en las diversas culturas y poblaciones del país; así como manifestar mi distancia frente a todo tipo de querellas basadas en identidades religiosas, y mi anhelo de que los que somos ateos, también tengamos el derecho a vivir de forma libre nuestro pensamiento en cualquier lugar del mundo. No sé si debo considerar que usted no concede derecho de expresión al ateísmo. Más aún cuando sigo viendo en estos mismos comentarios, algún comentario que incluye insultos a sus creencias. En ín, usted verá. Me interesaban las referencias a su trabajo sobre el Islam como un anarquismo místico. Más aún cuando está publicado por una sensacional iniciativa editorial libre como Virus. Si esos son los puentes de diálogo entre religión y librepensamiento… como dijo aquel: apaga y vámonos. Un saludo.

    • abdennurprado dice:

      Lo siento, no tengo conciencia de haber eliminado ningún mensaje tuyo. Estoy de viaje, y apenas puedo conectarme, de ahí la tardanza en aprobar tus nuevos mensajes.

      Hace tiempo decidí eliminar los mensajes-basura, que contuviesen insultos, publicidad, etc. Pero no creo que sea tu caso.

      Hace poco escribí algo sobre el ateísmo, tal vez te interese:
      http://www.webislam.com/?idt=19920

      • Leandro dice:

        Gülen difiere de la Orden de Naqshbandi. web islam

        La postura de Gülen indica que él es guiado en su desarrollo espiritual por el Corán y la Sunna. Desde la perspectiva de Gülen, el Corán no solo es la mejor guía, sino que es el nacimiento y la fuente de toda la práctica y pensamiento sufí. Arraigado y enraizado firmemente en el Corán y en la Sunna, y ampliado a lo largo de los siglos por las opiniones y las experiencias de los últimos sufíes que dedicaron las enseñanzas coránicas mediante sus propios esfuerzos personales (iytihad), el sufísmo debe ser considerado no como un camino «alternativo» seguido por algunos musulmanes en contraposición o en contradicción a la Shari‘a sino, como una de las ciencias primordiales del Islam.

        (Tasawwuf) no se contradice con ninguna de las corrientes islámicas basadas en el Libro y en la Sunna. Lejos de ser contradictorio, tiene su origen, tal y como el resto de ciencias religiosas, en el Libro y la Sunna y las conclusiones de los inmaculados—libres de todo pecado— eruditos de los inicios del Islam provinieron del Corán y de la Sunna —iytihad.14

        Para Gülen, el tasawwuf y la Shari‘a son dos aspectos de una misma verdad o, mejor dicho, dos maneras de expresar la misma verdad. Los dos modos de expresión surgen de las diferencias de personalidad en lugar de cualquier mensaje contradictorio. Ambos dirigen al musulmán a creer y a practicar la única verdad islámica, pero cada musulmán debe encontrar el camino más compatible con su modo de ser y su temperamento.

        Mientras que la observancia de lo primero la Shari‘a ha sido relacionado con el esoterismo (la auto­­-restricción hacia la dimensión externa de la religión), siguiendo el segundo el tasawwuf ha sido visto como algo puramente exotérico. Aunque esta discriminación surge, por una parte, de las aseveraciones acerca de que los mandatos de la Shari‘a son representados por jurisprudentes o muftíes— Jurisconsulto musulmán con autoridad pública, cuyas decisiones son consideradas como leyes—, y por la otra de los sufíes, esto debe ser observado como el resultado de una tendencia natural humana, la cual no es más que otorgar prioridad a la manera más compatible con su temperamento y para la cual tienen aptitud.15

        El sufísmo ha conocido a los sufíes antinómicos (bi-shara) quienes emplazaron que seguir las regulaciones exotéricas (zahir) de la Shari‘a era innecesario para aquellos en el camino esotérico (batin), pero la perspectiva de Gülen se hace clara en el campo de la ba-shara, de aquellos quienes subrayan la importancia de que el sufí no abandone la Shari‘a. Gülen mismo podría parecer que continua con la larga serie de sufíes orientados hacia la Shari‘a, representados con más vigor por las tradiciones Qadiri y Naqshbandi, y en los tiempos modernos por Said Nursi, quien se refirió al tasawwuf como una faceta de la vida del musulmán sincero que busca vivir completamente el mensaje contenido en el Corán y en la Sunna.

        De hecho, Özdalga contempla tres «puntos de referencia positivos» que han configurado el pensamiento de Fethullah Gülen: 1) el Islam Sunní Ortodoxo, 2) la tradición Sufí Naqshbandi, 3) el Movimiento Nur, aquellos musulmanes influidos por los escritos de Said Nursi.16 Los Naqshbandis han insistido siempre en la cuidadosa interpretación de las prescripciones de la Shari‘a, por lo que no existe contradicción alguna con los primeros dos puntos. Sin embargo, Gülen difiere de la Orden de Naqshbandi, en cuanto a que a la disciplina Naqshbandi se le obsequia con un explícito programa de desarrollo espiritual, el cual es seguido y controlado muy de cerca por el shaij, mientras que el programa de Gülen es abierto en donde se enfatizan las buenas acciones o el servicio a la humanidad (hizmet) más que los ejercicios y las devociones espirituales.17

        Probablemente, aquello que influyó de manera más formativa al desarrollo del pensamiento de Gülen, incluyendo su acercamiento al Sufísmo, fue la figura de Said Nursi.18 Del mismo modo que Nursi, quien también fue educado en la tradición Naqshbandi pero que eligió trabajar y enseñar fuera del ámbito de establecido una tariqa, Gülen también ve la tradición sufí más como la sabiduría atesorada por los santos del Islam que una necesidad institucionalizada de alcanzar la interiorización de los valores islámicos. De acuerdo con Nursi, el Sufísmo «ha sido proclamado, enseñado, y descrito en miles de libros escritos por los eruditos de entre la gente iluminada y por aquellos que les han revelado la realidad de la creación, quienes le han transmitido a la comunidad musulmana y a nosotros esa verdad».19

        Por otra parte, como Said Nursi, Gülen es conciente de que no todo lo que históricamente ha acontecido en nombre del Sufísmo tiene un valor positivo. Sin embargo, en un enfoque crítico hacia la tradición sufí, debe reconocer la fuerza intrínseca del movimiento como un instrumento para el fomento y la construcción de un sentido de comunidad y hermandad. Como Said Nursi declara:

        El camino sufí no debe ser condenado debido a los males circunscritos a ciertas formas que han adoptado las prácticas que se encuentran más allá de los límites de la taqwa, e incluso del Islam, y que se han dado erróneamente a sí mismas el nombre de caminos sufíes. Completamente aparte de los notables e importantes resultados espirituales y religiosos del camino sufí y de aquellos quienes miran hacia el Más Allá, estos son los caminos sufíes los cuales son los primeros y más efectivos y fervientes medios de expandir y desarrollar la hermandad, unos vínculos sagrados dentro del Mundo del Islam.20

        Gülen entiende el Sufísmo como la dimensión interna de la Shari‘a, y las dos dimensiones nunca deben estar distanciadas. La representación de lo externo sin atender al poder transformativo interno desemboca en un ritualismo árido y si adornos. Poner toda nuestra atención en las disciplinas interiores y la negación del ritual y del comportamiento prescrito reduce la fortaleza espiritual en pos de seguir nuestras propensiones y preferencias. Tan sólo impulsando ambas dimensiones del Islam aquel que busca será capaz de someter humildemente (Islam) su vida plenamente a Dios.

        Un iniciante o un viajero en el camino espiritual (salik) nunca separa la observancia externa de la Shari‘a de su dimensión interna, y por tanto, observa todos los requerimientos de ambos, las dimensiones externa e interna del Islam. A través de tal observancia, viajan hacia la meta de suma humildad y sumisión.21

        Tal y como el Sufísmo es aquello que «trae a la vida a las ciencias religiosas», en palabras de Al-Ghazali, asimismo la Shari‘a es lo que mantiene al creyente enraizado a la tradición islámica. «Si el viajero no ha sido capaz de preparar su corazón de acuerdo a ambos requerimientos de su viaje espiritual y de los mandamientos de la Shari‘a, es decir, si él no piensa y razona bajo la luz de la Misión Profética mientras sus sentimientos se elevan en el reino ilimitado de su estado espiritual, inevitablemente él caerá. Estará confundido y desconcertado, hablando y actuando en contra del espíritu de la Shari‘a ».22

        De acuerdo con Saritoprak, ambas denominaciones la pregunta de si uno es llamado sufí, así como la de pertenecer como miembro de una tariqa son secundarias. Él cita a Mawlana para explicar el efecto de que no es la parafernalia o adornos externos los que hacen de alguien un sufí, sino la pureza de su temperamento interior:

        Gülen nunca se llama a sí mismo un sufí. Uno no es un sufí por el nombre, sino por el espíritu y el corazón. Como dice Rumi: «¿Qué es aquello que convierte al sufí en lo qué es? La pureza del corazón, no la capa remendada ni la perversa codicia de aquellos hombres terrenalmente limitados quienes roban su nombre. Él (el verdadero sufí) discierne la esencia pura de todas las cosas». En resumen, Gülen entiende que uno debe aniquilarse a sí mismo con los rayos de la existencia de la Verdad, por medio del conocimiento de su impotencia, pobreza e impotencia.23

        Por lo tanto si Gülen va a ser considerado un sufí, al menos en espíritu, y no de nombre o por su título, ¿qué es el Sufísmo para él? En dos de sus obras al respecto, Gülen ofrece su propia definición. En sus primeras obras él declara:

        Tasawwuf (el Sufísmo) significa que siendo liberado de los vicios y de las debilidades que son particulares de la naturaleza humana y adquiriendo cualidades angelicales y la conducta que complace a Dios, uno vive su vida de acuerdo con los requerimientos del conocimiento y amor de Dios y en el deleite espiritual que resulta.24

        En un trabajo más reciente, él da una definición del camino sufí muy similar:

        El Sufísmo es el camino seguido por un individuo quien, habiendo sido capaz de liberarse a sí mismo o sí misma de los vicios humanos y de las debilidades para adquirir cualidades angelicales y cuya conducta es complacer a Dios, vive de acuerdo con los requerimientos del conocimiento y amor de Dios y en el deleite espiritual resultante que le sigue.25

        Ambas definiciones confluyen en el mismo punto. Gülen parece darle prioridad a la voluntad, haciendo énfasis en que el Sufísmo simboliza vencer los obstáculos humanos con el poder y la gracia de Dios y adquirir las virtudes y el comportamiento que Dios desea de Sus siervos. La persona que vive de esta manera, gradualmente está creciendo en ma‘rifa o sabiduría espiritual y en amor (mahabbah), ambos por Dios y por los demás. Para el más fiel seguidor en este camino, Dios le garantiza el placer espiritual que anima y fortalece al creyente. Este entendimiento concuerda con la corriente principal de la enseñanza sufí que ha prevalecido durante siglos, en la que el miembro sufí profesa sus esfuerzos para lograr las distintas estaciones espirituales (maqamat) en las cuales los obstáculos de la divina gracia son eliminados uno por uno y entonces, debe esperar confiadamente a Dios, que le conceda como regalos los estados espirituales (ahwal) de conocimiento, amor y deleite.

        ¿Por qué Gülen está interesado en el Sufísmo? ¿Qué es lo que le llama la atención en la tradición sufí? En un comentario elocuente indica que, aquellos musulmanes que a través de los siglos en mayor proporción reflejaron y procuraron llevar a cabo la práctica de los valores interiores enseñados por el Islam y que desarrollaron las disciplinas espirituales para controlar sus impulsos egoístas, fueron de hecho sufíes. Casi podríamos decir que el Sufísmo es la esencia o, como él declara en otro momento, el espíritu del Islam.

        Como religión, el Islam enfatiza de manera natural el reino espiritual. Contempla la preparación del ego como un principio básico. El ascetismo, la piedad, la amabilidad y la sinceridad son esenciales para esto. En la historia del Islam, la disciplina que más prevaleció en aquellos maestros fue el Sufísmo. Oponerse a él sería oponerse a la esencia del Islam.26

        En otras palabras, la genialidad del Sufísmo, según Gülen, es su habilidad para interiorizar el mensaje del Corán y de la Sunna de tal manera que influye y moldea el comportamiento del musulmán. A través del Sufísmo, el musulmán aprende a desplazarse más allá de la obediencia de las órdenes y las normas que él o ella no comprende como una apreciación de la enseñanza islámica, la cual se convierte en una parte y una parcela del modo de vida del creyente. El Sufísmo muestra cómo un musulmán puede superar sus tendencias egoístas, responder a la frustración y a la oposición, y moverse más allá del desaliento y la rutina con paciencia y perseverancia. El Sufísmo permite que el musulmán alcance las cualidades virtuosas y las disciplinas personales requeridas para vivir completamente de acuerdo con la voluntad de Dios. El Sufísmo dirige el camino hacia el shawq, el deleite, por lo que la práctica del compromiso religioso no es una carga onerosa ni desagradable que una persona está forzada a soportar, sino que en su lugar puede conducir a la regocijante y amorosa aceptación de la vida. Esta es la habilidad del Sufísmo para proveer de un programa práctico por el cual el musulmán puede interiorizar y practicar la Fe Islámica lo cual es la de gran interés para Gülen, en lugar de las experiencias místicas extáticas o paranormales que algunas veces han sido reivindicadas por o para los santos sufíes.

        El agradecimiento de Gülen por la enseñanza de los maestros sufíes no le impide criticar, ocasionalmente, la manera en que la vida sufí fue puesta en práctica con frecuencia. El dinamismo de los primeros sufíes se disipó a menudo debido a las formas institucionales que se conformaron en las últimas órdenes sufíes. En concreto, durante los últimos tiempos, muchos sufíes repudiaron la vida real y se comprometieron con la inservible especulación metafísica. Son ellos uno de los grupos, según Gülen, que han sido responsables de la crisis educativa en la Turquía contemporánea. De hecho, sus esfuerzos educacionales pueden ser entendidos como una reacción ante la escasez de variedad en los programas educacionales ofrecidos a los estudiantes turcos. Esta es la falta de integración entre el conocimiento científico y los valores espirituales los cuales inducen a Gülen y a sus seguidores a encontrar un nuevo modelo de educación.

        Hasta que no se inició un proyecto educacional acometido por Gülen y sus discípulos, los estudiantes turcos eran obligados a estudiar ya sea en escuelas bajo el modelo secular republicano, en las madrazas tradicionales, en las tekke sufí, o en academias militares. Ninguno de esos modelos fue capaz de alcanzar una verdadera integración de la formación científica con los valores espirituales humanos.

        En la época en la que las escuelas modernas se centraban en los dogmas ideológicos, las instituciones de educación religiosa (madrazas) rompieron con la vida real, las insti­tuciones de formación espiritual (tekke) se sumergieron en la metafísica pura, y el ejército se confinó a sí mismo en torno una fuerza absoluta, esta coordinación (de conocimiento) fue esencialmente imposible.27

        Los sistemas seculares escolares, sostiene Gülen, han sido incapaces de librarse a sí mismos de los prejuicios y convenciones de la ideología modernista, mientras que las madrazas han mostrado muy poco interés o habilidad al englobar y asumir los retos tecnológicos y el conocimiento científico; tienen una falta de flexibilidad y visión para romper con el pasado, promulgar el cambio y ofrecer el tipo de formación educacional que los estudiantes necesitan hoy día. Las tekke sufí, aunque se han preocupado por fomentar el desarrollo de los valores espirituales, han fracasado en la unión de los desafíos de la sociedad contemporánea y, en palabras de Gülen, «se han consolado a sí mismas con las virtudes y las maravillas de los santos que han vivido en siglos anteriores».

    • Adán dice:

      Tiene que ser algún tipo de problema informático, al que nos tiene acostumbrados tanto wordpress como blogger.

      Respecto a poder vivir en libertad tu ateísmo, en Europa se puede ¿Tú no puedes? ¿Desde dónde escribes?

  11. Javier dice:

    Disculpa entonces el malentendido. A mí no me aparecían cuando lo miraba. Ahora casi ya se podrían eliminar, pues son insustanciales por repetitivos. Leeré el artículo. La verdad es que no he leído tus trabajos, pero no me sorprende que dediques espacio a esos temas. Al fin y al cabo, el auge actual en occidente de la religiosidad (que no de la religión jerarquizada y vertical) es motivo de interés para ateos. A la inversa, también el ateísmo es algo a tener en cuenta para cualquier persona con inquietudes, aunque sea religiosa. Un saludo.

  12. Rosita R dice:

    Servidora se queda con este parrafo :
    (El NO responde a otro dolor. Dolor por ver como la identidad católica se diluye, como algunos de los valores más profundamente arraigados en nuestra psique colectiva son dejados de lado de forma negligente,)
    …Entro pocas veces por aquí pero siempre veo a Abdenur como una persona con mucha ilusión y me gustaría que muchas cosas fueran posibles, pero a mi me cuesta mantener mi ilusión.

  13. Alejandra dice:

    http://www.islamelsalvador.com/jurisprudenciafiqh/nocionesbasicasdej.pdf

    NOCIONES BÁSICAS DE JURISPRUDENCIA

    Autor: Abdul Hadi As Seyid Muhammad Taqui Al Hakim

  14. García dice:

    la misión del Profeta está enfocada únicamente a lo exotérico, al descenso de la revelación literal. Lo que está enfocado a lo esotérico es precisamente la misión del Imam: es decir, del Imamato, en virtud del carisma que designa la palabra Walâyat. La antropología profética nos hace comprender la repartición de esa doble misión. Se puede representar el modo de ser del Santo Profeta mediante tres círculos concéntricos.
    El círculo central representa a la Walâyat, ese carisma de predilección divina que ab initio sacraliza a la persona del Santo Profeta, haciendo de él un Walî-allâh, es decir un próximo a lo divino.

    Decíamos que el círculo central representa a la Walâyat. El segundo círculo que encierra a este círculo central representa a la Nubowwat, es decir a la vocación y a la misión profética. Y el círculo exterior representa a la Risâlat, es decir, a la misión del Profeta enviado como encargado de revelar un nuevo Libro y una nueva Ley religiosa. Este esquema permite comprender de entrada porqué tantas tradiciones Shiítas repiten que la Walâyat es lo esotérico de la profecía. La misión profética, cualquiera que sea, se sobreañade a la Walâyat y es siempre temporal, mientras que la Walâyat es perpetua. En principio, todo Nabî (profeta), es necesariamente, un Walî (santo), pero no todo Walî es necesariamente un Nabî. La Risalât (mensaje) es como la corteza, la Nubowwat (profecía) es como la almendra y la Walâyat (imamato), es como el aceite que la almendra contiene. De ahí la afirmación de la preeminencia de la Walâyat sobre la misión profética. Según cómo se entienda, lo que representa en la persona del Santo Profeta el círculo central en relación al círculo exterior, se podrá mantener la superioridad del Profeta sobre el Imam. Pero si se considera pura y simplemente la superioridad de la Walâyat como tal sobre la misión profética que la presupone, entonces se manifestará la tendencia siempre latente a afirmar la superioridad del Imam sobre el Profeta. El Shiísmo Imamí se ha esforzado desde entonces, en no ceder a esta tendencia y mantener siempre el equilibrio entre lo exotérico y lo esotérico. En cambio, la idea de la superioridad del Imam sobre el Profeta triunfa con el Shiísmo Ismailí reformado de Alamut, en el Siglo XII, triunfo que marca la ruptura del equilibrio en beneficio de lo esotérico. Como indicábamos anteriormente, el ciclo profético está cerrado. Pero ni el Shiísmo Duodecimano ni el Shiísmo Ismailí pueden aceptar pura y simplemente esta clausura. Pues todo el mundo religioso siempre está de acuerdo en la necesidad de los Profetas. El Profeta no es alguien que predice el futuro, sino el inspirado que profiere el verbo de lo invisible, el ser sobrehumano al que la inspiración divina instaura como mediador entre la divinidad incognoscible y la ignorancia o la impotencia de los hombres. La idea Shiita, surgida, en vida misma del Santo Profeta, subraya el aspecto trágico de la situación. Si desde siempre la humanidad ha tenido necesidad de Profetas para sobrevivir a su destino, ¿qué puede suceder si ya no hay Profeta que esperar, si no queda nada que aguardar? Consecuentemente, el Libro del Sagrado Corán que fue revelado desde el cielo al último Profeta no es un libro como los demás, cuyo significado se limite a la literalidad aparente. Pues, posee una hermenéutica que explica la profundidad del texto coránico que comprende a la profecía y que lo medita en la modalidad del vínculo que une al Santo Profeta con la fuente eterna de donde emana el mensaje.

    En resumen, la realidad integral de la Revelación coránica, que implica a la vez lo exotérico y lo esotérico, supone a su vez un Qayyim al-Qurân, es decir un Resurrector o Mantenedor del Libro. Este Resurrector o Mantenedor del Libro, este guía que conduce al sentido espiritual del Libro Sagrado y que lo mantiene vivo hasta el último día, es el Imam. El Imam, por lo tanto, es el sucesor del Profeta que sacraliza el carisma de la Walâyat universa
    Si la dimensión exotérica tuvo su manifestación terrestre final en la persona del Profeta Muhammad (saws), también era preciso que su dimensión esotérica tuviera su epifanía terrestre en la persona de aquel que entre todos los seres humanos estuvo más próximo al Santo Profeta, a partir de la primera revelación coránica, que fue a la vez su primo, su yerno y su familiar más íntimo: Alî ibn Abî Tâlib, el primer Imam, es decir el Imam Alî. El Imam Alî, el Príncipe de los creyentes (as) afirmó más tarde con vehemencia que ni un solo versículo del Sagrado Corán había sido revelado sin que el Santo Profeta se lo hiciera, primero, escribir y después, recitarlo para enseñarle a continuación el Tafsîr (la explicación literal) y el Ta’wîl (la conducción al sentido espiritual). El Shiísmo Imamí considera que el legado de este Compañerazgo Sagrado fue rechazado desde el último suspiro del Profeta Muhammad (saws) y que el Islam Sunnita se ha embarcado desde entonces en la vía que ha hecho de él aquello en lo que históricamente se ha convertido.

    http://www.ahlulbaitperu.blogspot.com/

  15. García dice:

    No podemos sacar ninguna conclusión favorable al rango primacial de Abu Bakr, sino que, ateniéndonos objetivamente a las noticias de las fuentes tradicionales, debemos atender a la razón metafísica y esotérica que respalda aquella original designación de ‘Ali en Gadir Jum en la sucesión del Profeta, por la cual le transmitió su Walayah como una personificación exotérica del Poder Temporal y una representación de la unidad y la universalidad esotéricas de la Autoridad Espiritual. Ciertos arabistas que únicamente atienden a las apariencias de los hechos y a la interpretación superficial de los textos, aun admitiendo cuando hemos referido a la primacía de ‘Ali, consideran que es un asunto distinto y ajeno al mismo, una mera disputa política entre dos acciones por la sucesión del Profeta, el establecimiento de la primacía personal de Abu Bakr. Al igual que estos especialistas, muchos exegetas sunnitas niegan o, al menos, no ven cómo puede sostenerse sobre los hadices del Profeta el rango primacial de ‘Ali y de su Imamato como continuación de la primacía personal del Profeta.

    No ocurre lo mismo en la interpretación de los doctos del sufismo. Un fundamento no excluye al otro. Por tanto, en última instancia sea el aspecto que el problema presente –exotérico o esotérico– Abu Bakr o ‘Ali Ibn Abi Talib ­pueden ser considerados como el Arkan o fundamento del Islam. ‘Ali, como el fundador de la Wilayah (Santidad) y su Legatario y conservador presente en todo momento, con­tinúa siendo para el Sufismo el Fundamento espiritual de la Gnosis islámica por su ­innata dignidad y su poder de Qutb al-Aqtab (El Polo de todos los Polos Espirituales). Abu Bakr es el fundamento visible de la religión por la designación y los poderes ­que le fueran conferidos por el consenso de los Compañeros. Para el Sufismo, ambos ­cumplen esta función simultáneamente: Abu Bakr es Fundamento de la Religión externa o formal y ‘Ali Ibn Abi Talib también lo es, pero, he aquí lo interesante, incluso para el propio Abu Bakr, ya que el I Imam de los Shi‘îtas es el Fundamento de todos los Fundamentos, en tanto que ha venido a la muerte del Profeta a colocarse en su lugar con todas sus funciones y prerrogativas espirituales.

    Si bien la interpretación del Sufismo contiene formulaciones que, hablando más propiamente, son de orden esotérico más que de orden exotérico, no por ello han de pasar por alto necesariamente el hecho de que el mismo establecimiento del Sufismo en el mundo sunnita tiene su causa en la acción desequilibrante de Abu Bakr cuando separó lo exotérico de lo esotérico al atribuirse la primacía personal en la conducción de los musulmanes. Aun así, entre los sunnitas, tanto el Sufismo o como el Shiísmo son vistos con extremo recelo, por esta su constante referencia a ‘Ali como Al-Bab o la “Puerta” de la Gnosis y la Iniciación muhammadianas. Por otra parte, dado que para la exégesis exotérica de algunos doctos sunnitas el Profeta es también Legislador y, como vimos, la Ley Sagrada impregna todos los dominios de la vida religiosa y social el Islam, el Califa o el Imam será el sucesor del Profeta, pero solo en cuanto ejecutor práctico de su Ley ya dada y por lo tanto de ninguna manera a su sucesor como Profeta.

    La necesidad de la institución del Califato histórico la justifican los teólogos sunnitas partiendo del punto de vista de que uno de los fines del Profeta fue el de formar una Comunidad-Estado organizada y fuerte. Para los sunnitas, el Imam o Califa debe tener las siguientes cualidades particulares: ser de la tribu de los Quraish (a la que perteneció Muhammad), poseer competencia y capacidad, ciencia y virtud, ser digno de gobernar a los hombres y conducirlos hacia la rectitud moral y religiosa, por la observancia rigurosa y el cumplimiento formal de las normas divinas. Su nombramiento puede hacerse por designación directa del Profeta o del Imam Precedente o por “elección”, esto es, por designación de los mayores de la Comunidad

    La legitimidad del Imam o Califa es para los sunnitas una cuestión secundaria o de relativa importancia, ya que, aún en caso de que haya fundada una sospecha de ilegitimidad en el Imam o Califa, es preferible, si resulta en provecho de la Comunidad-Estado, un Imam o califa ilegítimo, pero con fuerza y habilidad políticas suficientes para resolver los problemas comunes y económicos de la sociedad. Se comprende que una mentalidad obstinada en afirmarse en el orgullo tribal, encuentre en el califato aquella cima en la que se consuma el arabismo y el sentimiento de superioridad. Aún las tribulaciones y padecimientos, nacidos de la fidelidad al Islam y al Profeta, no pudieron hacerles olvidar su anterior condición oligárquica de jerarcas tribales. Por ello no nos parece curioso que para la elección de Abu Bakr como califa se haya echado mano de aquellas normas tribales pre-islámicas que les permitía volver a perfilar algunos rasgos de un viejo centralismo político y económico y conservar, a pesar de su transformación, cada vez más radical, la nostalgia del antiguo orden derogado por el Islam.

    De allí que Abu Bakr, para detentar el califato, buscará su fuerza, sobre todo, no en la legitimidad de su aspiración, sino, con la complicidad de sus pares qurayshitas, en la unanimidad de los mayores de su tribu, aunque se tratara de una iniciativa y un apoderamiento arrancados por un convenio en el cual prevalecieron la disparidad de las mentes y la división de los corazones.

    Allí donde la historia no logrará dar cuenta y razón de tal fenómeno, como no sea mediante el registro de las antítesis y las querellas entre los árabes qurayshitas y los árabes no-qurayshitas, entre los muhayirin (emigrados) y los ansar (partisanos), quedarán reducidas las razones verdaderas del surgimiento de la Shi‘ah, a costa de un esquematismo muy mentiroso. ¿No era esto la insurrección, valga la expresión, del sector partidario de la renovación contra el de lo establecido por el viejo status? En verdad que sí, en tanto que ese centralismo político y económico de los mayores de Quraysh, superstite de la decadencia del viejo orden de la Edad de la Ignorancia (yahiliyya), subsistía, de tal manera, o aun se movilizaba contra el nuevo orden islámico (mientras que una invencible involución dominaba desde dentro a la tendencia qurayshita) con la misma tenacidad e igual empuje que había demostrado tener ya en vida del Profeta, cuando la oligarquía mecana se había resistido con toda su fuerza a aceptar el carácter divino y revelado del Mensaje de Muhammad, quien, por su lado, había rechazado, desde el comienzo, tanto las ideas de privilegio social, el abolengo, como las del arabismo, considerándose a sí mismo simplemente como un “Amonestador” (Nadhir) y un “Guardián” de su pueblo, antes que como su “rey” (malik). Diría, por consiguiente, con espíritu sencillo: “¡por cierto que no soy un rey (malik)! Tan sólo soy el hijo de una mujer que comía carne cocida”. Y de un modo escandaloso e inaudito para la oligarquía mecana borraría toda distinción de clases y jerarquías sociales con esta terminante afirmación: “Todos los hombres son iguales, como los dientes del peine de un tejedor; no hay superioridad del blanco sobre el negro, ni del árabe sobre el no árabe; la única distinción que hay entre los hombres es su grado de temor a Dios”.

    En realidad, jamás ha manifestado el Profeta en ninguno de sus logias o hadices que la pertenencia a la tribu de Quraysh o el rango social sean condiciones necesarias para ser electo Imam o Califa, pero, en cambio, Abu Bakr, más consecuente con su pasado, sostuvo siempre que el derecho al califato debía corresponder a los miembros de la tribu de Quraysh por el simple hecho de ser los descendientes de “los árabes más honorables”.

    Quienquiera que examine estos testimonios y otras fuentes islámicas de la época, advertirá con gran sorpresa que el sector muslímico que en la saqifa proclamó a Abu Bakr como su primer califa, perdió pronto (si es que llegó a poseerlo alguna vez) el sentido interior y la significación espiritual del Imamato o Califato. Para ellos, como hemos dicho, la Autoridad Espiritual y el Poder Temporal formaban una sola función en Muhammad por el hecho de ser Muhammad, portavoz de Dios e intercesor entre el Señor y el siervo. Pero, en relación con ‘Ali, en el mejor de los casos, el Imam era solo un medio-Muhammad, dotado de un carácter inspirado y la sabiduría espiritual de un profeta, pero sin su rango de administrador jurídico y jefe político. Esta separación de la Autoridad Espiritual y el Poder Temporal era, para los partidarios de ‘Ali, entre los que se contaban los más conspicuos e íntimos Compañeros del Profeta, condición desagradable. Sin embargo, no fue del Imamato que ‘Ali heredó de Muhammad de lo que la Shi‘ah hizo gala política precisamente, sino del sentido esotérico de la Profecía que en aquél latía y se continuaba: el Imamato era una ampliación de la Profecía. Un complemento más interiorizado de ella.

    Según el pensamiento Shi‘îta, existe una Profecía Absoluta (nubuwwat mutlaqa), común o universal, y una Profecía parcial (muqayyada), o sea, temporalmente determinada y circunscripta. La primera es consubstancial a la “Realidad Muhammadiana” (al-Haqiqat al-Muhammadiyyah), de un modo absoluto, íntegro y primordial, pre-eterno y post-eterno. La segunda está constituida por las realidades parciales de la primera: sus emisiones o epifanías (mazar) luminosas, vale decir, los Imames de la Casa Profética que iniciaron y aun continúan el “Ciclo de la Iniciación (da’irat al-Walayah) como extensión del “Ciclo de la Profecía” (da’irat al-Nubuwwah) que selló el Profeta y que, como sus luminarias, se identifican con el pléroma de la “Luz de las Luces” (Nur al-Anwar) o de la “Luz Muhammadiana” (al-Nur al-Muhammadiyyah). Desde este punto de vista metafísico, los Doce Imames reciben, en su condición de epifanías luminosas de la “Luz Muhammadiana”, la misma categoría espiritual y temporal del Profeta aun sin ser ellos verdadera y propiamente profetas. Esta noción se repite en varios hadices una y otra vez, en relación con ‘Ali, como aquel que dice: “Tú ocupas respecto de mí la misma posición que ocupó Harun (Aaron) respecto de Musa (Moisés), excepto por la diferencia de que ya no habrá profeta después de mí”.

    Un estrecho vínculo espiritual (nisbat ma’nawiyya), antes que una atadura carnal, hay entre Muhammad y ‘Ali, una especie de filiación divina por la cual queda superada esa relación de imposibilidad del “no habrá profeta después de mí”, ya que ese lazo esencial está asegurado por una común preexistencia en la Eternidad como dos realidades espirituales gemelas que comparten, según un hadiz, una misma identidad luminosa: “‘Ali y yo somos una única e idéntica Luz”; “Las personas son de varios árboles, pero ‘Ali y yo somos de un mismo árbol”. Respecto de la eminencia y primacía espiritual del I Imam, hay además esta declaración de significativa importancia: “‘Ali ha sido enviado secretamente con cada Profeta; pero conmigo ha sido enviado abiertamente”. O esta otra: “Cada Profeta tiene su albacea (Uasi) y su sucesor (Halifa), y por cierto que mi Albacea y Sucesor es ‘Ali Ibn Abi Talib”. También esta: “sin duda, ‘Ali es parte mía y yo soy parte de ‘Ali. El es el Uali (Guía Esotérico) de todo creyente después de mí y nadie más me representa excepto ‘Ali”. Un pasaje del conocido Hadiz del Gadir vuelve a confirmar, poco antes de la muerte del Profeta, la condición de ‘Ali como sucesor: “¡Oh gentes! Allah me otorgó la Walayah poniéndome por encima de los otros fieles. Para quien yo sea su Maula (Maestro, Protector, Señor, Guardián) que sea también ‘Ali su Maula (fa man kuntu maulahu fa ‘Ali maulahu)”.

    En relación con esta doctrina shi’í de la “Luz Muhammadiana” hay un hadiz del Profeta que afirma que tanto ‘Ali como él son dos luces idénticas y preexistentes que Dios manifestó separada y simultáneamente en el “reino” de Adán, los mundos sutiles, y que luego de haber pasado en tránsito incesante de un “reino” a otro, fueron por fin unificadas en las personas de Hasan y Husain, quienes son, a su vez, dos epifanías luminosas que emanaron de aquella “Luz Primordial” con que el “Señor de los mundos” (Rabbil-Alamin) iluminó toda la creación a través de la “luz del logos” (Nur al-Kalam) o Fiat Lux inicial. Esta “Luz primordial” protege al Profeta y los Imames del pecado, haciéndolos inmaculados (ma’sumin) al mismo tiempo que les confiere la Primacía como Polos (Aqtab) del Universo y Vicarios (Halifa) de Dios como asimismo Legatarios Espirituales (Uasi) del batin de la Escritura: “Nosotros somos los Primeros y los Ultimos; somos el Logos (Kalam) de Dios; somos los Albaceas de la Revelación”.

    Como se ve, el paralelismo entre la posición que Moisés ocupaba y la que Muhammad habría de ocupar en épocas posteriores, resulta evidente a la luz de estas palabras.

    También en esta ocasión se estableció con la Profecía un Imamato, pero el verdadero Imam y Profeta era Muhammad, y Muhammad tuvo su sucesor, su Aaron, propiamente en la persona de ‘Ali Ibn Abi Talib. Es por esta razón que, a los requisitos que la ortodoxia sunnita considera necesarios para la elección del califa, la ortodoxia Shi‘îta opone la descendencia de ‘Ali Ibn Abi Talib y niega de forma concluyente el modo de elección por el procedimiento de la Shura que sigue la orientación timocrática que Abu Bakr y algunos representantes de la antigua oligarquía quraishita establecieron en la Saqifa según la costumbre preislámica. La Autoridad Espiritual y el Poder Temporal vienen desde lo Alto, de Dios, y es imposible que un hombre reciba la investidura sagrada de Imam o Jalifa como resultado de un convenio clasista o una conjura política entre las partes. Jalifa aparece dos veces en el Corán, una refiriéndose a Adán (II,28) y otra a David (XXXVIII,257), la segunda en un contexto que subraya el significado de Legislador. “Te hemos hecho Jalifa en la tierra”, dice Dios a David, “¡decide ya entre los hombres según justicia!”. David es para los musulmanes Profeta e Imam, combinando la autoridad espiritual y política. La palabra aparece en el Corán varias veces en dos formas de plural, julafa’ y jala’if.

    Estas aparecen en contextos que, en relación con la Descendencia de Muhammad, se pueden traducir como “sucesores”, a veces como “herederos”, como “propietarios”, e, incluso, como “vicarios” o “sustitutos”. La palabra árabe jalifa, de donde deriva la palabra española califa, proviene de una raíz que se encuentra en varias lenguas semíticas, unas veces con el significado de “entregar” o “transmitir”, lo cual la hace un equivalente de la palabra latina traditio y de la voz griega parádosis, si bien en árabe, generalmente, se acepta con el significado de “seguir” o “venir en lugar de”. La interpretación más usual, con mucho, entre la mayoría de los ulemas sunníes, con la sola excepción de los maestros sufies, es que el califa es el vicario o sucesor del Profeta, es decir, el custodio de la herencia moral y legal del Profeta, en su doble vertiente de fundador de la fe y de legislador del gobierno y la comunidad islámicas, pero no de su cargo espiritual como profeta y como Albacea de su batin e intérprete esotérico de la Palabra de Dios. Sin embargo, la palabra Walayah parece indicar que la función del Profeta no estaba limitada a desaparecer con su muerte, sino, por el contrario, a desarrollarse por el la Autoridad Espiritual y el Poder Temporal de los Imames hasta el Fin de los Tiempos

    http://www.al-shia.org

  16. Hawa dice:

    eL yO. LOS CINCO SENIDOS EXERNOS, LOS CINCO SENTIDOS INTERNOS, EL ARE OBJEIVO TOSUN BABA
    MATAN POR SU VERDAD

    http://www.sufismo.tv/videos/view/13

  17. Hawa dice:

    que es el alma, ,sharía ,hajj
    cada acto en Islam es …único

    Tosun Baba

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