Anti-judío o anti-musulmán, ¿acaso no es lo mismo?

Les invito a leer diez breves fragmentos, y a juzgar por ustedes mismos si son críticas certeras del judaísmo o más bien ejemplos de antisemitismo:

Primer texto:

«Veamos ahora la esencia del Judaísmo. El Judaísmo nace con la idea que debe gobernarse al mundo. En este momento podría hacer una cita directa en hebreo de lo que dice el Judaísmo, dice así: ‘Jeová envió a Israel con la religión verdadera para gobernar sobre todas las naciones’. La idea, entonces, no es que todo el mundo se convierta en judío, sino que el mundo entero se someta a la autoridad y dominio del Judaísmo.

Cuando hay Judaísmo, hay Guerra. Lo que tenemos hoy en Palestina y en otros países es debido a que el Islam logró meterse en estos sitios. Dondequiera que se permita el acceso al Judaísmo, habrá guerra. La guerra viene simplemente como consecuencia de la actitud misma de la civilización hebrea.

Infiltración Judáica. El mundo Judío no sólo se manifiesta abiertamente mediante una actitud bélica, sino que también batalla por infiltrarse. Una de las cosas que occidente no entiende ni presta mayor atención es el hecho del tremendo crecimiento y desarrollo actual del poder Judío dentro de las sociedades occidentales.»

Segundo texto:

«Mientras el Judaísmo exista, ni el Mundo Islámico ni Occidente tendrán reposo alguno. Lo peor de la condición humana ha venido a asentarse entre los judíos, pueblo esclavizado ideológicamente durante siglos y siglos al que jamás se le permitirá pensar por si mismo ni vivir en armonía ni respeto hacia sus vecinos.»

Tercer texto:

«En un reportaje a una nena hebrea de tres años y medio le preguntaron si odiaba y dijo que sí, que odiaba a los goyim. ¿Por qué? Porque son monos y cerdos. ¿Quién lo dice? ‘Lo dice el Talmud.’

Es verdad que el Talmud lo dice, pero corresponde a los hombres el interpretarlo…»

Cuarto texto:

«Judaísmo. ¿MODERADO? ¿Qué quiere decir Judaísmo moderado? Un judío moderado sería una contradicción viviente. Entiéndaseme: no niego que existan judíos pacíficos, enemigos del terrorismo, incluso judíos demócratas (pocos, pero los hay). Lo que nunca se ha visto en parte alguna es un judío moderado. Judaísmo y moderación son términos antitéticos. Un judío moderado no es un judío… Para un judío, es decir, para alguien que se somete a la preceptiva del Talmud, la moral cristiana es licenciosa; la libertad de costumbres de las sociedades secularizadas, sencillamente intolerable… Los judíos más moderados que conozco condenan el terrorismo sionista, el fanatismo de los ultraortodoxos y la corrupción de las multinacionales judías, pero propugnan la judaización compulsiva de los sistemas democráticos.»

Quinto texto:

«Varios grupos judíos criticaron la expresión ‘fascistas sionistas’ la que consideraron despectiva. ‘Consideramos que es una expresión desacertada y que es contraproducente asociar el Judaísmo o los judíos con el fascismo’, dijo en una rueda de prensa Salomon Cahen… La censura hebrea recuerda la reacción de los sionistas con las caricaturas anti-israelíes. Ellos insultan de perros y cerdos a los goyim, incitan al odio y a la muerte a sus hijos desde que balbucean las primeras palabras, son los asesinos fascistas del siglo 21, pero les ofende que se los digan. Toda su vida es oscuridad y fanatismo, dirigida por el Talmud.»

Sexto texto:

«El terrorismo judío

El Judaísmo se define como única verdad y así actúa con quienes no la comparten, incluso en el propio ambiente de la Conferencia mencionada. El presidente del Comité para el Diálogo en el Alto Consejo Judío de Canadá, Aly El Saman, solicitó evitar la expresión “terrorismo judío”. Nuestra pregunta es ¿Y como se llama a la incitación a matar árabes en nombre de Israel? No tiene otro nombre que Judaísmo, para el judaísmo y sus secuaces que le dan coba. Cuando los judíos dividieron a la gente entre judíos y goyim, y llamaron a luchar contra los demás hasta que estos creyesen en lo que creían ellos, ellos empezaron este choque y empezaron esta guerra. Las civilizaciones no chocan ni se alían en la sumisión como pretende el Judaísmo. Por el contrario, compiten; y en esa competencia el Judaísmo solamente muestra la dialéctica fascista de los puños y las pistolas.»

Séptimo Texto:

«Terror judío

Hablemos, pues, de terrorismo judío. En el entendido de que el terrorismo ya no es lo que era, no se parece en nada al de los que arrojaban bombas caseras al paso del carruaje del zar. Ahora todos somos el zar. Ya no es terrorismo: es guerra. La guerra judía contra todos, pero empezando por musulmanes y cristianos, es decir nosotros. Y no ha empezado ayer, lleva siglos, es un deber transmitido de generación en generación desde los tiempos de Moisés.»

Octavo texto:

«El Apartheid Judío

La percepción del Otro en las comunidades hebreas y judías está muy diferenciada… Los habitantes de tierras en conflicto son gente contra la que se debe luchar, porque se oponen a la introducción de la ley Judía en sus países. Estos goyim carecen de derechos, sus vidas y sus propiedades son lícitas para cualquier judío, sin importar a qué casta pertenezca éste. Esto explica los crímenes y asesinatos de civiles en las carreteras en el momento en que la ocasión se presenta. Su mera existencia es considerada ilegal.»

Noveno texto:

«Matar en nombre de Yahvé

Estos rabinos creen tener el permiso divino para matar. Odian la alteridad, a lo que es diferente. Cada grupo religioso y cada grupúsculo asesinan en nombre de Yahvé. Hay un factor común en el Judaísmo y es el que todos los judíos se auto-permiten asesinar en nombre de Yahvé. Hay variedad de grupos, pero no hay discrepancias en el hecho de utilizar el nombre de Yahvé para eliminar “al otro”.»

Décimo texto:

«Visión del mundo que el Talmud codifica: Yahvé ha dado a los creyentes misión de exterminar a los goyim contumaces.»

***

Los que habéis llegado hasta aquí tal vez os sintáis horrorizados. ¿Cómo es posible que en la sociedad europea del siglo XXI circulen este tipo de calumnias, textos en los cuales se incita de forma abierta al odio hacia los judíos? Pues bien: todos los textos citados han aparecido recientemente en los medios de comunicación de España y Latinoamérica, solo que los hemos sometido a una ‘pequeña operación’. En realidad, lo único que hemos hecho ha sido sustituir unas palabras clave: cuando el original decía ‘musulmán’, lo hemos sustituido por ‘judío’. Donde decía ‘Islam’, hemos escrito ‘Judaísmo’. Donde decía ‘islamismo’, hemos escrito ‘sionismo’. Donde decía ‘árabe’, hemos escrito ‘hebreo’. Donde decía ‘Corán’, hemos escrito ‘Talmud’. Donde decía ‘infieles’, hemos escrito ‘goyim’.

Ofrecemos ahora la lectura de los textos originales, dando las fuentes de publicación y el nombre de sus autores:

Primer texto de origen:

«Veamos ahora la esencia del Islam. El Islam nace con la idea que debe gobernarse al mundo. En este momento podría hacer una cita directa en árabe de lo que dice el Islam, pero este no es el objetivo, así que lo haré en inglés, dice así: “Alá envió a Mahoma con la religión verdadera para gobernar sobre todas las religiones”. La idea, entonces, no es que todo el mundo se convierta a musulmán, sino que el mundo entero se someta a la autoridad y dominio del Islam.

Cuando hay Islam, hay Guerra. Lo que tenemos hoy en Yugoslavia y en otros países es debido a que el Islam logró meterse en estos sitios. Dondequiera que se permita el acceso al Islam, habrá guerra. La guerra viene simplemente como consecuencia de la actitud misma de la civilización Islámica.

Infiltración Islámica. El mundo Islámico no sólo se manifiesta abiertamente mediante una actitud bélica, sino que también batalla por infiltrarse. Una de las cosas que occidente no entiende ni presta mayor atención es el hecho del tremendo crecimiento y desarrollo actual del poder Islámico dentro de las sociedades occidentales.»

Autor: Moshe Sharon, profesor de Historia Islámica en la Universidad Hebrea de Jerusalem
Fuente: Es-Israel
http://es-israel.org/modules.php?name=News&file=article&sid=3350

Segundo texto de origen:

«Mientras el islam exista, ni Israel ni Occidente tendrán reposo alguno. Lo peor de la condición humana ha venido a asentarse entre los musulmanes, pueblo esclavizado ideológicamente durante siglos y siglos al que jamás se le permitirá pensar por si mismo ni vivir en armonía ni respeto hacia sus vecinos.»

Autor: ‘Policronio’
Fuente: http://batiburrillo.redliberal.com/008362.html

Tercer texto de origen:

«En un reportaje a una nena árabe de tres años y medio le preguntaron si odiaba y dijo que sí, que odiaba a los judíos. ¿Por qué? Porque son monos y cerdos. ¿Quién lo dice? Lo dice el Corán.

Es verdad que el Corán lo dice, pero corresponde a los hombres el interpretarlo…»

Autor: Marcos Aguinis, escritor argentino.
Tomado de la web de la comunidad judía progresista de Barcelona, Betshalom.

Cuarto texto de origen:

«Islam. ¿MODERADO? ¿Qué quiere decir Islam moderado? Un musulmán moderado sería una contradicción viviente. Entiéndaseme: no niego que existan musulmanes pacíficos, enemigos del terrorismo, incluso musulmanes demócratas (pocos, pero los hay). Lo que nunca se ha visto en parte alguna es un musulmán moderado. Islam y moderación son términos antitéticos. Un musulmán moderado no es un musulmán… Para un musulmán, es decir, para alguien que se somete a la preceptiva coránica, la moral cristiana es licenciosa; la libertad de costumbres de las sociedades secularizadas, sencillamente intolerable… Los musulmanes más moderados que conozco condenan el terrorismo islamista, el fanatismo de los wahabíes y la corrupción de las casas reinantes en los países árabes, pero propugnan la islamización compulsiva de los sistemas democráticos.»

Autor: Jon Juaristi, escritor vasco
Fuente original: ABC
Blog de origen

Quinto texto de origen:

«Varios grupos musulmanes criticaron la expresión “fascistas islamistas” la que consideraron despectiva y dijeron que podría exacerbar los ánimos entre los seguidores de esa fe. “Consideramos que es una expresión desacertada y que es contraproducente asociar el Islam o los musulmanes con el fascismo”, dijo en una rueda de prensa Nihad Awad…. La censura árabe, recuerda la reacción de los islamistas con las caricaturas de Mahoma. Ellos insultan de perros y cerdos a los infieles, incitan al odio y a la muerte a sus hijos desde que balbucean las primeras palabras, son los asesinos fascistas del siglo 21, pero les ofende que se los digan. Toda su vida es oscuridad y fanatismo, dirigida por el Corán.»

Autor: José Brechner, escritor boliviano
Fuente: El Iberoamericano

Sexto texto de origen:

«El terrorismo islámico

El Islam se define como única verdad y así actúa con quienes no la comparten, incluso en el propio ambiente de la Conferencia mencionada. El presidente del Comité para el Diálogo en el Alto Consejo Islámico de Egipto, Aly El Saman, solicitó evitar la expresión “terrorismo musulmán”. Nuestra pregunta es ¿Y como se llama a la incitación a ser un mártir y matar judíos en nombre del Islam? No tiene otro nombre que Islam, para el Islam y sus secuaces que le dan coba. Cuando los musulmanes dividieron a la gente entre musulmanes y no musulmanes, y llamaron a luchar contra los demás hasta que estos creyesen en lo que creían ellos, ellos empezaron este choque y empezaron esta guerra. Las civilizaciones no chocan ni se alían en la sumisión como pretende el Islam. Por el contrario, compiten; y en esa competencia el Islam solamente muestra la dialéctica fascista de los puños y las pistolas.»

Autor: Jaim Grau, director de la web Es-israel.org
Fuente: Hebreos.net, también en Es-Israel y Noti-Israel

Séptimo texto de origen:

«Terror Islámico

Hablemos, pues, de terrorismo islámico. En el entendido de que el terrorismo ya no es lo que era, no se parece en nada al de los que arrojaban bombas caseras al paso del carruaje del zar. Ahora todos somos el zar. Ya no es terrorismo: es guerra. La guerra islámica contra todos, pero empezando por judíos y cristianos, es decir nosotros. Y no ha empezado ayer, lleva siglos, es un deber transmitido de generación en generación desde los tiempos del profeta Mahoma.

Autor: Horacio Vázquez-Rial
Vínculo

Octavo texto de origen:

«El Apartheid musulmán

La percepción del Otro en las sociedades contemporáneas árabes y musulmanas está muy diferenciada… Los habitantes de tierras en conflicto son gente contra la que se debe luchar, porque se oponen a la introducción de la ley islámica en sus países. Estos infieles carecen de derechos, sus vidas y sus propiedades son lícitas para cualquier musulmán, sin importar a qué casta pertenezca éste. Esto explica los crímenes y asesinatos de civiles en las carreteras en el momento en que la ocasión se presenta. Su mera existencia es considerada ilegal.»

Autor: Bat Ye’or, escritora de origen egipcio
Fuente: El Reloj
http://www.elreloj.com/article.php?id=10006

Noveno texto de origen:

«Matar en nombre de Alláh

Estos clérigos musulmanes creen tener el permiso divino para matar. Odian la alteridad, a lo que es diferente. Cada grupo religioso y cada grupúsculo asesina en nombre de Alláh… Hay un factor común en el islam y es el que todos los musulmanes se auto-permiten asesinar en nombre de Alláh, que no hay discrepancias en el hecho de utilizar el nombre de Alláh para eliminar “al otro”.»

Autor: Eduard Yitzhak, escritor argentino
Fuente: web de Mario Linovesky
http://ar.geocities.com/linoveskyhas/editorial14.htm
Reproducido en Periodista Digital, en el blog del ‘Doctor Shelanu’

Décimo texto de origen:

«Visión del mundo que el Corán codifica: Alá ha dado a los creyentes misión de exterminar a los infieles contumaces.»

Autor: Gabriel Albiac, escritor español
Fuente: El Mundo
Vínculo

***

Espero que este experimento sea ilustrativo sobre el tipo de calumnias a las que estamos acostumbrados los musulmanes: los textos son una muestra entre cientos del mismo tipo. La imagen que se pretende divulgar es la de que el islam es una religión fanática y que todo musulmán es un asesino en potencia. Para lograr este objetivo, toda mentira se considera válida, sin importar su desmesura. Dado que existen numerosos medios de comunicación repitiendo estas consignas, los musulmanes nos vemos desbordados, incapaces de responder a la avalancha. Cuando queremos hacerlo, los medios de comunicación que han publicado las calumnias nos niegan el acceso.

Mediante este ‘juego de las sustituciones’, hemos tratado de poner de manifiesto lo siguiente:

1. En las sociedades occidentales de principios del siglo XXI, se está propagando a gran escala un mensaje de odio hacia el islam, que se difunde con total impunidad en todo tipo de medios de comunicación.

2. Existe una segregación del odio. Las mismas palabras que en relación al judaísmo serían consideradas como racismo anti-judío, si se dirigen contra el islam no despiertan ninguna indignación.

3. Este tipo de odio religioso es habitual en numerosos autores y medios de comunicación judíos (en realidad, debería decir ‘sionistas’: esta islamofobia está relacionada con la demonización de la resistencia palestina, la defensa de la invasión de Iraq, la apología del neoliberalismo y los ataques a la izquierda democrática).

4. La islamofobia repite todos los argumentos utilizados por el antisemitismo clásico europeo, que condujeron a la Shoá. Es un discurso esencialmente antisemita, con la idea de ‘Eurabia’ (el complot para una ‘invasión islámica de Europa’) como equivalente de los ‘Protocolos de los sabios de Sión’.

Al escribir este artículo, mi intención es poner de manifiesto como muchas veces en nuestro afán de defender ‘lo propio’ caemos en el odio ‘al otro’, sin apenas darnos cuenta. Los que hayan juzgado como judeofobos o antisemitas los textos iniciales, se verán en la obligación de reconocer que también los originales constituyen muestras de propagación de odio por motivos religiosos, en este caso hacia el islam. De igual modo, los musulmanes que no haya visto nada ilícito en los textos iniciales, no tendrán derecho a quejarse ante los originales. Dicho de otro modo: también hay musulmanes que se rasgan las vestiduras por la islamofobia, y sin embargo apenas se preocupan de la judeofobia. Esto también es evidente en el caso de muchos judíos (la mayoría de los autores citados son judíos), para los cuales la judeofobia es el gran mal, mientras la islamofobia es algo perfectamente aceptable.

Pero, ¿acaso el odio no es el mismo? ¿Es lícito el odio hacia al judaísmo y no lo hacia el islam, o viceversa? En un artículo sobre el antisemitismo europeo, titulado ‘Viaje al infierno’, la periodista Pilar Rahola escribe: “Y recordemos lo básico: enseñar a odiar a los judíos es, lisa y llanamente, enseñar a odiar.” No podemos estar más de acuerdo: enseñar a odiar a los musulmanes es, lisa y llanamente, enseñar a odiar. En este punto, solo un racista establecería diferencias.

Y sin embargo, lo que parece una aberración en el caso de los judíos, es justificado en el caso de los musulmanes. A pesar de los informes elaborados por la Unión Europea, y de las recomendaciones de Naciones Unidas para luchar contra esta lacra, asistimos a un discurso que trata de justificar el odio. Como ejemplo, queremos fijarnos en una frase del ‘manifiesto anti-islamista’, publicado hace unos meses por Ayaan Hirsi Ali, Salman Rushdie, Bernard-Henri Lévy, y otros. Resulta reveladora la siguiente frase:

«Rechazamos renunciar a nuestro espíritu crítico por miedo a ser acusados de “islamofobia”, un concepto desafortunado que confunde la crítica del Islam como religión con la estigmatización de sus creyentes.»

Apliquemos el ‘juego de las equivalencias’:

«Rechazamos renunciar a nuestro espíritu crítico por miedo a ser acusados de “judeofobia”, un concepto desafortunado que confunde la crítica del Judaísmo como religión con la estigmatización de sus creyentes.»

¿Se imagina alguien lo que se nos diría si publicásemos un manifiesto donde se justifica la judeofobia, bajo el argumento de que se trata de una crítica del Judaísmo y no una estigmatización de los judíos? Y sin embargo el manifiesto en cuestión es presentado como un manifiesto por la democracia y por la libertad. Entonces, ¿también lo es su traslación? Esto pone de manifiesto lo que nos quieren inculcar: mientras la incitación al odio al judaísmo es considerado como un delito, la incitación al odio hacia el islam es presentada como una muestra lícita de libertad de expresión, en aras de la ‘defensa de occidente ante la invasión islámica’.

En España, el diputado del PP Gustavo de Aristegui ha llegado al extremo de negar la existencia de la islamofobia: “El portavoz de la mezquita de Madrid está declarando en la prensa que hay islamofobia, cuando esta afirmación es absolutamente falsa”.

¿No hay islamofobia? ¿Qué decir entonces de los ataques a mezquitas recogidos en los informes oficiales, de las campañas contra la apertura de mezquitas? ¿Qué decir del discurso que trata de generar el rechazo a todo lo islámico alimentando el mito de la ‘invasión islámica de Europa’? ¿Se trata invenciones creadas pare eludir cualquier crítica al islam? Los musulmanes europeos sabemos lo que es vivir bajo sospecha, mientras se difunde toda clase de calumnias. No estamos contra la crítica hacia nuestra religión. La crítica constructiva y documentada es sana, incluso positiva para los creyentes, ya que nos ayuda a revisar nuestra tradición y a repensar el islam aquí y ahora. Estamos contra la propagación del odio mediante la repetición mediática de toda clase de mentiras. Puede decirse impunemente que el deber de un musulmán es matar al que no lo sea, y a continuación tachar nuestra indignación de ‘victimismo’ y de falta de sentido crítico.

Los musulmanes occidentales vivimos bajo un clima de terror intelectual constante, que afecta y mucho a nuestra vida cotidiana. Hablamos de discursos que nos presentan sospechosos ante nuestros vecinos. Las llamadas a ‘pasar a la acción’ en internet son constantes, lo cual pone en conexión a estos ‘defensores de la democracia’ con los movimientos neonazis. Cada día recibimos correos insultantes, amenazas de ciudadanos contaminados por discursos como los citados. Leemos en un blog: “Cada musulmán que nace en Europa es una bomba de relojería”. Tengo dos hijas pequeñas, y lo único que puedo hacer es estrecharlas. ¿Qué pensaría cualquier lector judío si leyese la misma frase cambiando la palabra ‘musulmán’ por ‘judío’? ¿Son los recién nacidos bombas de relojería? Supongo que el judío que leyese algo semejante se sentiría estremecido, como el cristiano que leyese eso sobre los bebés cristianos en un periódico pakistaní. Debemos ser conscientes de lo que está sucediendo entre nosotros. Se están estableciendo las bases ideológicas para justificar el genocidio de los musulmanes europeos. Dios no lo quiera.

Quiero pedir un mínimo de reflexión a mis hermanos judíos y cristianos, musulmanes o ateos, así como al conjunto de la ciudadanía. La demonización del islam en su conjunto constituye una ofensa hacia millones de personas que nada tienen que ver con las desviaciones políticas que tanto nos preocupan. Buscar en el islam la explicación al terrorismo o a las tiranías del mundo árabe es tan equivocado como buscar las bases de las dictaduras latinoamericanas del siglo pasado en el cristianismo. Tan equivocado como pensar que los asesinatos selectivos de Israel tienen que ver con la religión judía. Las religiones son caminos de salvación, de liberación personal y colectiva. Debemos colaborar en la preservación de lo más noble de nuestras tradiciones, trabajar en el camino del encuentro frente a todos aquellos que tienen intereses (muy poco espirituales) en que el enfrentamiento prevalezca.

Exigimos la equiparación de la islamofobia con el antisemitismo. Segregar entre los diferentes odios por motivos religiosos es una forma perversa de racismo. Como no nos cansaremos de repetir, no se trata de algo diferente, sino del mismo fenómeno con rostro nuevo. La islamofobia es una amenaza para la democracia en Europa. La islamofobia es el fascismo del siglo XXI.

Una respuesta a Anti-judío o anti-musulmán, ¿acaso no es lo mismo?

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