¿Está el hombre un grado por encima de la mujer?

Existen dos frases en el Corán que, leídas aisladamente, pueden llevar a la conclusión de que el Corán establece la superioridad del hombre sobre la mujer: 2:228 y 4:34. Sobre 2:228, citamos la traducción de Abdelghany Melara:

Los derechos de ellas sobre sus esposos son iguales a los derechos de éstos sobre ellas, según lo reconocido, pero hombres tienen un grado sobre las mujeres (wa-lil-riyal ‘alaihunna darayatum). (Corán 2:228)

Y en la traducción de Juan Vernet:

Las mujeres tienen sobre los esposos idénticos derechos que ellos tienen sobre ellas, según es conocido, pero los hombres tienen sobre ellas preeminencia. (Corán 2:228)

Este versículo es citado una y otra vez para ‘demostrar’ que el Corán discrimina a la mujer. La expresión aludida es “wa-lil-riyal ‘alaihunna darayatum”. Veamos ahora cual es la exégesis feminista. En primer lugar, se trata de destacar todas las aleyas coránicas que tratan del matrimonio, y la relación hombre-mujer establecida en el Corán. En segundo lugar, realizar una lectura analítica de la aleya en su contexto, que respete el Mensaje del Corán como un todo, sin entrar en contradicción con otros mandatos firmemente establecidos.

En el caso de la aleya en cuestión, se trata de enmarcarla dentro de la concepción coránica del matrimonio. El matrimonio en el islam no es un sacramento, sino un contrato mediante el cual dos partes contrayentes establecen un acuerdo. Este acuerdo consiste en una decisión consciente y hecha pública, según la cual dos personas se juntan para compartir su vida, o parte de su vida. Aún no siendo un sacramento, el matrimonio tiene una importancia capital en el islam, ya que por medio de él el hombre y la mujer participan activamente del orden de la Creación. De ahí que el profeta Muhámmad dijese: “el matrimonio es la mitad del dîn”. El Corán establece el matrimonio como una fuente de amor y de sosiego, en la cual los dos cónyuges aparecen como complementarios, partes de un todo:

Él es Quien os ha creado de una sola alma, de la que ha sacado a su cónyuge para que encuentre sosiego en él. (Corán 7:189)

Y entre Sus portentos está el haber creado para vosotros parejas de vuestra misma especie, para que os inclinéis hacia ellas, y haber engendrado amor y ternura entre vosotros. (Corán 30:21)

Y Dios os ha dado cónyuges de entre vosotros mismos y os ha dado, por medio de vuestros cónyuges, hijos y nietos, y os ha proveído de las cosas buenas de la vida. (Corán 16: 72)

A partir de aquí, los exegetas destacan el conjunto de la aleya, que nos remite al tema más específico del divorcio. En el Corán, tanto los hombres como las mujeres pueden solicitar y obtener el divorcio. En el caso de que sea el marido quien divorcie a la mujer (talaq), el Corán deja muy claro que ella debe conservar la casa, excepto en caso de que ella haya cometido adulterio. Si la mujer rechaza su derecho a conservar el hogar conyugal, el hombre debe “darles provisión y despedirlas de manera honorable” (33:50). En el caso de que sea la mujer quien divorcie al hombre (jul‘), si no existe un motivo realmente grave, será ella quien deba devolver el regalo recibido con el contrato matrimonial (mal llamada ‘dote’, que es justo lo contrario). Por cierto que la traducción habitual de la palabra árabe talâq (divorcio) por ‘repudio’ es una falacia. Talâq proviene del verbo ‘soltar, dejar ir’. El participio pasivo de talâq –mutlaq– significa ‘sin restricciones, libre’. El talâq es que el hombre deje ir a la que era su esposa, que no la retenga, como expresamente aparece en el versículo coránico:

Conservadlas de manera apropiada o despedidlas de manera apropiada, pero no las retengáis por la fuerza, convirtiéndoos así en trasgresores. (Corán 2:232).

Así pues, la aleya en cuestión no esta hablando de la condición del hombre y la mujer en términos absolutos, sino de los procedimientos relativos al divorcio. Con esto, se hace evidente que la lectura de la parte final de la aleya separada del conjunto es engañosa (ya hemos visto el mismo procedimiento aplicado a la demonización del yihad).

Escribe Amina Wadud: “Este versículo [2:228] ha sido tomado como que la darajah existe entre todos los hombres y todas las mujeres, en cualquier contexto. Sin embargo, el darajah de la discusión está claramente relacionado con el divorcio: los hombres tienen una ventaja sobre las mujeres. En el Corán esta ventaja es la de ser individualmente capaces de pronunciar el divorcio hacia sus mujeres sin árbitro ni ayuda. El divorcio se otorga a la mujer por otro lado, sólo tras la intervención de una autoridad (por ejemplo, un juez). Considerando los detalles, la darajah en este versículo debe limitarse al tema en cuestión.”1

Esta conclusión queda reflejada en la traducción de Muhámmad Asad:

Las divorciadas deberán esperar, sin volver a casarse, un período de tres menstruaciones: pues no es lícito que oculten lo que Dios ha creado en su seno, si creen en Dios y en el Último Día. Y sus maridos tienen pleno derecho a tomarlas de nuevo durante ese período, si desean la reconciliación; pero, en justicia, los derechos de las mujeres [con respecto a sus maridos] son iguales que los derechos de estos con respecto a ellas, si bien los hombres tienen prioridad [a este respecto]. (Corán 2: 228)

Asad traduce darajah en 2:228 como ‘tienen prioridad’ (en inglés, ‘precedence’). Esta traducción contrasta con la ofrecida por Vernet (‘tienen preeminencia’), Melara (‘tienen un grado sobre’) y Cortés (‘tienen un grado por encima’). Pero la diferencia fundamental es que Asad traduce la aleya teniendo en cuenta el sentido completo del pasaje donde se inscribe. Con ello, se hace evidente que esta ‘prioridad de los hombres respecto a las mujeres’ se da únicamente ‘a este respecto’, es decir: en lo que respecta a la solicitud del divorcio2. Por si esto no fuera suficientemente claro, en la aleya siguiente a 2:228 se establece el derecho de la mujer a solicitar el divorcio:

Un divorcio puede ser [revocado] dos veces, después de lo cual, o bien se reanuda el matrimonio en forma honorable, o se disuelve de buenas maneras. No os es lícito quedaros con nada de lo que hayáis dado a vuestras esposas; a menos que ambos [cónyuges] teman no poder mantenerse dentro de los límites fijados por Dios: así pues, si teméis que no puedan mantenerse dentro de los límites fijados por Dios, no incurrirán en falta ninguno de los dos por aquello a lo que ella renuncie [en favor del marido] a fin de quedar libre. (Corán Sura 2: 229)

Sobre esta aleya comenta Muhámmad Asad: “Todas las autoridades coinciden en que este versículo se refiere al derecho incondicional por parte de la esposa a divorciarse de su marido; tal disolución del matrimonio a instancias de la esposa se denomina jul. Existe un número de Tradiciones bien autentificadas acerca de que Yamila, la mujer de Zabit ibn Qais, acudió al Profeta exigiendo divorciarse de su marido y aduciendo que, a pesar de su carácter y conducta irreprochables, ‘le desagradaba tanto como caer en la incredulidad después de haber aceptado el Islam’. El Profeta, entonces, ordenó que le devolviera a Zabit el huerto que este le había entregado como dote (mahr) por su casamiento, y dictó la disolución del matrimonio.” 3

¿Cuál es entonces esta prioridad del hombre respecto a la mujer en el tema del divorcio? La diferencia entre el divorcio masculino (talâq) y femenino (jul‘) consiste en que en este último caso la mujer no lo comunica directamente al marido, sino que acude a un juez para que este garantice sus derechos. Mediante esta diferencia de procedimiento lo que se pretende es proteger a la mujer de cualquier venganza por parte del marido. En el periodo de espera, los maridos pueden pedir relaciones sexuales, si desean la reconciliación, y sin que esto pueda ser considerado relaciones fuera del matrimonio (lo cual sería haram), pero la esposa tiene derecho a rehusar. En definitiva: no hay nada en esta aleya que nos permita pensar que el Corán sitúe al hombre por encima de la mujer, ni que establezca la subordinación de la mujer respecto al hombre. En este punto se hace evidente que los exegetas tradicionales proyectaron una mirada patriarcal previa, un prejuicio que ha distorsionado lo que es una mera diferencia de procedimiento hasta convertirla en un símbolo de la “superioridad del macho”, una visión muy poco elevada de la naturaleza humana.

Para completar esta referencia al versículo 2:228, debemos referirnos a la primera parte de 4:34, al famoso concepto del qawwama. Citamos en primer lugar dos versiones castellanas y una catalana, cuya lectura nos hace pensar de inmediato en una concepción patriarcal de la familia:

Los hombres están a cargo de las mujeres en virtud de la preferencia que Allah ha dado a unos sobre otros y en virtud de lo que (en ellas) gastan de sus riquezas. (Traducción de Abdel Ghany Melara)

Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Dios a dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan. (Traducción de Julio Cortés)

Els homes estan per damunt de les dones precisament per preeminència que Déu posà dels uns sobre les altres i perquè ells tenen més despeses a fer dels seus diners. (Traducción catalana de Míkel de Epalza)

La palabra clave es qawwamona, de la raíz Q-W-M. En árabe, esta raíz se refiere a la subsistencia y los medios de supervivencia, la comida (QiWaaM). La expresión qâma bil yateem significa “mantuvo a un huérfano”. Así pues, la expresión coránica Ar-rijalu qawwamona ‘ala an-nisai significa “los hombres son mantenedores de las mujeres”, en el sentido de proveer los alimentos para su subsistencia. Pero eso no es todo: a continuación el versículo establece el motivo: por el hecho de que gastan de sus bienes en ellas. No existe la más mínima noción de superioridad del hombre sobre la mujer, como dan a entender las traducciones citadas, sino una condicionalidad: los hombres tienen un grado de preeminencia tan solo y exclusivamente en el caso de que sean los mantenedores.

La traducción de Muhámmad Asad nos parece más coherente con el texto original que las citadas:

Los hombres son responsables del cuidado de las muje­res en virtud de lo que Dios les ha concedido en mayor abundancia a ellos que a ellas, y de lo que ellos gastan de sus bienes. (Corán 4:34)

Lo que dice el Corán, simplemente, es que los hombres tienen una responsabilidad añadida en el caso de que sean los mantenedores de la familia. La qawama es pues condicional. No se trata en ningún caso de un principio universal abstracto. Esto es evidente por el hecho de que las mujeres en el islam tienen pleno derecho a trabajar, sin restricciones, y por lo tanto pueden ser también mantenedoras de sus familias. Teniendo en cuenta esto, un significado implícito del versículo seria que las mujeres tendrían preeminencia sobre sus maridos en el caso de que ellas fueran las mantenedoras de la familia, como sucede muy a menudo.

Tal y como afirma el alim argelino Tahar Mahdi: “La qawâma concedida al hombre, no lo es porque sea de sexo masculino, sino solamente en función de los medios que posee: como pueden ser la capacidad tanto física como material. Lo que quiere decir que si esta capacidad recae en una pareja en la mujer, ella debe ejercer esa famosa qawâma. Así pues, no hay ninguna exclusividad masculina al respecto” (4).

Lo cual es puramente lógico: quien tiene el control de las fuentes de subsistencia tiene una responsabilidad añadida y en cierto sentido una preeminencia, sin que esto signifique anular el principio básico de la cooperación y el apoyo mutuo. Se a decir, que este versículo del Corán no establece una norma sobre cómo debe funcionar una familia islámica, sino que está aclarando que no existe una preeminencia de un cónyuge sobre el otro excepto en el control de los recursos económicos. Lo cual por otro lado es evidente (5).

Pero solo Al-lâh sabe.

Notas
(1) Amina Wadud. Quran and Woman. Penerbit Fajar Bakti Sdn. Bhd., Malaysia (reeditado por Oxford University Press), 1992.
(2) Otros traductores del Qur’án al inglés, como Marmaduke Picktall o Yusuf Ali son también muy claros en sus traducciones.
(3) El Mensaje del Qur’án, ed. Junta Islámica, p.51.
(4) Tahar Mahdi, El concepto de ‘qawâma’: http://www.webislam.com/?idt=4425
(5) Amina Wadud analiza este versículo de forma minuciosa en Qur’án and Women, p.69 y siguientes.

11 respuestas a ¿Está el hombre un grado por encima de la mujer?

  1. jaume dice:

    et felicito per l’article, i per l’esforç de fonamentar un islam plenament moder.

  2. […] ¿ESTÁ EL HOMBRE UN GRADO POR ENCIMA DE LA MUJER? Saltar a Comentarios Abdennur Prado […]

  3. Meridiano Claro dice:

    Salud

    En efecto, la «qawama» es condicional atendiendo a la posición de mantenedor de la familia. Como ha señalado el señor Tahar Mahdi: «la qawama concedida al hombre, no lo es porque sea de sexo masculino, sino sólamente en función de los medios que posee (…) Si esta capacidad recae, en una pareja, en la mujer, ella debe tener esa famosa qawama»

    Aunque todo este debate es menor.
    Es más importante señalar lo impresentable que resulta una situación social donde, lo que gana un hombre o una mujer sólos, no es suficiente para la subsistencia una familia.
    Una situación ésta, por cierto, sobre la que tantos supuestos «sensibilizados – escandalizados» profesionales por los derechos de la mujer no suelen decir nada.
    Debe ser que, para ellos, la capacidad de una mujer para mantener a su familia debe ser la misma que la del hombre: muy deficiente.
    Maravilloso.

  4. Rawandi dice:

    O sea, que el islam no es una religión machista ni violenta. Y todos los ulemas de siglos pasados (y la mayoría de los ulemas actuales) se han equivocado al interpretar el Corán de forma distinta a la vuestra. Pues, mira, yo no me lo creo. Más bien pienso que os estáis engañando como se engañan muchos cristianos cuando retuercen los versículos bíblicos para intentar hacerlos compatibles con la mentalidad moderna

  5. lyon dice:

    Tienes razón Rawandi. Si las leyes de Occidente se basaran en la Biblia, o sea tuvieran un fundamento religioso iríamos arreglados. Cómo se demuestra en este articulo los versiculos del Corán de la misma manera que los de la Biblia son interpretables de muchas maneras. En el caso del Corán además se añade el problema del idioma. Como dice el articulo el autor traduce una palabra de una manera que otros autores han traducido de otra. O sea que además las palabras pueden tener muchos significados.

    Afortunadamente nuestras leyes tienen su origen en el Derecho Romano, derecho que como sabemos es desde el principio un código de justicia sin demasiadas pretensiones religiosas y por éllo bastante claro.

    Muchos países arabes han adoptado más o menos los códigos civiles y penales de estilo Occidental, basados como sabe en el código napoleonico.

  6. Rawandi dice:

    La religión cristiana, como no tenía legislación propia, no tuvo inconveniente en someterse al derecho romano para poder expandirse pacíficamente dentro del poderoso Imperio romano. En cambio, el islam ya nació con una legislación incorporada (la sharía o ley islámica) y se expandió militarmente imponiendo a otros pueblos esa ley “revelada” por la divinidad de Muhámmad.

    Si al cristianismo, que no era una “religión de la ley”, le ha resultado tan indigesta la secularización, me temo que al islam, que sí es una “religión de la ley”, le va a resultar casi imposible secularizarse.

  7. suma y sigue dice:

    Aprenda árabe clasico, estudie con los ‘ulemas de verdad, fórmese, temple su caracter con la gente de las realidades internas, y luego enseñe y opine… ¿Quien le subvenciona? ¿Para quien trabaja?

    musulmanes andaluces

    • abdennurprado dice:

      Bonita manera de contestar lo que no son sino argumentos basados en el Corán. ¿Realidades internas? Una persona que calumnia no es digno de aconsejar a nadie: en su boca la palabra “ulema de verdad” suena como un insulto.

      Seguiré trabajando en el camino del islam, insha Al-lâh.

      Abdennur

      • Adan dice:

        Felicidades por el artículo y por tu esfuerzo. Gracias de verdad.

        Hay cosas, no obstante, difíciles. El Corán representó un avance en esos tiempos, limitando a cuatro el número de mujeres que puedes tener (siempre que las trates a todas por igual). Pero, en cambio, no hay poliandría en el Corán; una mujer no puede tener cuatro maridos.

        O sea que el hombre y la mujer son casi casi iguales pero no del todo.

        Respecto al cristianismo, este ejemplo no lo puedo poner porque no se acepta ni la poligamia ni la poliandría, pero puedo poner otros ejemplos, por supuesto.

  8. Candela dice:

    “Los hombres son responsables del cuidado de las muje­res en virtud de lo que Dios les ha concedido en mayor abundancia a ellos que a ellas, y de lo que ellos gastan de sus bienes”. – Según el escritor o escritora ¿Este texto demuestra igualdad?.

    primero.- Segun Quien “Dios les ha concedido en mayor abundancia a ellos que a ellas”, este texto claramente refleja una parcilaidad respecto del genero masculino. A decir, si en una familia hay un hijo y una hija, porque Dios a concedido mayor abundancia a el que a ella?. Ha quedado demostrado desde hace mucho tiempo atras y mas ahora, que la mujer y el hombre tienen las mismas competencias, atributos, características, lo que nos diferencia en si, es lo que nos diferencia a uno de otro (es decir nuestras habilidades y destrezas que son parte de cada uno), pero la competencia del hombre y la mujer es la misma.

    Segundo.- “de lo que ellos gastan de sus bienes”, segun lo leido, el Coran indica que el hombre mantenga a la mujer, puesto que si bien el escritor a resaltado que en caso de que la mujer sea la que mantiene la casa ella tendrá un grado mas que el hombre?. en donde esta escrito eso?, pues debe saber, que en la ley lo que NO esta escrito no se lo puede definir como ley. La conclusión de que si la mujer mantiene al hombre ella tendría un grado sobre el, pues no es asi, la ley no establece ello, el Coran indica unicamnte que el hombre debe mantener a la mujer, y de lo leido no hay aclaracion en el Coran, de que pasa en el contrario.
    Por tanto, restringe al desarrollo de la mujer y la somete a depender del marido, y sobre ello, a que el marido tenga mayor potestad sobre su mujer que ella sobre este. Ya que el que mantiene y gasta es el que domina?. Pues historicamente ha sido de esta manera. Si la mujer a sido resagada de muchos aspectos es porque no se la ha dejado, en muchas ocasiones por la fuerza y en otra mediante depresiones psicológicas, culturales, religiosas, a que la mujer debe estar en casa, dedicándose a lo que el marido quiere de ella, mas no se le ha prmitido, que ella decida que es lo que quiere hacer con su vida.

    Para concretar, no me convence lo que el escritor quiere dar a entender, respecto de que el coram promueve la igualdad, puesto de dice lo contrario en la manera de actuar, en la cultura, en la forma como se reflejan hacia el exterior, etc, etc, que hay una supremacía del hombre sobre la mujer, o al menos eso quieren hacer creer a sus mujeres, los lideres religiosos por que no son mujeres?, los jueces por que no son mujeres?, por que existe matrimonios de infantes con hombres mucho mayores a ellas, ¡matrimonios con niñas! el mismo profeta contrajo matrimonio con una menor, que si bien unos dicen que tenia 9 años y otros 12 o 14, sigue siendo una menor, y eso esta BIEN visto?, acaso se permite que las niñas opinen? Posiblemente en las familias con mejores igresos económicos se deje opinar a sus hijas, pero en las de bajo recursos,? y los jueces y lideres religiosos? por que casan a menores de edad?, por que promueven que el matrimonio sea arreglado por conveniencia y no por mutuo acuerdo entre quienes efectivamente van a vivir el resto de su vida juntos, o al menos parte de esta vida?.
    NO nos ceguemos ante la realidad, no nos dopemos con este ophio que es la religiòn. La unica menra de que la mujer pueda ser libre, es educandola y esto lo saben bien quienes quieren dominarla.

    • abdennurprado dice:

      El Corán es como un espejo, en el cual se ven reflejados los receptores. Tú lectura patriarcal tan solo demuestra que lees el Corán con las anteojeras del patrairacdo. Si te las quitases, verías que el Corán es un texto igualitario. En tu caso, además, atribuyendo al Corán farse que ni remotamente dice. Y, de forma aún más inconveniente, remitiendo la lectura del Corán a actitudes que nada tienen que ver con el Corán. Por ejemplo. la sola mención de “jueces y líderes religiosos” es ajena a la cosmovisión coránica. En el Corán no hay jueces, ni hombres ni mujeres. Tampoco hay matrimonios de conveniencia. Ni matrimonios con menores.

      te animo a hacerlo, a dejar de ver las cosa a través de prejuicios ancestrales.

      en lo que sí estoy de acuerdo es en que la religión es un opio. Pero, desde luego, el islam no es ninguna religión, sino un método de liberación del ser humano.

      saludos,
      abdennur

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