El Mensaje del Corán sobre el pluralismo religioso

Este texto no contiene opiniones personales, sino una exposición sucinta del planteamiento coránico sobre el pluralismo religioso.

En el Corán, la diversidad es un signo de la capacidad creadora de Al-lâh:

Y entre Sus portentos está…
la diversidad de vuestras lenguas y colores.

(Corán 30: 22)

La pluralidad de formas de adoración es algo querido por Al-lâh:

Hemos asignado a cada comunidad
formas de adoración
[distintas], que deberían observar.
(Corán 22: 67)

Todas las religiones reveladas son vías de salvación legítimas:

Ciertamente, los que creen [en esta escritura divina],
los que profesan el judaísmo, los cristianos y los sabeos
—todos los que creen en Dios y en el Último Día y obran con rectitud— tendrán su recompensa junto a su Sustentador;
y nada tienen que temer ni se lamentarán.

(Corán 2: 62)

Estas formas de adoración ­­-diversas y legítimas- tienen su origen en revelaciones sucesivas, venidas del mismo Dios:

Hemos suscitado en el seno de cada comunidad a un profeta.
(Corán 16:36).

El Corán menciona algunos de estos profetas, la mayoría pertenecientes a las tradiciones judía y cristiana, pero no únicamente. El profeta Muhámmad (saws) se inscribe en la lista de los mensajeros enviados por Al-lâh:

Ciertamente, te hemos enviado con la verdad,
como portador de buenas nuevas y como advertidor:
pues no ha existido comunidad en el seno de la cual

no haya [vivido y] muerto un advertidor.
(Corán 35: 24)

El Corán afirma que todos los profetas gozan del mismo rango a los ojos de Al-lâh, y exhorta al musulmán a creer en todas las tradiciones reveladas:

Di: “Creemos en Al-lâh
y en lo que se ha hecho descender para nosotros,
y en lo que se hizo descender para Ibrahîm, Ismael, Isaac, Jacob y sus descendientes, y en lo que Mûsa, Isa y todos los profetas han recibido de su Sustentador:
no hacemos distinción entre ninguno de ellos.
Y a Él nos sometemos.”

(Corán 3: 84)

Desde que tiene conciencia de que todos ellos son enviados de Al-lâh, el musulmán no hace distinciones entre los profetas:

Decid: “Creemos en Al-lâh
y en lo que se ha hecho descender sobre nosotros
y en lo que descendió sobre Ibrahîm, Ismael, Isaac, Jacob
y sus descendientes, y lo que fue entregado a Mûsa y a Isa,
y en lo que fue entregado a todos los profetas por su Sustentador:
no hacemos distinciones entre ninguno de ellos.
Y es a Él a quien nos sometemos.”

(Corán 2: 136)

Desde el momento en que las considera todas las religiones reveladas por el mismo Dios, sin que exista superioridad de ninguna de ellas sobre las otras, el musulmán tiene la obligación de creer en todas ellas:

“Creo en toda revelación que Dios ha hecho descender;
y me ha sido ordenado que promueva la equidad en vuestras discrepancias.
Dios es nuestro Sustentador y también vuestro Sustentador.
Nuestro será el fruto de nuestras acciones
y vuestro el fruto de las vuestras.
Entre nosotros y vosotros no hay discusión:
Dios nos reunirá a todos –pues hacia Él es el retorno.”

(Corán 42: 15)

Es decir: como musulmán, estoy obligado a considerar que los diferentes Libros revelados a todos los pueblos tienen su origen en Al-lâh, y debo creer en todos ellos, sin hacer distinciones. Durante la historia, diferentes pueblos y grupos religiosos han sido considerados por los juristas musulmanes como ahl al-Kitab: Gentes del Libro, comunidades que se guían por libros que han sido inspirados o revelados por Al-lâh. Según la tradición jurídica del islam, esta consideración incluye a budistas, taoístas, hinduistas, cristianos, mazdeístas, mandeos, judíos, sabeos y zoroastrianos. Pero la lista sigue abierta. En algún momento, incluso las Enéadas de Plotino fueron consideradas como un libro revelado, y a Plotino como un profeta del islam. Lo mismo podría decirse de Platón, Heráclito y de Empedócles, o de los enviados a comunidades del África subsahariana, de América latina, del sudeste asiático, de los aborígenes de Australia. Todos los pueblos del planeta han recibido, en algún momento de su historia, una revelación:

No ha existido comunidad en el seno de la cual
no haya [vivido y] muerto un advertidor.
(Corán 35: 24)

Existe un dicho del profeta Muhámmad (saws) según el cual los profetas enviados a la humanidad fueron 144.000. Otro dicho afirma la existencia de 313 Mensajeros (rasul), es decir: que han sido transmisores de una Risala, de un Mensaje en forma de escritura. 144.000 profetas y 313 mensajeros son muchos, de modo que las posibilidades de rastrear vestigios de la Palabra de Al-lâh en los textos de los antiguos son numerosas. En todas las tradiciones ancestrales de la humanidad pueden hallarse vestigios de una revelación auténtica, que luego se ha ido transmitiendo de generación en generación. Recordemos que el Corán afirma que todos los pueblos han tenido sus profetas. No hay, por tanto, superioridad de un pueblo sobre otro, aunque si es evidente que en unos casos la revelación ha sido conservada de forma más fiel que en otros casos.

El Corán afirma de si mismo que no es un Mensaje nuevo o diferente, sino la misma revelación enviada una y otra vez a la humanidad con una forma particular. Cuando el profeta Muhámmad (saws) inició la transmisión oral de la revelación, sus compatriotas le acusaban de repetir cosas antiguas:

Cuando se le leen Nuestros Signos dice: “¡Mitos de los antiguos!”.
(Corán 83: 13)

En su rechazo de esta acusación, la tradición islámica ha afirmado que el profeta Muhámmad (saws) era analfabeto, y que por tanto no podía haber tomado el Corán de ninguna fuente escrita. El analfabetismo del profeta nos remite a la pureza de su corazón, no contaminado por conceptos, recipiente vacío para la palabra revelada:

Y, ciertamente, esta [escritura divina] ha sido en verdad
hecha descender por el Sustentador de todos los mundos:
la fiel inspiración divina lo ha hecho descender
sobre tu corazón,
[Oh Muhámmad,]
para que seas uno de los que predican en una lengua árabe clara.
(Corán 26: 192-195)

Ante las acusaciones de estar copiando los “libros de los antiguos”, el Corán nos remite al fenómeno de la revelación: Palabra descendida directamente al corazón del siervo. Con esto, se admite el hecho de que el Corán recoge estos “mitos de los antiguos”. La expresión árabe usada es muy gráfica: asâtîru l-awwalîn. La palabra awwalîn viene de awal, primero, con lo cual podría traducirse: “mitos de los primeros”. En efecto, se trata de una palabra primigenia, en el sentido de que no hay nada anterior a ella. Se trata de una palabra antigua: kalâm qadîm, de la cual el Corán no es más que un recordatorio —innahâ tádzkira— de algo que ya había sido revelado antes:

Y, ciertamente, esta [revelación] se encuentra [también]
en verdad en los libros antiguos de sabiduría.
(Corán 26: 196)

Entre estos libros, el Corán cita reiteradamente la Tora y el Evangelio:

Él ha hecho descender sobre ti gradualmente
esta escritura divina, que expone la verdad
en confirmación de lo que está entre sus manos:
porque es Él quien hizo descender
la Tora
y el Evangelio con anterioridad.
(Corán 3: 3-4)

Así pues, el Corán no hace sino confirmar “lo que está entre sus manos” (ma baina iadaihi) de la Tora y el Evangelio, del mismo modo que el Evangelio era una confirmación de “lo que está entre sus manos” contenido en la Tora:

E hicimos que Jesús, el hijo de María,
siguiera los pasos de esos
[profetas anteriores]
en confirmación de la verdad de lo que está entre sus manos de la Tora;
y le dimos el Evangelio, en el que había guía y luz.

(Corán 5: 46)

El hecho de que el Corán contenga lo mismo que otros muchos libros anteriores no indica que Muhámmad lo copiase, como gusta decir a los orientalistas. Más bien, se trata de una prueba de su carácter revelado, inspirado por Al-lâh, la misma Fuente de todas las revelaciones anteriores. Siendo así, a nadie puede extrañarle encontrar similitudes y valores compartidos entre diferentes libros revelados: los Vedas, el Avesta, el Libro Tibetano de los Muertos, la Tora, el Bagav Gita, el Tao Te King, el I Ching, las Enéadas, el Corán, los Evangelios. Estos (y otros) libros constituyen una fuente de conocimiento, y contienen mensajes para toda la humanidad, independiente de la religión que profese cada uno. El Mensaje de los Libros inspirados por Al-lâh nos ofrece una guía, un modo de vivir en armonía con el Todo.

Desde el punto de vista coránico, todos los libros contienen la misma revelación con diferente forma. Existe un hadiz donde Muhámmad afirma: “Los profetas son hermanos e hijos de diferentes madres, pero su Dîn es uno” (recogido por Bujari y Muslim). Esto es lo que en el pensamiento islámico tradicional se conoce como wahdat-e-deen, la unidad de todas las religiones en el Uno. La revelación es la misma, pero los Libros son diferentes, los contenidos concretos son diferentes, las prescripciones y prácticas son diferentes. Para el creyente, la identidad se sitúa por encima de la divergencia, del mismo modo que la Unidad se sitúa por encima de la multiplicidad. No creer esto es no creer en absoluto. Desde el momento en que el Corán nos exhorta a creer en todas las revelaciones anteriores, y menciona explícitamente la Tora y el Evangelio, debe estar absolutamente claro para todo musulmán y musulmana que rechazar que la Tora y el Evangelio son Libros revelados es rechazar el Corán. No importan las apariencias: según el Corán, el Mensaje en los tres casos es el mismo.

La convergencia del Corán con las revelaciones anteriores se explica porque la Fuente originaria de todos ellos no es palabra escrita. Con esto llegamos a la idea coránica de la Madre o Matriz del Libro:

Hemos hecho un Corán en idioma claro y elocuente para que entendáis.
En verdad está a salvo con Nosotros en la Madre del Libro.

(Corán 43: 3-4)

Es decir: el Corán es una revelación descendida en árabe, en un idioma claro y elocuente, para ser entendida por las gentes de la Arabia del siglo VII. Pero la revelación matriz no escrita permanece resguardada junto a Al-lâh. De este Libro Matriz, Al-lâh da en cada momento lo que quiere, y a quien quiere:

Dios borra lo que Él desea y confirma lo que es su voluntad,
con Él está la Madre del Libro.

(Corán 13:39)

Los diferentes mensajes transmitidos a través de nobles mensajeros son plasmaciones concretas en sus idiomas respectivos de esta revelación matriz, resguardada junto a Al-lâh. Se trata de comprender que lo diverso es Uno, y aceptar al mismo tiempo la especificidad de cada vía como un todo. Lo que importa es seguir una revelación, ser fieles a algo que nos sobrepasa. Cada religión se configura hacia dentro como una cosmología y una ética completa en si misma. El creyente de cualquier religión se debe enteramente a la tradición donde se inserta, y debe respetar completamente al otro, como una muestra de lo mismo en diferente modo. Solo en la fidelidad al carácter totalizante de cada tradición es posible una vida en armonía con la Fuente. Lo principal es respetar las reglas, el sentido de la tradición como algo en si mismo íntegro, que debe vivenciar cada creyente mediante un seguimiento fiel. En consecuencia, es lógico que el Corán exhorte a los judíos a ser fieles a la Tora, como Palabra revelada:

Pero ¿cómo es que acuden a ti para que juzgues
—cuando tienen la Tora, que contiene las preceptos de Dios—
y luego dejan a un lado
[tu dictamen]?
Esos tales no son
[verdaderos] creyentes.
En verdad, hicimos descender la Tora, en la que había guía y luz.
En base a ella los profetas, que se habían so­metido a Dios,
administraron justicia a los seguidores del judaísmo;
como hicieron los
[primeros] hombres de Dios y los rabinos,
ya que parte de la escritura de Dios había sido confiada a su custodia;
y
[todos] ellos dieron testimonio de su verdad.
(Corán 5: 43-44)

Así pues, el Corán no pide a los judíos que abracen el islam, sino que sean fieles a su propia tradición, según el ejemplo de sus maestros más antiguos. También exhorta a los seguidores de Jesús a seguir lo que dice el Evangelio:

Que los se­guidores del Evangelio
juzguen de acuerdo con lo que Dios ha revelado en él:
pues quienes no juzgan en base a lo que Dios ha hecho descender
—¡esos, precisamente, son los perversos!

(Corán 5: 47)

Se supone que también los budistas deben seguir sus escrituras o enseñanzas, como los hinduistas, taoístas, zoroastrianos, etc. Del mismo modo, los musulmanes debemos seguir lo que ha sido revelado para nosotros, que no es sino una confirmación de todo lo anterior, un recordatorio. No se pertenece en verdad a una religión sino se acepta íntegramente, aplicando todos sus preceptos en nuestra vida cotidiana, de la manera más fiel posible a lo que ha sido revelado. Esto es muy importante, pues nos preserva de la pantomima de una religión universal única y sin contenido positivo, reducida a una moral o a una creencia abstracta. Dicho de otro modo: desde la perspectiva islámica no se concibe una religión sin sharia, un camino práctico y concreto que debemos aplicar como un medio de avanzar hacia la Fuente.

Las aleyas que estamos citando revelan verdadero amor hacia la diferencia, uno de los signos más claros de la actividad creadora de Al-lâh. No se trata de tolerancia, sino de pleno reconocimiento, sin matices ni pretensión alguna de superioridad. Es notable que el Libro revelado para los musulmanes llame a los judíos a ser fieles al Libro revelado para los judíos, del mismo modo que nos llama a nosotros a ser fieles al Corán. La idea de convertir al otro brilla por su ausencia. El proselitismo es una enfermedad, una falta de respeto hacia los diferentes. ¿Por qué habríamos de querer que alguien abandone su religión y siga la nuestra? ¿Por qué ese deseo de uniformidad, ese deseo de unir a los hombres mediante la imposición de una doctrina única y obligatoria? Más bien, lo que esperamos de judíos, budistas, hinduistas o cristianos es que sean fieles a aquello que ha sido revelado para ellos. Y, del mismo modo que nosotros consideramos sus religiones como reveladas y enteramente dignas de respeto, esperamos que ellos nos concedan la misma cortesía.

El Mensaje del Corán respecto al pluralismo religioso nos sitúa en la perspectiva de la “unidad trascendente de las religiones” (wahdat-e-deen): diferentes en su forma, pero iguales en sus valores esenciales. A partir de esta identidad ontológica de todas las religiones como provenientes de la misma Fuente, se hace absurda toda disputa religiosa. Sin embargo, mientras más nos alejamos de la Fuente más destacan las diferencias entre las religiones. Estas se deben, en principio, al medio en el cual fue revelado este Mensaje universal y eterno, la revelación del principio Unitario que hay detrás de todo lo creado. Es en relación al marco cultural donde se dan las diferencias, con la consiguiente posibilidad de discutir, de denostar al otro, de oponer las propias creencias a las otras, etc. Ante esta posibilidad, el Corán establece la actitud que debe mantener el musulmán:

Y no discutáis con los seguidores de revelaciones anteriores
sino de la forma más amable
—a no ser que sean de los que están empeñados en hacer el mal—
y decid: “Creemos en lo que se ha hecho descender para nosotros,
y también en lo que se ha hecho descender para vosotros:
pues nuestro Dios y vuestro Dios es Uno sólo,
y a Él nos sometemos.”

(Corán 29,46)

Una y otra vez, el Corán dice lo mismo: todas las religiones vienen del Dios Único, y por tanto debemos creer en todas ellas. Hay que remitirse a Al-lâh como el origen de todo lo diverso, incluyendo las divergencias entre las diferentes religiones. Una pregunta común es la siguiente: ¿cuál es el motivo del pluralismo religioso? Una vez más, el Corán nos da la clave:

A cada uno de vosotros le hemos asignado una ley
y un modo de vida
[distintos]. Y si Dios hubiera querido,
cierta­mente, os habría hecho una sola comunidad:
pero
[lo dispuso así] para probaros en lo que os ha dado.
¡Competid, pues, unos con otros en hacer buenas obras!
Habréis de volver to­dos a Dios: y, entonces,
Él os hará entender aquello sobre lo que discrepabais.

(Corán 5:48)

El sentido de la diversidad de religiones es poner a prueba al hombre en su creencia, y estimularlo a competir en buenas obras (hasanat). Sobre las discrepancias, solo se resuelven en Al-lâh. En otra aleya el Corán afirma que el motivo de la diversidad es propiciar el conocimiento mutuo entre los diferentes:

¡Hombres!
Os hemos creado a partir de un varón y de una hembra
y os hemos hecho pueblos y tribus distintos
para que os conozcáis unos a otros.
Y en verdad que el más noble de vosotros ante Al-lâh
es el que es más consciente de Él.

(Corán 49:13)

El más noble a los ojos de Al-lâh no lo es por ser miembro de una determinada confesión, sino por tener un grado mayor de conciencia de Dios (taqua). Con esto, queda descartada la competitividad religiosa, en el sentido de tratar de demostrar que la propia religión es superior o está en la posesión de la verdad, y las otras extraviadas. Más bien, se trata de centrarse, desde la tradición a la que pertenezca cada uno, en la realización consciente de hasanat, palabra árabe que une en su raíz las ideas del Bien y la Belleza.

En el caso de encontrarse con polemistas, que nos quieren arrastrar a la disputa, el Corán nos previene y remite el juicio definitivo a Al-lâh:

Hemos asignado a cada comunidad
formas de adoración
[distintas], que deberían observar.
Así pues,
[Oh creyente,] no permitas que esos
te arrastren a disputar sobre esta cuestión,
sino llama
[a todos ellos] a tu Sustentador:
pues, ciertamente, tú estás en verdad en el camino recto.
Y si
[intentan] discutir contigo, di [simplemente]:
“Dios sabe bien lo que hacéis.”
[Pues, en verdad,]

Dios juzgará entre vosotros el Día de la Resurrección
sobre aquello en lo que discrepabais.

(Corán 22, 67-69)

Volvemos siempre nuestra mirada hacia la Fuente, allí donde toda diferencia se evapora. Si aceptamos la variedad de tradiciones como un signo del poder creador de Al-lâh, ¿porqué discutir, entonces? Desde la perspectiva coránica de la “unidad trascendente de las religiones”, lo lógico sería que cada uno siga su religión, que cada comunidad aplique la sharia que le ha sido revelada, sin interferencias. En última instancia, incluso ante aquellos que se muestran agresivos y nos niegan nuestro derecho a regirnos según nuestras convicciones, la actitud que se nos exige es una actitud pacífica y humilde:

Los siervos del Compasivo son los que van
por la tierra humildemente y que,
cuando los ignorantes les increpan,
dicen: “¡Paz!”

(Corán 25:63)

Humildad ante los otros, paz interior, conciencia de que todo tiene su origen en el Uno, realización de buenas obras, cuidado de la creación, respeto hacia los diferentes, embellecer el mundo. Esta es la actitud que debe observar el verdadero creyente frente a toda querella religiosa. En definitiva, mientras se le permita practicar su religión, el musulmán tiende a respetar las diferencias como un bien, y a dejar que las cosas sigan su camino:

Para vosotros vuestra adoración y para mí la mía.
(Corán
109:6)

Esta plena aceptación de la diversidad se extiende también a los ateos e, incluso, a los asociadores o politeístas:

Y si alguno de aquellos que atribuyen divinidad
a otros junto con Dios busca tu protección,
concédesela, para que tenga ocasión de escuchar la palabra de Dios;
y luego hazle llegar a donde esté seguro.

(Corán 9: 6)

Todo esto tiene su base en que la idea de ‘imponer la fe’ es absurda:

No cabe coacción en la religión.
(Corán 2:256)

Todo depende de lo que sucede en el interior de cada uno, y solo Al-lâh puede suscitar la creencia:

Y [así es]: si tu Sustentador hubiera querido,
ciertamente todos los habitantes de la tierra,
absolutamente todos, habrían creído:
¿piensas acaso que podrías tu obligar a la gente a creer,
cuando ningún ser humano puede llegar a creer
sino es con la venia de Dios, y que es Dios
quien impone la inmunda lacra
[de la incertidumbre]

a aquellos que se niegan a usar la razón?

(Corán 10: 99-100)

La aceptación de la revelación es una posibilidad que no puede ser impuesta:

¡Pero no!
Es un Recordatorio
—quien quiera, que recuerde—
que está en páginas veneradas.

(Corán 80: 11-13)

Rechazar la revelación es una posibilidad humana, ante la cual es creyente no tiene nada que decir. En consecuencia, el Corán también nos conmina a dejar en paz a aquellos que rechazan la revelación:

Y di: ‘La verdad [viene] de vuestro Sustentador:
así pues, quien quiera, que crea,
y quien quiera, que la rechace’.

(Corán 18:29)

Este es el Mensaje sobre el pluralismo religioso propio del islam, tal y como se desprende de una lectura literalista del Corán.

Pero solo Al-lâh sabe.

26 respuestas a El Mensaje del Corán sobre el pluralismo religioso

  1. […] El Mensaje del Corán sobre el pluralismo religioso […]

  2. Que tiene que decir el señor Prado acerca de la doctrina de la derogación, según la cual estos versos pacíficos han sido derogados por los versos de medina, posteriores en le tiempo en el que Ala ordena a los musulmanes en varios lugares del Corán (y Mahoma ejecuta) la expansión del islam por la fuerza. Que tiene que decir el señor prado del hecho de que la única forma segura de ir al cielo segun el Coran es muriendo en el combate contra los infieles, entre otras cosas?.

    Reproduczo algunos de los versos posteriores en el tiempo que por tanto derogan los versos que usted ha puesto mas arriba;

    “Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, MATAD a los no creyentes (idolatas, los que se confabulan, los politeistas) dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes!” Corán Surá 9. 5.”

    Pero hay muchas mas. que evidentemente usted conoce o , si no los conoce es usted un ignorante.

    Recuerdo, y usted también lo sabe, que la doctrina de la derogación es central para el Islam. Si no, no se entiende los cambios de actitud de Dios con respecto a lo transmitido por anteriores profetas, mas allá de la supuesta tergiversación de judios y cristianos, su cambo de opinión diametralmente opuesto ante los judios y los cambios de opinión de Mahoma.

    Si usted no publica este comentario ni comenta nada al respecto, me veré obligado a pensar que usted es un falso moderado más, que realiza la Yihad a través de la mentira para con los inflieles, como ordena vuestra religion y vuestra tradición.

    • abdennurprado dice:

      Estimado Memetic Warrior

      Ya he contestado en otro lugar sobre la “doctrina de la abrogación”, que no es absoluto central en el islam, y ha sido muy contestada y debatida a lo largo de los siglos. Para mi no tiene base alguna.

      No conzco ningún versículo coránico que ordene a los musulmanes la expansión del islam por la fuerza. Eso es contrario al Mensaje del Corán y a la práctica del profeta Muhámmad (salat y paz).

      El versículo 9:5 no puede leerse aíslado del resto del Corán, ¿no crees? Eso sería poco serio. Solo tienes que seguir leyendo:

      “Y si alguno de aquellos que atribuyen divinidad a otros junto con Dios busca tu protección, concédesela, para que tenga ocasión de escuchar [de ti] la palabra de Dios; y luego hazle llegar a donde esté seguro: esto, porque [pueden ser] gentes que no conocen.” (9:6)

      Por otro lado, el Corán deja claro, de forma meridiana, que a los musulmanes solo nos está permitido combatir en legítima defensa…

      “Y COMB ATID por la causa de Dios a aquellos que os combatan, pero no cometáis agresión –pues, ciertamente,
      Dios no ama a los agresores.
      (Corán 2:190)

      … y para proteger la libertad religiosa de los no musulmanes:

      “Pues, si Dios no hubiera permitido que la gente se defendiera a sí misma unos contra otros, los monasterios, iglesias, sinagogas y mezquitas —en los cuales se menciona el nombre de Dios en abundancia— habrían sido destruidos.”
      (Corán 22:39-40).

      Por otro lado, los versículos en los cuales se señala la paz como un valor esencial del islam son muchos… ¡la Paz es uno de los Nombres de Dios!

      “Los siervos del Compasivo son los que van por la tierra humildemente y que, cuando los ignorantes les increpan, dicen: “¡Paz!”
      (Corán 25:63)

      Un saludo,

      Abdennur

  3. irichc dice:

    Estimado Abdennur,

    Si me permites terciar, aunque tu interpretación de estos versículos fuera la correcta, quedan demasiadas zonas oscuras.

    ¿Acaso “conceder protección” al infiel no es tolerar que viva en fronteras ajenas obligándolo a pagar un tributo? Además, ¿qué alcance tiene el mandato que conmina al buen musulmán a “hacerle llegar a donde esté seguro”, sino el de convencerlo y convertirlo a su fe para que abandone los viejos errores? ¿Es legítimo a la luz de este pasaje respetar la integridad de quien no sólo rechaza el islam por ignorancia, mas de forma expresa y recalcitrante?

    Respecto a la legítima defensa, resulta muy difícil admitir que Mahoma se limitó a recurrir a ella en sus campañas, dada la enorme expansión que experimentó el islam en sus inicios. No en vano una publicación occidental consideraba al profeta el personaje más influyente de la historia, por ser a la vez un líder religioso y militar.

  4. abdennurprado dice:

    Estimado Irichc

    No, no creo que conceder protección sea “tolerar que viva en fronteras ajenas obligándole a pagar un tributo”. ¿Dónde dice eso? Conceder protección es garantizar su seguridad. El Corán dice: “Hazle llegar donde esté seguro”. Y no habla de “los infieles” sino de los “mushrikun”, los que asocian algo a Dios, idólatras o politeístas.

    De todos modos, otros versículos dejan claro que la libertad de conciencia es un valor islámico:

    Y [así es]: si tu Sustentador hubiera querido,
    ciertamente todos los habitantes de la tierra,
    absolutamente todos, habrían creído:
    ¿piensas acaso que podrías tu obligar a la gente a creer,
    cuando ningún ser humano puede llegar a creer
    sino es con la venia de Dios, y que es Dios
    quien impone la inmunda lacra [de la incertidumbre]
    a aquellos que se niegan a usar la razón?
    (Corán 10: 99-100)

    ¡Pero no!
    Es un Recordatorio
    —quien quiera, que recuerde—
    que está en páginas veneradas.
    (Corán 80: 11-13)

    Y di: ‘La verdad [viene] de vuestro Sustentador:
    así pues, quien quiera, que crea,
    y quien quiera, que la rechace’.
    (Corán 18:29)

    ¿Qué tienes que decir de estos versículos? ¿No te parece que desarticulan de forma evidente tu lectura anterior?

    Tu ves “zonas oscuras” donde yo solo veo mucha luz. Creo que el problema es que lees el Corán buscando oscuridades, y con esta actitud seguro que las encuentras! Pero para encontrar una apología de la violencia en el Corán hay que manipular el texto, citando sueltos algunos versículos, separados del anterior y del siguiente, y de otros que hablan del mismo tema. Por ejemplo, obviando el versículo que dice que el permiso de combatir es dado para proteger monasterios y sinagogas… ¡Que contradicción con una visión totalitaria del islam! Y no se trata de realizar “interpretaciones esotéricas”, sino de puro literalismo: la libertad de conciencia es un valor islámico, uno de los valores islámicos por excelencia.

    Sobre la expansión del islam, lo que es indudable es que los sucesores del Profeta tuvieron una política expansiva. Pero, según mi punto de vista, ésta no está justificada en el Corán.

    Un saludo,

    Abdennur

  5. Pero señor Prado, no invoque usted los versos pacíficos porque son anteriores en el tiempo y por tanto están derogados por los últimos en los que se enseña el combate y la sumisión y que USTED mismo ha enunciado arriba e Irich ha resaltado.

    ¿Que hay de la doctrina acerca de decir mentiras para favorecer el avance del Islam en tierra de infleies? ¿Que opina usted de eso´? ¿LO está practicando ahora mismo al ocultar que la doctrina de la derogación es fundamental en el Islam? . ¿Acepta usted como la gran mayoria de los musulmanes, el haddit y la sharia? . El Coran dice que obedecer a Mahoma es obedecer a Ala y, segun el Haddit, Mahoma es el musulman perfecto. Mahoma asesino y utilizó la mentira para asesinar a sus enemigos. Mahoma fué un señor de la guerra, luego un musulman lo debe ser, porque las tres fuentes de doctrina asi lo predican. Si usted acepta la existencia de todo esto y reniega de ello, y no tiene empacho en aclararlo a cualquiera, entonces yo estoy de su parte. Pero En ese caso lo mejor que puede hacer es combatir el Islam, porque entonces está usted en contra del 90% del islam que se enseña en las mezquitas de todo el mundo.

    En cambio si usted no reconoce esa realidad, me veo forzado a deducir que utiliza la “taqiyya” (decir mentiras) para hacer avanzar la causa del Islam. Es decir, intenta usted confundir.

    Que el mensaje del Profeta es salat y paz) solo puede mover a risa. Eso solo puede convencer a los que no tienen ni idea acerca del Islam (incluidos algunos occidentales que se llaman musulmanes a si mismos). Creo que usted no es uno de ellos y por eso creo que es usted un mentiroso, pero un buen Musulman al mismo tiempo. Ojala sea uste un ignorante en su propia religión, porque de lo contrario, es usted un yihadista por la vía de la taqiyya.

  6. abdennurprado dice:

    Estimado Memetic Warrior

    No creo que aporte nada al debate el llamarme mentiroso, más bien parece una forma de eludir el debate en términos racionales. Dado que lo que dice el Corán no cuadra con tu visión oscura del islam, afirmas que esos versículos han sido abrogados y que yo soy un mentiroso. Y luego cargas con insultos contra uno de los grandes maestros espirituales de la humanidad. Que Dios te perdone. Yo solo te pido que abandones esta agresividad, que no aporta nada positivo.

    Ya te he dicho que no creo en la doctrina de la abrogación. Y menos tal y como tu la aplicas, que no tiene nada que ver como se ha aplicado tradicionalmente. No se trata de invocar unos pocos “versículos pacíficos”, sino de resaltar el mensaje del Corán como un todo integrado. ¿También han sido abrogados los versículos que llaman a la caridad, a la paciencia ante las adversidades, a la ayuda de los necesitados…? ¿También ha sido abrogada la cosmología coránica, según la cual el mundo ha sido creado en la Justicia? Y supongo que también habán sido abrogados los versículos que apelan a la hermandad entre todos los seres humanos y al respeto a la diversidad…

    Si es así, ¿qué parte del Corán, según tú, no ha sido abrogada? Me temo que en tu visión del islam solo quedaría el llamado “versículo de la espada”…

    Tras pronunciar el nombre del profeta Muhámmad se utiliza la fórmula árabe sala Al-lâhu aleihi wa salam, que quiere decir “que la salat (oración) y la paz de Dios sean con él”, y que he resumido en “salat y paz”. Muhámmad no fue un hombre de guerra, sino un maestro espiritual que se vio abocado a combatir solo después de sufrir muchas penalidades, para evitar que su comunidad fuese exterminada. Decir que Muhámmad mintió es un insulto que atribuyo a tus lecturas islamófobas. Que Dios te perdone.

    Yo sigo la sharia, o más bien trato de seguirla, en la medida de mis capacidades. La sharia es un camino hacia Dios. Seguir la sharia es hacer la salat, ayunar en ramadán, dar el azaque y tratar de aplicar en mi vida cotidiana unos valores: el anhelo de justicia, la generosidad, la compasión con el débil, el amor a la verdad, la sinceridad, el valor, la paciencia y el coraje ante las adversidades, la humildad, la cortesía y el respeto hacia los otros… ¿qué hay de malo en eso?

    Llevo unos dieciocho años estudiando el islam, y nunca he encontrado un solo texto musulmán que considerase “lícita la mentira para hacer avanzar la causa del islam” (son tus palabras). Más bien esta frase es contradictoria: la causa del islam es la de los valores antes señalados. La taquiya es el permiso de ocultar que uno es musulmán para salvar la vida en caso de persecución. ¿Puedes citar un solo texto islámico de referencia en que se diga otra cosa?

    ¿Qué sabes tu del islam que se enseña en todas las mezquitas del mundo?

    Un saludo,

    Abdennur

  7. irichc dice:

    Estimado Abdennur,

    Si los versículos que has citado en último lugar fueran los únicos dedicados a estas cuestiones en el Corán, yo no dudaría de cuál es la interpretación correcta al respecto, pues parece muy clara. Pero existen estos otros:

    “¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos! Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos.” (Corán, sura 5, aleya 51).

    Y también:

    “Combatid por Dios contra quienes combatan contra vosotros, pero no os excedáis. Dios no ama a los que se exceden. Matadles donde deis con ellos, y expulsadles de donde os hayan expulsado. Tentar es más grave que matar. Así que, si combaten contra vosotros, matadles: ésa es la retribución de los infieles. Pero si cesan, Dios es indulgente, misericordioso. Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda culto a Dios; si cesan, no haya más hostilidades que contra los impíos.” (Corán 2, 190-195).

    Expresiones como “tentar es más grave que matar” refutan el aserto según el cual en el Islam la violencia sólo está permitida por mor de la autodefensa. Transmiten, por cierto, un mensaje muy distinto al que sobre la predicación ofreciera Cristo en el Evangelio según Lucas: “Y en caso de que no os reciban, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, como prueba contra ellos”. Si el mensaje de Mahoma es en esencia el mismo que brotó de los labios de Jesús, ¿por qué tendría que propagarse entre los paganos de manera tan opuesta?

    La distinción que haces entre infieles e idólatras no me sirve de consuelo. En primer lugar, porque no alcanzo a entender cuál es el motivo que habría de llevar a los musulmanes a otorgar una mayor protección a los últimos. Habría que ver en qué consiste esa protección, cuál es su fin y cuáles sus límites. En segundo lugar, porque “asociadores” y “politeístas” son nombres con los que desde siempre os habéis referido también a los cristianos trinitarios en general y a los católicos en particular. Juan Damasceno, uno de los pocos Padres de la Iglesia que asistió al nacimiento del Islam, escribió lo siguiente:

    “Nos llaman “asociadores”, porque, dicen, introducimos junto a Dios un asociado en tanto que decimos que el Cristo es hijo de Dios y Dios. Nosotros les contestamos: eso es lo que los profetas y la Escritura nos han transmitido. Vosotros también, puesto que lo afirmáis, aceptáis los profetas. Y si nosotros nos equivocamos al decir que Cristo es el hijo de Dios, son ellos los que nos lo han enseñado y transmitido. Algunos de ellos dicen que hemos injertado esa doctrina en los profetas, interpretándolos de manera alegórica, y otros que los hebreos, por odio, nos han extraviado atribuyendo estos textos a los profetas, para perdernos.

    De nuevo les decimos: Vosotros, que sostenéis [en vuestra Escritura] que el Cristo es Verbo y Espíritu de Dios, ¿por qué nos injuriáis como “asociadores”? Pues el Verbo y el Espíritu son cosas inseparables de aquel en el que se encuentran naturalmente. Si, pues, está en Dios como Verbo de Dios, evidentemente también será Dios. Pero, si está fuera de Dios, Dios está según vosotros sin Verbo y sin Espíritu. Así, al evitar asociar uno a Dios, lo mutiláis. Sería mejor para vosotros, en efecto, decir que tiene un asociado, antes que mutilarlo y convertirlo en algo semejante a una piedra, a un bosque, o a cualquier objeto inanimado. Éste es el motivo por el que, al llamarnos “asociadores”, mentís; nosotros, a cambio, os llamamos “mutiladores” de Dios.”

    Por último, y sin entrar en disquisiciones históricas sobre la figura de vuestro profeta, creo que te contradices al negar que Mahoma mintió y, al mismo tiempo, reconocer que permitió la mentira u ocultación en los musulmanes para que estos salvaran la vida en caso de ser perseguidos (ejemplo, dicho sea de paso, radicalmente opuesto al de Cristo y los mártires). ¿Es menos grave autorizar la mentira que mentir?

    Un cordial saludo.

  8. abdennurprado dice:

    Estimado Irichc

    Sigues empeñado en encontrar oscuridad en el Corán, sin darte cuenta de que es este empeño el que te lleva a encontrarla. Pareces una persona equilibrada: ¿no crees que el Libro sagrado de una tradición debe ser leído desde una actitud de respeto? Creo que este es el punto previo para cualquier comprensión. Si no, creo que tendría muchos versículos de los evangelios que usar como arma arrojadiza… El tema es que no me parece propio, y me parece que la actitud correcta es seguir el consejo del Corán:

    Y no discutáis con los seguidores de revelaciones anteriores
    sino de la forma más amable
    —a no ser que sean de los que están empeñados en hacer el mal—
    y decid: “Creemos en lo que se ha hecho descender para nosotros,
    y también en lo que se ha hecho descender para vosotros:
    pues nuestro Dios y vuestro Dios es Uno sólo,
    y a Él nos sometemos.”
    (Corán 29,46)

    Y también Corán 5:48, en el artículo que genera el debate.

    Sobre el versículo 5:51, la palabra traducida como “amigos” es “awliya”, y en este contexto tiene el sentido de “aliados”. Una vez más el error es leer un versículo aíslado del Corán. Si sigues leyendo se aclara, especialmente:

    “No toméis por aliados a quienes hacen de vuestra fe objeto de burla y de juego…” (Corán 5:57, y tanbién 59)

    Estos son los que no debemos tomar como aliados, por razones obvias… Algo que se hace aún más explícito en otra sura:

    “En cuanto a aquellos [no musulmanes] que no os combaten por causa de [vuestra] religión, ni os expulsan de vuestros hogares, Dios no os prohíbe que seáis amables y equitativos con ellos: pues, realmente, Dios ama a quienes son equitativos. Dios sólo os prohibe que toméis por amigos a aquellos que os combaten por causa de [vuestra] religión, y que os expulsan de vuestros hogares, o que ayudan [a otros] a expulsaros: ¡y quienes [de vosotros] los tomen por amigos –esos, precisamente, son los verdaderos malhechores!”
    (Corán 60: 8-9)

    Está refiriéndose a una situación dramática! Del mismo modo, ocultar que uno es musulmán en caso de peligro de muerte no es mentir!! Como confesar bajo tortura algo que no se ha hecho no es mentir.

    Sobre el pasaje de Juan Damasceno, solo puedo decir que básicamente estoy de acuerdo. Decir que un cristiano es un asociador (mushrikún) es mentir. El Corán no llama ni idólatras ni asociadores a los cristianos y judíos. Al reves, los llama creyentes una y otra vez, y afirma:

    Ciertamente, los que creen [en esta escritura divina],
    los que profesan el judaísmo, los cristianos y los sabeos
    —todos los que creen en Dios y en el Último Día y obran con rectitud— tendrán su recompensa junto a su Sustentador;
    y nada tienen que temer ni se lamentarán.
    (Corán 2: 62)

    En cuanto a Corán 2:190-195, la verdad es que no reconozco el Corán en la traducción que has puesto. La expresión “tentar es más grave que matar” es muy extraña. En ninguna de las muchas traducciones del Corán que tengo (inglés, francés y castellano) aparece esta traducción. Te ofrezco otras versiones:

    “La persecución de los creyentes es peor que el homicidio” (Juan Vernet)

    “La opresión es aún peor que matar” (Muhámmad Asad)

    “Tumult and oppression are worse than slaughter” (Yusuf Ali)

    “Persecution is worse than killing” (Zohurul Hoque)

    “Persecution is worse than slaughter”. (Pickthall)

    “Persecution is severer than slaughter” (Shakir)

    Y podría citar más. La palabra árabe es fitna, división, sedición, guerra civil. Ningún traductor respetable traduce aquí “tentar es más grave que matar”. ¿Qué traducción del Corán manejas? Pues sea quien sea el traductor, hay que tener muy mala fe para escribir semejante frase y pretender hacerla pasar como parte del Corán.

    Si lo lees con atención, esta claro que este versículo establece que los musulmanes solo pueden combatir en legítima defensa.

    Pero la clave esta en aquello que proyectas de ti mismo en el Corán.

    Un saludo,

    Abdennur

  9. Señor Prado, me parece que el que entresaca frases del Coran de forma tendenciosa y los traduce de forma fraudulenta es usted. ¿Está usted diciendo que los musulmanes que estudian en todas las mezquitas, que entienden literalmente que no se debe tener como amigos a cristianos y judios están equivocados?. Alabada sea su iluminación coránica y que Alá le guíe en su lucha con nosotros contra los salvajes musulmanes que predican eso. Desde luego estoy de su parte condenando la inhumanidad de los musulmanes.

    Con respecto a la doctrina de la derogación, que usted oculta con el nombre inglés de abrogation, veo su plumero. Primero la descarta, y dice que está discutida y rechazada desde hace mucho tiempo. Mas adelante, ante mi insistencia la defiende diciendo que la abrogación tradicional es otra cosa nebulosa que solo engaña a los que quieren engañarse. En que quedamos? abrogation significa derogación, que significa derogar lo anterior. Punto. El respeto y el trato como iguales a los infieles está derogado. Sus versos tolerantes los enunció mahoma cuando los musulmanes eran unos pocos. Apenas su familia y unos pocos más y no habian conquistado Medina. En cuanto se hizo con un ejército, Mahoma, o Alá, cambiaron de opinión. Como se atreve a decir sin sonrojarse que Mahoma fué un hombre de paz obligado a la guerra para defenderse?. Muchos dicen que el Islam ya fué derrotado en el terreno de la fe y de la palabra al poco tiempo. Por eso Mahoma optó por la espada. pero no solo la espada, sino cualquier método que sirva para imponer el islam en la casa de la guerra. Porque aqui estamos en la casa de la guerra señor prado. O eso también está mal traducido?

    No está derogada la caridad ni la paciencia ni la ayuda, mientras sea a musulmanes. Para el resto de los humanos que somos perros y cerdos para vosotros, está derogado y usted lo sabe perfectamente. Pedir que no engañe sería pedirle que renuncie al mandato de Mohamed. El Haddit , los hechos del profeta, tan sagrado como el Corán narra en varios lugares como Mohamed recomendó la mentira y obró en consecuencia para avanzar en la Yihad y para proteger el islam en tierra de infieles. Como usted no se puede decir que está perseguido aqui, cabe deducir fácilmente con que intención se puede utilizar la mentira en este caso.

  10. irichc dice:

    Estimado Abdennur:

    No tengo nada en contra del Islam moderado y, a diferencia de muchos, contemplo con simpatía cualquier alianza o acuerdo al que la jerarquía católica pueda llegar con los musulmanes respetuosos con la libertad de consciencia. Sin embargo, quiero cerciorarme de que las bases escriturísticas de tu ecumenismo son sólidas y no un simple deseo de ver en ellas más de lo que dicen. Pues, mientras que el mensaje de Cristo sobre este particular es diáfano (nadie debe convertirse bajo compulsión) y hay que forzar mucho el sentido del Evangelio para considerar que los cristianos bautizados han de ser mantenidos en comunión con la Iglesia contra su voluntad, con el Corán no sucede otro tanto, dada la abundancia de pasajes ambiguos en el alcance de las palabras o contradictorios con otros sobre las mismas materias.

    Así, por ejemplo, la mayoría de la comunidad musulmana puede sancionar la dhimma apoyándose en el versículo que citabas respecto a la protección del ignorante (9:6), o en otros parecidos. Una interpretación “a contrario” también sería susceptible de respaldar la represión del que no siendo indocto en la religión musulmana, sino buen conocedor de la misma, la impugnase públicamente e hiciera proselitismo de una fe distinta. ¿No cabría ampararse en que ello fue causa de división y de sedición (fitna)? O, acaso aplicando mayor indulgencia, ¿sería incorrecto decir que con semejante actitud se hizo de la fe musulmana “objeto de burla y de juego” (5:57)?

    El Corán no es tan inequívoco como para descartar que estas interpretaciones sean legítimas. En todo texto sagrado que no sea pura fabulación hay elementos históricos que son narrados ejemplarmente, pero que no pretenden vincular, y otros en cambio que ejercen una función prescriptiva sobre todos los fieles, constituyendo el núcleo de la ortodoxia o la ortopraxis. Tienes que conceder que sin un magisterio uniforme y al albur del libre examen de cada musulmán, la confusión doctrinal y la instrumentalización política no requieren una especial mala intención y se producen con toda naturalidad, sin que demasiadas resistencias salgan al paso.

    Más aún. ¿Permite la apostasía el Corán? Según tu punto de vista, siendo todas las confesiones monoteístas equivalentes, nada debería impedirlo. Pero leemos:

    “Ni los judíos ni los cristianos estarán satisfechos de ti mientras no sigas su religión. Di: «La dirección de Dios es la Dirección». Ciertamente, si sigues sus pasiones después e haber sabido tú lo que has sabido, no tendrás amigo ni auxiliar frente a Dios.” (2:120)

    Y más adelante:

    “Un grupo de la gente de la Escritura desearía extraviaros; pero no extravían a nadie sino a sí mismos y no se dan cuenta. ¡Gente de la Escritura! ¿Porqué no creéis en los signos de Dios, siendo, como sois, testigos de ellos?” (3:69 y 70)

    E igualmente:

    “Di: «¡Gente de la Escritura !¿Por qué no creéis en los signos de Dios? Dios es testigo de lo que hacéis». Di: «¡Gente de la Escritura !¿Por qué desviáis a quien cree del camino de Dios, deseando que sea tortuoso, siendo así que sois testigos? Dios está atento a lo que hacéis».” (3:98 y 99)

    “Si la gente de la Escritura creyera, les iría mejor. Hay entre ellos creyentes, pero la mayoría son perversos”. (3:110)

    “No todos son iguales. Entre la gente de la Escritura hay una comunidad honrada: durante la noche, recitan las aleyas de Dios y se prosternan.” (3:113)

    Respecto a la corrupción de las Escrituras por parte de judíos y cristianos se dijo:

    “¡Gente de la Escritura ! Nuestro Enviado ha venido a vosotros, aclarándoos mucho de lo que de la Escritura habíais ocultado y revocando mucho también. Os ha venido de Dios una Luz, una Escritura clara.” (5:15)

    Y sobre la identificación entre asociadores y trinitarios (a pesar de la pueril versión de la Trinidad que da el Corán, incluyendo en ella a María):

    “Los judíos dicen: Ezra es el hijo de Dios. Y los cristianos dicen: El Mesías es el hijo de Dios. Eso es lo que sostienen con sus bocas, imitando lo que ya antes habían dicho los incrédulos. ¡Que Dios combata contra ellos! ¡Cómo pueden ser tan desviados! Han tomado a sus doctores (rabinos) y a sus monjes (obispos) así como al Mesías, hijo de María, como señores en lugar de tomar a Dios, cuando las órdenes que habían recibido no eran sino las de adorar a Un Dios Uno. ¡No hay divino excepto él! Glorificado Sea. Está por encima de lo que le asocian”. (9:30 y 31)

    “Dicen: «Si sois judíos o cristianos, estáis en la vía recta». Di: «No, antes bien la religión de Abraham, que fue monoteísta y no asociador».” (2:135)

    Entre otros que apuntarían en la misma dirección.

    Un cordial saludo.

  11. abdennurprado dice:

    Estimado irichc

    Yo no soy un musulmán moderado, sino un musulmán a secas. Dices que el mensaje de Cristo es diáfano en cuanto a la libertad de conciencia, y no podía ser de otro modo, tratándose de un mensajero de Dios. Pero el mensaje de la Iglesia católica también es diáfano, y no precisamente en su respeto de la libertad de conciencia.

    Los versículos que citas (por cierto, la traducción que citas no es solo pésima, es infame) reflejan la desesperación de Muhámmad ante la ceguera de algunos judíos y cristianos, que se negaron a aceptar lo que estaba pasando ante sus ojos y conspiraron contra él. Pero hubo en Medina conversiones al islam y gente que abandonó el islam, sin que se estableciese castigo alguno. El Corán no condena la apostasía “en este mundo”, y remite el castigo a Dios. En el Corán se mencionan gentes que abandonan el islam, luego vuelven al islam y luego lo dejan de nuevo… sin prescribir castigo alguno.

    El concepto de dhimma no es coránico. Tiene que ver con la historia del islam, con el hecho de que el “cierre canónico” realizado por los sabios musulmanes fue coetáneo de la configuración del imperio islámico (califatos omeya y abbasida). En ese momento (siglo VIII) el concepto de dhimma pudo ser un avance, pero hoy en día está obsoleto. En todo caso yo no tengo nada que ver con esto, como supongo tu no tendrás que ver con Constantino o el Concilio de Nicea.

    Como te he dicho en el Mensaje anterior, no creo que el Corán llame asociadores a los católicos. El problema está, una vez más, en la idea de Jesús como hijo de Dios. Esta idea puede tener un sentido metafórico aceptable, ya que en este sentido todos somos hijos de Dios. Pero afirmar que un ser humano que vivió en un tiempo histórico preciso es Dios conduce al sectarismo. Es, de hecho, una idea totalitaria y excluyente, ya que si el Dios Único se ha encarnado y ha fundado una religión histórica, se está dando a entender que el resto de las religiones son falsas.

    Te invito a conocer una encíclica como la ‘Dominus Iesus’, realizada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, del entonces Cardenal Ratzinger y ahora Papa Benedicto XVI, y ratificada por el Papa Juan Pablo II el año 2000.

    En esta declaración se afirma que “la Iglesia Católica es la Iglesia verdadera”, y que las “iglesias particulares” (ortodoxas) y las “comunidades eclesiales” (protestantes) “no son iglesias en sentido propio”. En referencia a las religiones no cristianas, dice: “si bien es cierto que los no cristianos pueden recibir la gracia divina, también es cierto que objetivamente se hallan en una situación gravemente deficitaria si se la compara con la de aquellos que, en la Iglesia, tienen la plenitud de los medios salvíficos”.

    La declaración no aclara el contenido de esta “posibilidad de salvación” de los no cristianos. En un primer momento, se afirma la doctrina clásica según la cual “la Iglesia es sacramento universal de salvación” y “tiene una relación indispensable con la salvación de cualquier hombre”, esté dentro o fuera de la Iglesia. En definitiva, que el cristocentrismo conduce al centralismo de la Iglesia en la doctrina de la salvación. Algo que, como comprenderás, resulta inaceptable para un no católico, y es contrario a cualquier ecumenismo.

    Antes de cuestionar la buena predisposición al ecumenismo de los no-católicos, creo que deberías preocuparte del sectarismo dentro de tu propia religión, que también existe… Siempre he sostenido que los peores enemigos de cada religión están dentro de ella.

    Y aquí es donde to te pregunto: ¿crees que Muhámmad es un mensajero de Dios? En caso contrario, estarás diciéndome que crees que se trata de un farsante y que el Corán es una invención, por ambición mundana. En este caso, como comprenderás no estamos en igualdad: yo acepto tu religión como legítima, pero tú no aceptas la mía, y encima estás poniendo a prueba mi sinceridad… ¿no ves esta actitud como contradictoria?

    En caso de que aceptes a Muhámmad como un profeta, creo que la única respuesta válida es entender que ninguna religión posee la verdad absoluta, que la Verdad le pertenece en exclusiva a Dios, y que los seres humanos transitamos diferentes caminos hacia la misma Fuente. ¡¡Alabado sea dios que ha creado diversidad de religiones!!

    Y eso más allá de las diferencias doctrinales:

    Hemos asignado a cada comunidad
    formas de adoración [distintas], que deberían observar.
    Así pues, [Oh creyente,] no permitas que esos
    te arrastren a disputar sobre esta cuestión,
    sino llama [a todos ellos] a tu Sustentador:
    pues, ciertamente, tú estás en verdad en el camino recto.
    Y si [intentan] discutir contigo, di [simplemente]:
    “Dios sabe bien lo que hacéis.” [Pues, en verdad,]
    Dios juzgará entre vosotros el Día de la Resurrección
    sobre aquello en lo que discrepabais.
    (Corán 22, 67-69)

    ¿Qué hermoso mensaje, verdad?

    Un saludo,

    Abdennur

  12. abdennurprado dice:

    Estimado irichc

    Respecto al Corán y a las interpretaciones… El Corán no es un catecismo, ni un libro de leyes. Se trata de un Decir que conmociona al hombre, lo despierta a la transparencia de los significados más profundos. Nos habla de la condición del ser humano sobre la tierra, de la necesidad de la revelación para superar la fractura de la presencia, la separación entre la realidad y el deseo, entre las palabras y las cosas, entre la materia y el espíritu. De superar lo que el Corán expresa como expulsión del Jardín del Edén. El Corán es una guía espiritual, lleno de tesoros. Hay más mística en el Corán que en todo el sufismo. De hecho el sufismo es tan solo una gota de agua que surge del océano coránico.

    El Corán no es inequívoco, se abre a aquellos que se abren a Dios y a sus Mensajes. Las diferentes interpretaciones solo reflejan aquello que cada uno es, el rango espiritual de cada uno. Alguien cuyo corazón este ciego solo verá oscuridad en el Corán. Nos proyectamos sobre el texto, y en esa proyección Dios nos devuelve nuestra propia imagen, para que nos conozcamos a nosotros mismos. Dijo el Mensajero de Dios: “quien se conoce a si mismo, conoce a su Señor”.

    Esto quiere decir que el Corán ha sido dado a los musulmanes, y es cierto que los musulmanes lo han manipulado, utilizado para satisfacer sus ansias de poder. Por ello se han desarrollado lecturas totalitarias del Corán, como también se desarrollaron lecturas totalitarias de los Evangelios.

    Las pretensiones de objetividad de algunas lecturas del Corán me sobrecogen: ¿cómo puede pretenderse fijar el sentido objetivo de lo que se presenta como un océano infinito? Defender que el saber es objetivo (realismo absoluto) resulta candoroso, y conduce a cerrar los ojos sobre su uso. Esto no quiere decir que no se pueda alcanzar un cierto grado de objetividad, a partir de un trabajo filológico y arqueológico preciso. Pero debemos ser conscientes de que todo pensamiento surge vinculado a un determinado mandato social, que puede ser un mandato de poder, cuando nace al amparo del poder. “El poder produce saber”, dijo Foucault. Esto es aplicable a gran parte de los tafsires del Corán que hemos heredado, y aún más a gran parte del “saber religioso” producido en los países mal llamados musulmanes. Veo por ello con sospecha al cierra canónico realizado en el periodo clásico, bajo un concepto autoritario del saber, así como denuncio la utilización política del Corán para usos partidistas.

    Para mi, el Mensaje del Corán sobre el pluralismo religioso no puede ser más claro:

    • El Corán afirma que todas las religiones son vías de salvación legítimas.
    • El Corán afirma que lo importante no es la adscripción nominal a una religión sino las buenas obras, la conciencia de Dios y la pureza de nuestro corazón.
    • El Corán afirma que Dios ha enviado profetas a todos los pueblos, en todos los idiomas, y que no existe diferencia de rango entre los profetas.
    • El Corán conmina a los musulmanes a seguir todas las revelaciones anteriores.
    • El Corán conmina a los cristianos a regirse por las enseñanzas de Jesús, y a los judíos por lo revelado en la Torah.
    • El Corán llama a los musulmanes a no caer en disputas religiosas estériles, sobre la base de que todas las religiones vienen del Dios Único, y que en Él se resolverá toda diferencia.

    Y defenderé esta lectura contra los musulmanes y los no-musulmanes que ven en el Corán un discurso supremacista o limitador de la libertad de conciencia establecida por Al-lâh. Defenderé esta lectura hasta que Al-lâh sustituya este mensaje por un nuevo mensaje, si Al-lâh quiere. Y solo Al-lâh sabe.

    Un saludo,

    Abdennur

  13. abdennurprado dice:

    Estimado Memetic Warrior

    Estás lleno de odio. Que Al-lâh te ayude.

    Un saludo,

    Abdennur

  14. irichc dice:

    Estimado Abdennur:

    Puede que la traducción que empleo no sea la mejor, pero la intencionalidad del texto resulta inteligible y me extrañaría que se apartase mucho del significado original. Son, además, muchos los versículos aportados como para que se me acuse de seleccionar pasajes de modo antojadizo. Desconozco la procedencia y autoridad de dicha versión del Corán, y sólo hay un motivo para que haya esgrimido ésta y no otra: me he limitado a reproducir una serie de pasajes que adujo contra mí un musulmán culto en un debate sobre la Trinidad que ambos mantuvimos hace aproximadamente cinco años:

    http://www.tuobra.unam.mx/publicadas/041003231435.html

    Si las fuentes de las que bebe alguien instruido como mi contertulio son hasta ese extremo “infames”, no puedo más que desazonarme. ¿Qué cabrá esperar de musulmanes sin su formación?

    Sentado esto, me sorprende que atribuyas el tono nada comedido de esos testimonios coránicos a “la desesperación de Muhámmad”, habida cuenta de que el Corán es, según los musulmanes, expresión pura de la voluntad inconmovible de Allah. Tiene que haber alguna explicación mejor si no quieres sucumbir al historicismo y sigues manteniendo que la palabra divina es eterna, no coyuntural.

    En referencia a la dhimma, entiendo que no sea una institución coránica, al ser su origen posterior a la fijación del texto revelado. Mi pregunta es si es acorde con el Corán, a la luz de los versículos colacionados por mí relativos a la protección del no musulmán (9:6). Y aunque tu opinión sea que no lo es, y aduzcas otras citas como prueba, tendrás que explicar en qué lugar quedan los primeros versículos, si no es legítimo anular unos con otros. Esto es, ¿de quién tienen que protegernos los musulmanes y bajo qué condiciones?

    Del mismo modo, te has pronunciado ya en contra de la doctrina de la abrogación, y sin embargo en este mismo artículo mencionas un fragmento del Corán que parece servir al propósito de fundamentarla:

    “Dios borra lo que Él desea y confirma lo que es su voluntad” (13:39).

    Tocante al catolicismo y a sus pretensiones supuestamente totalitarias, al decir ser la única religión fundada por Dios personalmente, no veo que de ahí pueda inferirse opresión alguna, mientras se respete la libertad de consciencia. Jesús permitió a sus discípulos abandonarle si no querían seguirle de buen grado. Anunció que el trigo y la cizaña no se separarían hasta el fin de los tiempos. Exigió obediencia a la Ley que enseñaban los fariseos, y que Él vino a confirmar, rechazando no obstante sus malas obras, etc. Cristo, en fin, no hace de su condición divina una prerrogativa de imperio, y su misma encarnación es un acto de humildad extrema. ¿Cómo ignorar esto?

    La “Dominus Iesus” constituye el grado máximo de apertura de una Iglesia universal. Ni renuncia a la supremacía, pues de lo contrario todas podrían llamarse universales, con lo que su magisterio particular y sus sacramentos no valdrían nada, ni excluye que la gracia y la salvación puedan operar providencialmente fuera de su recinto, mas si acaso con carácter extraordinario. Pero éste no es el núcleo del mensaje ecuménico: es su consecuencia. Lo que se pretende manifestar con ello es que, al cabo, no son el magisterio o los sacramentos los que salvan, sino la “recta intentio” de la que hablaba Bodino en sus Coloquios de los siete sabios. Para el hipócrita ningún puerto es seguro, pero si el ignorante y el pagano se entregan con la debida diligencia a la religión natural, pese a no encontrar ninguna guía segura, no perecerán.

    Esto vale para el islam y para cualquier otra religión no maligna.

  15. irichc dice:

    Estimado Abdennur:

    Tu visión del Corán es sin duda muy hermosa y propia de un místico. Puedo comprender que para ti y para todo musulmán se trate de un texto inagotable, de profundidades indecibles, puesto que plasma la mente de Dios. Yo podría afirmar algo semejante de la Biblia con plena convicción.

    Ahora bien, la fe, más allá de la experiencia de transformación personal, siempre variable, posee una dimensión cívica de características más o menos fijas. Nuestra superioridad formal frente a los ateos consiste en que la moral que profesamos no se asienta ni en el capricho de la voluntad humana ni en el azar de la naturaleza. Si renunciamos a un criterio estable, ¿en qué podemos llamarnos superiores? ¿Y con qué autoridad denunciaremos las desviaciones opresivas de nuestras respectivas religiones?

    Saludos cordiales.

  16. Para mi, el Mensaje del Corán sobre el pluralismo religioso no puede ser más claro:

    • El Corán afirma que todas las religiones son vías de salvación legítimas.
    • El Corán afirma que lo importante no es la adscripción nominal a una religión sino las buenas obras, la conciencia de Dios y la pureza de nuestro corazón.
    • El Corán afirma que Dios ha enviado profetas a todos los pueblos, en todos los idiomas, y que no existe diferencia de rango entre los profetas.
    • El Corán conmina a los musulmanes a seguir todas las revelaciones anteriores.
    • El Corán conmina a los cristianos a regirse por las enseñanzas de Jesús, y a los judíos por lo revelado en la Torah.
    • El Corán llama a los musulmanes a no caer en disputas religiosas estériles, sobre la base de que todas las religiones vienen del Dios Único, y que en Él se resolverá toda diferencia.

    Así dicho parece que el corán es la New Age y Oprah su profeta.

    Mi querido Abdennur, su inocencia me conmueve, pero me estremece mas su ceguera, incluso su ceguera visual para leer el Corán. Ya sé que lo de la new age es a la religión lo que una gran supermercado es a una joyería. Para ser un nuew age no hace falta ir al islam. Con adorar al pato Donald y decir que Walt Disney era un enviado de los dioses ya es suficiente. Podrías decir exactamente lo mismo y sería mucho mas cierto para Disneylandia que para la religión de Mahoma. Al mismo tiempo, al adorar al pato donald no haria el daño que hace confundiendo a la gente acerca de la verdadera naturaleza del islam, que es tal como la interpretan los musulmanes, no como lo quieres interpretar tu.

    Mi querido Abdennur, ya Alá dijo otra cosa. Está en un libro que se llama Corán sura 9, Está en el Haddit, los hechos del profeta y en la Sharia. Alli dice claramente como tratar a los inferiores, es decir a los animales, a las mujeres y a los infieles Y usted no da la impresión de que nos trate de otra manera señor Prado. Si usted es sincero, no sabe donde se ha metido. No serás mas que una herramienta de los radicales islamcos para la penetracion del islam en los desprevenidos. Si eres un mentiroso como presumo (15 años estudiando el Coran no permiten pensar otra cosa), usted no es mas que una herramienta de los radicales islamcos para la penetracion del islam entre los desprevenidos. En ambos casos solo hace confundir. Algunos no somos tontos y lucharemos contra esa Yihad de la mentira que es la otra parte de la tenaza que necesita el terrorismo islámico.

  17. abdennurprado dice:

    Estimado Memetic Warrior

    Para ampliar tu visión del islam:

    Abu-l-Fadl Allami (India, 1551-1602): “¡Señor! Un día visito la iglesia, otro día la mezquita; pero de templo en templo, sólo a Ti voy buscándote. Para tus discípulos no hay herejía, no hay ortodoxia; todos pueden ver Tu verdad sin velos. Que el herético siga con su herejía y el ortodoxo con su ortodoxia. Tu fiel es el vendedor de perfumes: necesita la esencia de rosas del divino Amor.”

    ibn ‘Arabî de Murcia (siglo XII): “¡Guárdate de atarte a una religión en particular rechazando las demás! Si tal haces, no obtendrás de ello gran beneficio. Peor aún, no conseguirás el verdadero conocimiento de la realidad. Trata de hacer de ti Materia Prima para todo tipo de creencia religiosa. Dios es demasiado grande y amplio para quedar confinado en una sola religión”.

    Otra cita de ibn ‘Arabi: “Hubo un tiempo en que yo rechazaba a mi prójimo si su religión no era como la mía. Ahora, mi corazón se ha convertido en el receptáculo de todas las formas religiosas: es pradera de las gacelas y claustro de monjes cristianos, templo de ídolos y kaaba de peregrinos, Tablas de la Ley y Pliegos del Corán, porque profeso la religión del Amor y voy a donde quiera que vaya su cabalgadura, pues el Amor es mi credo y mi fe”.

    Mansur Hallay (siglo X): “He reflexionado acerca de las denominaciones confesionales esforzándome en comprenderlas. Ahora considero que existe un principio único con numerosas ramificaciones. Por eso, no pidáis a una persona que adopte determinada denominación confesional; con ello la desviarías del Principio, que es solio y fundamento. A esa persona ha de venir a buscarla el propio Principio en el que se dilucidan todas las grandezas y todas las significaciones. Entonces la persona comprenderá…”

    Yunus Emre (Chiraz, 1184-1256): “Como un compás, tenemos un pie fijo en el Islam y con el otro viajamos dentro de otras religiones.”

    En al-Insan al-Kamil (“El Hombre Perfecto”), de ‘Abd al-Karim al-Yili (m. 1428). Yili, uno de los más importantes herederos de la doctrina de Ibn ‘Arabi, encontramos una discusión sobre el origen de la diversidad religiosa:

    “Diez grupos son el origen de todas las diferencias religiosas (las cuales son demasiado cuantiosas para enumerarse) y todas las diferencias giran alrededor de estos diez grupos. Estos son: politeístas, naturalistas, filósofos, dualistas, magos, materialistas, brahmanes, judíos, cristianos y musulmanes. En cada uno de estos grupos, Dios ha creado a gente cuyo destino es el Cielo y ha creado a gente cuyo destino es el Fuego. ¿No has visto cómo los politeístas de épocas pasadas que vivieron en regiones a las cuales no alcanzó el profeta de aquel tiempo, se dividen entre los que hacen el bien, a quienes Dios recompensa, y los que hacen el mal, a quienes Dios castiga con el Fuego? Cada uno de estos grupos adora a Dios, tal y como Dios desea ser adorado, ya que Él los creó para Sí, y no para ellos mismos. Así, ellos existen tal y como fueron creados. [Dios], sea glorificado y exaltado, manifestó Sus nombres y atributos a estos grupos mediante Su esencia y todos los grupos Lo adoran [a su modo].”

    Para Yili existen politeístas y materialistas que son verdaderos creyentes y gentes del Jardín, y existen (nominalmente) musulmanes que están destinados al Infierno. Nos situamos en una perspectiva vertical. Hay kufar (gentes del Fuego) y mumin (gentes del Jardín) en el seno de cada religión. Existe la conciencia plena de que la pertenencia o no a una religión no es garantía alguna de salvación, y de que por tanto lo importante está en otro lado. Fuego y jardín son elementos constitutivos de todo ser humano, posibilidades latentes e innatas, que deben ser activadas. Todo depende del trabajo interior, del yihad del corazón.

    Dice ibn Arabi: “Cuando uno adquiere una cantidad infinitesimal del Amor, se olvida de ser musulmán, zoroastriano, cristiano o infiel.”

    Termino con uno de los más célebres poemas de Rumi:

    “¿Qué puedo hacer, oh musulmanes?, pues no me reconozco a mi mismo.
    No soy cristiano, ni judío, ni mago, ni musulmán.
    No soy del Este, ni del Oeste, ni de la tierra, ni del mar.
    No soy de la mina de la Naturaleza, ni de los cielos giratorios.
    No soy de la tierra, ni del agua, ni del aire, ni del fuego.
    No soy del empíreo, ni del polvo, ni de la existencia, ni de la entidad.
    No soy de India, ni de China, ni de Bulgaria, ni de Grecia.
    No soy del reino de Irak, ni del país de Jurasán.
    No soy de este mundo, ni del próximo, ni del Paraíso, ni del Infierno.
    No soy de Adán, ni de Eva, ni del Edén, ni Rizwán.
    Mi lugar es el sinlugar, mi señal es la sinseñal.
    No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado.
    He desechado la dualidad, he visto que los dos mundos son uno;
    Uno busco, Uno conozco, Uno veo, Uno llamo.
    Estoy embriagado con la copa del Amor,
    los dos mundos han desaparecido de mi vida;
    no tengo otra cosa que hacer más que el jolgorio y la jarana”.

    Un abrazo,

    Abdennur

  18. abdennurprado dice:

    Estimado Irichc

    Yo no me siento superior a un ateo. No creo que el rango espiritual de una persona se alcance por el simple hecho de adherirse a una religión.Hay ateos que tienen una espiritualidad más elevada que muchos creyentes.

    No he leído tu debate con el tal Abdallah Yusuf (¿es Yusuf de la Plata, el chiíta argentino?), aunque debo decirte que para mi las cuestiones doctrinales son secundarias. Creo que cada tradición es un todo coherente en si mismo, y a veces lo que es aceptable (doctrinalmente) en una tradición no lo es en la otra. Hay un textomagnífico de ibn ‘Arabi sobre los iconos, en el cual argumenta que estas son necesarias y por tanto lícitas para los cristianos, pero no para los musulmanes…

    Pero los valores de todas las grandes religiones son básicamente los mismos, más allá de las formas, más allá de los ritos, siendo la compasión y el amor el valor supremo. Sin amor, la casa está vacía, dijo el poeta. Sin amor, una tradición queda desarticulada como camino espiritual y se convierte en otra cosa. Yo trato de mirar con amor al cristianismo, al mismo tiempo que soy crítico con muchas de sus manifestaciones y doctrinas.

    Y junto al amor, la búsqueda del conocimiento y el recuerdo de Dios como camino, si Dios quiere.

    El Corán es un libro abierto, irreductible. Sirve para un roto como para un descosido, para la paz como para la guerra, para el ecumenismo como para el sectarismo… depende de nosotros, de nuestra desnudez en la lectura, de si lo leemos con el ojo del corazón y no con una mirada inquisidora. Si hay musulmanes que quieren encontrar en el Corán versículos que arrojar a la cara alos cristianos, hay otros que prefieren destacar otros versículos que muestran que en el Corán el cristianismo es una religión revelada y que el sectarismo es contrario a las enseñanzas del Corán. Pues más allá de las religiones está Dios, quien es demasiado grande para ser encerrado en dogmas y doctrinas.

    Dios es la Luz de los cielos y de la tierra.
    La parábola de luz es una hornacina que contiene una lámpara;
    la lámpara está dentro de un cristal,
    el cristal [brilla] como una estrella radiante.
    Se enciende gracias a un árbol bendito
    –un olivo que no es de Oriente ni de Occidente –
    cuyo aceite casi alumbra [por sí solo]
    aunque no haya sido tocado por el fuego:
    ¡luz sobre luz!
    Dios guía hacia Su luz a quien quiere.
    Dios plantea parábolas a los hombres,
    y Él es el Conocedor de todas las cosas.
    (Corán 24: 35)

    Un saludo,

    Abdennur

  19. irichc dice:

    Estimado Abdennur:

    Si no me equivoco, propones una suerte de relativismo hermenéutico, sin que pueda hablarse de un “Corán en sí” accesible a nuestro entendimiento al modo de un objeto singular. Así, partiendo del amor y de la compasión como ideas reguladoras previas a cualquier lectura (dogmas tácitos), habría reflejos “buenos” y reflejos “malos” de ese Corán neutro, reflejos “ascendentes” o “descendentes”, inspirados o pasionales. La letra sería el sendero -la vía de salvación- y el amor la luz que lo ilumina -la fuerza de la salvación, en un sentido similar al paulino.

    Mis objeciones como cristiano son dos. La primera, que, a la vista de las dificultades mostradas en los anteriores mensajes, el sendero del islam hacia la libertad de consciencia y la felicidad me parece mucho más tortuoso y necesitado de luz que el cristiano (para el viaje del amor no nos hacían falta las alforjas coránicas). La segunda, que no veo de qué manera pueden asegurarse los frutos del espíritu sin una Iglesia que sea depositaria en exclusiva de los mismos.

    Por último, me gustaría hacerte una pregunta: ¿Cuántos musulmanes, en España y en el resto del mundo, crees que aceptarían tu hermenéutica?

    Saludos.

  20. irichc dice:

    PD: Sí, era Abdallah Yusuf de la Plata. Así se hacía llamar.

  21. abdennurprado dice:

    Estimado irichc

    ¿Mi hermenéutica? Esta frase es un tanto exagerada. Mi recepción del Corán está sin duda marcada por el hecho de que soy un musulmán europeo, converso desde el ateísmo, y bastante empapado del pensamiento filosófico de la modernidad, y por tanto es muy característico de un lugar y de una comunidad precisa. Esto no quiere decir que sea una lectura del Corán meramente subjetiva, ni que sea realizada de espaldas a la tradición. ¡Todo lo contrario! En el aspecto del pluralismo religioso es una posición asumida por muchos exegétas… aunque no por los juristas! Y es de aquí de donde se derivan las discriminaciones hacia los no musulmanes, de la transformación del islam en una religión de Estado, al servicio de un poder mundano. Pero no debe sorprenderte: esto mismo ha pasado históricamente con el mensaje de Jesús, sin que esto haya rebajado ni un gramo la verdad de su mensaje.

    En la tradición islámica siempre han existido multiples lecturas del Corán, de signo muy diferente. Centenares de sabios musulmanes han acumulado interpretación tras interpretación, clarificando aspectos lingüísticos oscuros y situando determinados versículos en relación a las circunstancias de la revelación. Este legado se caracteriza por su riqueza y pluralismo, y pueden encontrarse opciones interpretativas divergentes aportadas por un mismo autor, sin necesidad de tomar partido: la interpretación del Corán siempre ha sido considerada una tarea abierta. Siempre. Todos los grandes comentarios coránicos dan fe de ello.

    La clave para comprender esto es doble: la ausencia de magisterio dogmático (de Iglesia) y la actitud del musulmán ante el conocimiento. Las interpretaciones personales no son más que un velo que nuestro ego tiende sobre la palabra revelada. Dice el Corán que Al-lâh se ha impuesto a si mismo la misericordia como norma, y esta es la clave de comprensión. El sentido del Corán es realizado por aquel que se somete a él. Realizar el sentido del Corán pasa por la obediencia a Al-lâh, que implica no-obediencia a nada más que a Al-lâh (de ahí la ausencia de Iglesia). Hacer de la adoración y del recuerdo de Dios el centro de nuestra vida, si Dios quiere.

    En el islam, la búsqueda del conocimiento es un acto de culto, una forma de adoración a Al-lâh, situada por encima de todas. Una de las claves de un pensamiento verdaderamente islámico es la humildad. Dijo Muhámmad: cada religión tiene su carácter innato, y el carácter innato del islam es la humildad”. Ser humildes ante el conocimiento implica dudar siempre del alcance de nuestras opiniones, de toda manifestación humana de la sabiduría. De ahí la costumbre de los más grandes sabios del islam de terminar sus escritos con la frase wa al-lâhu alim: pero (sólo) Al-lâh sabe. Esta frase expresa la conciencia de que la verdadera Sabiduría sólo corresponde a Al-lâh, solo Dios es al-Hakim, el Sabio. Toda reflexión (fikr) debe ser realizada desde el reconocimiento de la precariedad humana (fakir). El verdadero sabio reconoce que todo saber humano está limitado por una visión, unas intenciones y un contexto. De ahí que digamos que el relativismo es la actitud verdaderamente religiosa frente al conocimiento. Todo saber humano es relativo.

    Dices: “no veo de qué manera pueden asegurarse los frutos del espíritu sin una Iglesia…” Francamente, yo no veo como se puede hablar al mismo tiempo de libertad de conciencia y aceptar el magisterio de una institución. Frente a la Iglesia, la concepción islámica ideal sería la de una comunidad interpretativa, basada en el consenso. Este consenso solo es posible en la medida en que el musulmán no endiose sus propias opiniones. Viviendo en comunidad apelar a la libertad individual y de conciencia no implica actuar en contra del acuerdo colectivo… Un ideal que (no hace falta decirlo) está muy lejos de hacerse realidad. Lo que queda son los egos que luchan entre si, la mayoría de las veces por un poco de poder.

    No te sorprenderá saber que con Abdallah de la Plata he tenido varias discusiones en el pasado, más bien agrias… hasta el punto de que él haya escrito cosas bastante agresivas contra mi. El es un chiíta fiel a Irán, y la primera discusión giró en torno a la lapidación, que él apoya sin reservas… ¡El islam es la selva!

    Pero también te aseguro que es una tradición muy hermosa, a pesar detodos los velos que los musulmanes le ponemos.

    Un abrazo,

    Abdennur

  22. irichc dice:

    Estimado Abdennur:

    Te felicito por tu empeño en la defensa de valores comunes, así como por la valentía mostrada ante prácticas y convenciones que hacen del Islam realmente existente en muchos países una religión inhóspita para el no musulmán. Tienes una larga tarea por delante.

    Sigo pensando que la subordinación del Islam al poder temporal de los Estados no dimana de una mala interpretación del Corán, sino de una ausencia de institucionalización religiosa. Ésta es considerada superflua por la ingenua hermenéutica hoy hegemónica, que se ve a sí misma como única y necesaria, y que por suerte tú no compartes. Aunque, sin embargo, sí seas favorable a “la selva” islámica y a la paradoja de considerar como hermano de fe a quien defienda posiciones situadas en tus antípodas morales y éticas. Se diría que los extremos -en la tolerancia y en la intolerancia- pueden llegar a tocarse.

    También creo que, salvo que se imponga algún día la lectura espiritualista o historicista, ciertos pasajes de la revelación musulmana son irreconciliables con la civilización y la modernidad. Tus denuedos eruditos demuestran que eres consciente de la amenaza, y reitero mi encomio por tu tarea. Sólo espero que el remedio llegue a tiempo.

    Un abrazo.

    Daniel

  23. […] que necesitaríamos muchas páginas para exponerlos todos (nos remitimos a dos escritos anteriores: El pluralismo religioso en el Corán; Libertad de conciencia y apostasía). La libertad de religión y de conciencia es algo tan […]

  24. Jesús dice:

    Estimado Abdenur:

    Creo que sos una persona honesta con sigo misma en la búsqueda de la verdad, y esa es una virtud difícil de encontrar. Por este motivo quisiera compratiros una duda que me inquieta.
    Os seré sincero, nunca he podido leer el Corán, he querido hacerlo para no depender de la lectura que otros me den de él. Pero siempre me resulta imposible consolar una inquietud:

    ¿Qué importancia tiene la vida de Mahoma para la ética islámica?

  25. Esteban dice:

    Jesús proclamó ser el único camino a Dios (EL CAMINO) y dijo que nadie va al Padre si no es por él. El único Camino, la Única Verdad, y la vida.

    También la Biblia dice que en ningún otro hay salvación.

    Otra cosa que leemos en la Biblia es que el UNICO mediador entre Dios y los hombres es Jesucristo.

    Entonces no hay compatibilidad entre el cristianismo y otra religión ya que el cristianismo es total y absolutamente exclusivista. Por otra parte si el cristianismo (y las palabras de Jesús) son ciertas ENTONCES todas las demás religiones están erradas y están excluidas de la voluntad y el favor a Dios. Jesús dice ser LA PUERTA y quien no entre por ella irá a una eternidad de perdición.

    Lamentablemente no hay posibilidades de “acomodar” religiones para que todo ser paz y amor.

    El mensaje de Jesús sigue siendo el mismo de siempre para los seguidores del Corán: !!Arrepentíos o perecereis!”

    El pluralismo solo es posible cuando no se mezcla todo sino cuando hay respeto por los demás. Mezclar todo es sincretismo y la Biblia condena enfáticamente a todo aquel que no acepta a Jesús como su Único Señor y Salvador y a la Biblia como Palabra de Dios.

    Comento para evitar confusiones,

    Saludos.

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