“El islam es una religión, no un sistema político”

Siscu Baiges – 15/02/2006
Fuente: Revista El Triangle / La Pau

Abdennur Prado no le gusta el término “converso”. Nacido en Barcelona en el año 1967, defiende un Islam avanzado, respetuoso con los homosexuales y el papel social de la mujer. Entre los años 2001 y 2004 fue el director de Webislam, la Web islámica en lengua castellana más visitada, y acaba de organizar el Primer Congreso de Feminismo Islámico, que ha llevado a Barcelona a mujeres de distintos países islámicos que defienden y reclaman un rol femenino más destacado en sus sociedades, a partir de su visión abierta de la religión.

Siscu Baiges: Eres secretario de la Junta Islámica. ¿Qué es y qué representa este organismo?

Abdennur Prado: La Junta Islámica es la entidad que preside Mansur Escuredo, el secretario de la Comisión Islámica de España, y que fue una de las fundadoras de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas. El vicepresidente de Junta Islámica es el presidente de esta federación, que agrupa a sesenta comunidades.

Del Islam se dice que se organiza de formas muy sui generis, que no cuenta con jerarquías claras, al contrario de la Iglesia Católica, por ejemplo.

Es muy anárquico. El funcionamiento en sí del Islam es comunitario, por afinidades. No hay una jerarquía que lo estructure y éste es uno de los problemas del Islam a nivel organizativo y, a la vez, para que los Estados lo controlen. En el fondo, las autoridades religiosas no lo son porque tengan un cargo, sino porque, realmente, tienen ascendente sobre los fieles.

¿Y la sabiduría?

En teoría debería ser así, pero la transmisión habitual del conocimiento se ha roto, porque desde los Estados, formados por el colonialismo en muchas ocasiones, se intentan imponer unas jerarquías que no responden en absoluto a las necesidades de la población sino a intereses políticos. Esto ha propagado una visión del Islam completamente reaccionaria y al lado del poder.

Se acusa al sector más conservador del Islam, el wahabismo de Arabia Saudita, de financiar la expansión del Islam en España.

Es indudable que las únicas grandes mezquitas construidas en España -Valencia, Marbella, Fuengirola, Madrid…- son todas financiadas por Arabia Saudita. En lo que se refiere a los imanes, las pequeñas comunidades… no hay tanta certeza. Sí que existen sospechas. Pero no sólo en España. Arabia Saudita también financia todas las madrazas y universidades islámicas de Marruecos, donde se forman estos imanes. La infiltración es total.

¿Y esto es peligroso?

Por supuesto. Más que peligroso es negativo para la integración del Islam como una religión aceptada dentro del espacio laico de convivencia común. De todas formas, la influencia de los imanes y las mezquitas es más visible que real. En el informe que ha elaborado la Generalitat para visualizar el mapa de las religiones minoritarias en Cataluña, se citan 140 sitios de culto musulmán “fijados”, controlados. Si pensamos que hay 300.000 musulmanes en Cataluña, deducimos que la mayoría no van a estos sitios. Van unos núcleos muy determinados. Primero, en la mayoría no pueden entrar las mujeres, a menudo con la excusa de la falta de espacio. Segundo, la mayoría son marroquíes y en muchas mezquitas de Cataluña antes de la plegaria, se invoca el nombre de Mohamed VI. ¡Es muy fuerte! Los beréberes o los saharauis no se sienten identificados, por ejemplo. Hay un nacionalismo panarabista marroquí que provoca rechazo entre muchos marroquíes que se han ido de su país huyendo de un régimen opresor y corrupto.

Y luego hay que tener en cuenta que la mayoría de inmigrantes marroquíes tiene otras prioridades: se tienen que buscar la vida. Quiero decir que la influencia es más la que le damos nosotros que necesariamente la real. También es cierto que el resto de musulmanes que están diseminados estudiando en las universidades o con profesiones liberales no se organizan como entidades religiosas, no se sienten representados por estos imanes y mezquitas.

Los musulmanes, aquí, también se deben organizar, agrupar por orígenes: los marroquíes con los marroquíes y los paquistaníes con los paquistaníes…

Esto es un fenómeno natural. Si vas a Nueva York, los hispanos, los latinoamericanos se buscan entre ellos, por solidaridad, porque han pasado un poco por lo mismo, porque tienen una cultura común, hablan de su pueblo, tienen un primo… En cierto sentido es negativo, pero es normal.

¿Cómo ve el colectivo musulmán inmigrado a los que os habéis convertido en la edad adulta?

Me hace gracia que el diccionario defina “conversos” como “los moros y judíos convertidos a la religión católica”. Yo no era cristiano antes de hacerme musulmán. Vengo de una familia agnóstica. No creo que nos vean de una forma especial. Algunos determinados colectivos se deben extrañar de que podamos hablar, escribir sobre el Islam…pero en general, muy bien. Al revés, he viajado a países de mayoría musulmana y a los “conversos” europeos nos recibían en todas partes con mucha simpatía.

Pero tú haces declaraciones que pueden chocar. Eres heterodoxo. Defiendes a los homosexuales, organizas congresos de feminismo islámico…

Sí, pero hasta los representantes de las mezquitas y del Consell Islàmic de Cataluña mostraron curiosidad e interés en la celebración de este Congreso de Feminismo Islámico.

El caso es que está muy fijada la idea de que el Islam margina a la mujer.

Se
mezclan cuestiones puramente culturales de los diferentes países -en las que yo no entro- y que en el mundo islámico se han impuesto, en un momento determinado, interpretaciones muy parciales, muy machistas. Hay una tradición jurídica que defiende esta exclusión de la mujer. El trabajo es volver a las fuentes y ver qué pasaba en la comunidad del profeta Muhamad, en Medina. Aquí, en Cataluña, muchas veces las mujeres no pueden entrar en las mezquitas. Dicen que porque no hay espacio pero en la mezquita de la M-30, en Madrid, sí que hay espacio y las sitúan escondidas, arriba. Y estamos en el siglo XXI, en el Estado español, pero es que en Medina, en el siglo VII, no era así. Las mujeres y los hombres rezaban en el mismo espacio, sin separación alguna. Es un ejemplo concreto pero hay muchos espacios. ¿Cómo se tomaban las decisiones? Se reunía la comunidad en la mezquita y hablaban unos y otros. Las mujeres participaban como los hombres. Cuando nosotros releemos el Corán desde nuestra cultura, vemos cosas muy distintas y vemos, claramente, que se ha impuesto una interpretación muy machista, muy parcial del Islam.

No hay autoridades jerárquicas, pero sí que hay unos referentes con ascendencia, como la universidad de Egipto…

Hay entidades que tienen mucho prestigio entre los musulmanes de todo el mundo. La Universidad de Al Azhar es una de ellas. De todas maneras, ésta es una universidad fundada en el siglo XI por los chiítas y tiene una historia impresionante, ya que iba gente de todo el mundo a estudiar allí. ¡Cómo no tiene que tener prestigio! Pero ha caído bajo control de los Hermanos Musulmanes y durante años ha excluido a las mujeres. Otra universidad muy prestigiosa, la creada por fatimitas de Keruan, en Túnez, fue fundada en el siglo X por una mujer. Y después, en el siglo XX, no podían entrar las mujeres. La Universidad de Fez, la universidad islámica más importante de Marruecos, fue fundada por una mujer, y después no las dejaban entrar. ¡Es increíble! ¡Algo ha pasado!

¿Cómo ves el combate de las mujeres dentro del Islam?

Lo veo como un combate de regeneración espiritual, con dos aspectos. Un aspecto de feminismo sociológico, social. Y, por otro lado, para recuperar un equilibrio roto dentro de la comunidad islámica. Averroes, el gran pensador andalusí del siglo XII, lo pronosticó: la exclusión de las mujeres de todos los ámbitos de la sociedad será la ruina de las ciudades musulmanas. Ha sido así. En el Primer Congreso de Feminismo Islámico se ha hablado de esto. Hay autores que defienden, que demuestran que el Islam no sostiene la sociedad patriarcal, en absoluto. La imagen de Dios en el Corán, no es masculina. Esto sería una idolatría porque sería asociar a la divinidad una imagen humana. Y segundo, porque no establece en ningún momento una división de los seres humanos, entre hombres y mujeres, en función de su sexo. El ser humano es designado en el Corán con una palabra árabe que designa tanto a hombres como a mujeres. Las bases ideológicas, metafísicas, de la cultura patriarcal no existen en el Corán.

Hay mujeres que se abren camino dentro del Islam pero no son precisamente feministas, no pretenden cambiar el rol actual de hombres y mujeres en las sociedades islámicas…

Sí, pero también es interesante destacar que, dentro de los movimientos islamistas, se tiene conciencia de que la situación de la mujer no se corresponde con los principios del Islam. Y estoy hablando de movimientos que son señalados habitualmente en Europa como muy reaccionarios. En Indonesia o en Malasia pasa lo mismo. El partido islamista de Indonesia, que tiene 40 millones de afiliados y es el más grande del mundo, tiene un discurso sobre el género y sobre la mujer que visto desde Arabia Saudita es totalmente revolucionario.

¿Qué valor le das al tema del vestir, a la polémica del velo?

En muchos sentidos, hay un sentimiento de amenaza, de pérdida de identidad en algunos colectivos que buscan en el vestir signos de identidad. Es curioso que se busquen signos de identidad en una religión tan iconoclasta como el Islam, donde, en teoría, no debería haber símbolos que la identificaran. En un grupo de personas no debería de existir nada externo que identificara quien es musulmán. Hay una obsesión enfermiza con el velo y con la barba de los hombres. Yo llevo barba pero no porque siga el Islam. Te encuentras gente que dice que se viste según la tradición islámica pero cuando te reúnes con musulmanes de distintos orígenes, todos visten de forma diferente. ¿Cómo entendemos esto?

Se habla mucho de la modernización religiosa de Marruecos. Hay quien dice que el modernismo pasa por un retorno a las fuentes…

Todos los movimientos que han acabado siendo reaccionarios en el siglo XX nacieron como reformistas y, entre comillas, modernistas. El wahabismo, por ejemplo. Los Hermanos Musulmanes nacen como un retorno a las fuentes para recuperar la pureza del mensaje liberador del Islam y… ¡mira dónde han ido a parar!

El otro extremo modernizador es Attaturk, en Turquía.

Attaturk es un auténtico monstruo, desde el punto de vista de los derechos humanos. Creó un Estado nación moderno, pero la modernización no tiene porque ser siempre positiva. Impulsó un nacionalismo turco exclusivo: una religión, un Estado, una nacionalidad, una lengua. Prohibió el velo, prohibió todas las cofradías sufíes, expropió sus bienes, impuso el alfabeto latino a la fuerza, metía en prisión a los que escribían en grafía árabe… Desde el punto de vista occidental del respeto a los derechos humanos y el valor de la libertad religiosa, Attaturk fue un desastre. Reprimió a las minorías de una manera brutal. Los kurdos, los armenios… No fue el responsable directo del genocidio armenio pero éste fue llevado a cabo por los Jóvenes Turcos mientras se producía este proceso de modernización, de crear un Estado-nación unitario donde las minorías sobraban. Este genocidio no lo cometió el califato otomano.

Muchas veces los movimientos islamistas lo que hacen es intentar crear un estado islámico. Los cristianos coptos, por ejemplo, han vivido muchos siglos en Egipto y estaban integrados y han empezado a sufrir discriminaciones religiosas durante el siglo XX. Por desgracia, esto se debe, en muchos sentidos, a la entrada de estos países a la modernidad.

¿Y lo que se llama la modernidad del Islam puede salir del Islam europeo?

Lo que sí que existe en Europa es una batalla por el control del discurso. En Europa hay inmigración de países de mayoría musulmana y una libertad de expresión que no tienen en sus lugares de origen. Yo he dicho cosas que no podría haber dicho en países de mayoría musulmana, sobre el Islam o el feminismo. Me acusarían de apóstata. Los Estados de origen temen el feed back que pueden aportar estos inmigrantes islámicos. El Islam que se desarrolla en libertad es muy distinto al Islam controlado por los Estados, que temen que vuelva un discurso liberador que cambie las estructuras.

El cambio dentro del mundo islámico vendrá, más bien, de lo que ahora se considera la periferia, cuando tomen protagonismo los movimientos de Malasia, Indonesia, Nigeria… Asocian Islam a Oriente Medio, que es donde es más difícil que se produzca ningún cambio. Pero en Indonesia y en Malasia el Islam tradicional es muy abierto. En Indonesia, el tema de la homosexualidad está completamente aceptado y es un país de 180 millones de musulmanes. Nunca han tenido problemas, y una mujer musulmana, Sukarnoputri, fue elegida presidenta. Hay muchos movimientos, muchos colectivos de musulmanes progresistas, en muchos países, pero no hay ninguna instancia que les aglutine y les de visibilidad.

Sería necesario crear una Internacional de los Musulmanes Progresistas.

Éste es uno de los objetivos a conseguir. Lo acaba de decir la Premio Nobel de la Paz siria, Shrin Ebadi. La gente de la UNESCO me ha pedido organizar el Segundo Congreso de Feminismo Islámico porque dicen que movimientos feministas o que luchan por los derechos de la mujer dentro del Islam hay en todos los países, pero son luchas locales que no han dado lugar a un movimiento transnacional, que les vincule, que les permita construir una causa común.

Islam y democracia son compatibles. Pero hay mucha gente que lo pone en duda y que recuerda que la mayoría de países de mayoría musulmana no son democracias.

El Islam es una religión, no un sistema político. Los sectores islamistas que hablan de la creación de un Estado islámico han tenido problemas insalvables para encontrar en las fuentes, en el Corán, en los dedos del Profeta, razones para justificarlo. En todo el Corán sólo hay una, dos o tres referencias, como mucho, que se puedan asociar a sistemas de gobierno. Y son más de 6.000 versículos. Es como buscar en el Evangelio la defensa de un sistema político. No está. Puedes sacar lo que sea de donde sea porque la capacidad humana de manipular es enorme. Tal vez el único versículo de todo el Corán que hace referencia al sistema de gobierno habla de la consulta, la shura. En la ciudad de Medina es lo que se hacía. Se reunían y consultaban. Y había casos en que el Profeta defendía una opinión y por mayoría se aplicaba otra. Era una comunidad, una pequeña ciudad. No un Estado.

La democracia no sólo es compatible con el Islam sino que el único principio coránico que habla de un sistema de gobierno hace referencia a la consulta y dice que “los creyentes son aquellos que tienen la costumbre de consultarse entre ellos en todos los asuntos que afectan a la comunidad”. Los conservadores interpretan que esta consulta es la que hace el emir, el califa, con un grupo de expertos, pero esto no es lo que dice el Corán.

Pero hay muchos musulmanes que viven entre nosotros y sus convicciones contrastan mucho con las de la gente de la calle…

La
gente de la calle tiene una visión del Islam muy condicionada por un orientalismo que no tiene nada que ver con la realidad. Bernard Lewis, que ha creado el término “choque de civilizaciones” dice auténticas barbaridades, está vinculado al Departamento de Estado de los Estados Unidos, es uno de los ideólogos del discurso sobre el Islam de los neocon. No es un académico inocente.

Pero lo cierto es que la Iglesia católica va perdiendo fuerza en nuestra sociedad; los laicos se frotaban las manos y ahora se encuentran que llega una gente muy religiosa que reivindica mezquitas en un momento en que se están vaciando las iglesias de los católicos…

Recuerdo unas palabras que dijo el que entonces era presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, en una reunión a la que asistí: “El problema no es que esta gente sean creyentes, sino que son ¡muy creyentes!”: Una cosa es que crean como creen los cristianos muchas veces, que participen poco de los rituales religiosos, y otra es que el Islam sea una práctica. Para muchos cristianos, su religión es una creencia. El pilar del Islam es hacer cosas, no es creer en cosas. La creencia está en segundo lugar.

Si hay un colectivo del tipo que sea en la sociedad catalana, las instituciones tienen que velar por él y por sus necesidades. Si este colectivo tiene una demanda específica sobre alimentación se tendrá que regular desde las instituciones y facilitar la satisfacción de esta demanda. Porque sino habrá sacrificios de cordero fuera de control, por ejemplo… Cuando llega Navidad, el Ayuntamiento de Barcelona pone luces en las calles porque la mayoría de los ciudadanos celebran la Navidad. Pues, el día del Cordero o cuando los musulmanes hagan sus fiestas también se deberían implicar.

Si leemos el periódico, cada día nos encontramos con noticias en las cuales la palabra “Islam”, “islamista”, “islámico” aparece vinculada a violencia, terrorismo…

Los medios de comunicación sólo señalan lo que es negativo y noticia: los atentados, la violencia… ¿Cómo se puede evitar? Toda actividad humana es política por naturaleza. No tiene porque ser así pero cuando se habla del Islam político, se habla de movimientos islamistas que quieren implantar un Estado islámico, con aplicación de la ley islámica que amenaza la democracia, los derechos humanos….

El Islam es muy caótico. Hay 1.300 millones de seguidores del Islam. Si lees la prensa paquistaní, de Egipto o de muchos países de mayoría musulmana, te encuentras con que pasa lo mismo con las noticias que reciben de Occidente. Si vas a Pakistán y ves en la portada de un periódico una foto y la información de una familia de un pueblecito de Francia que violaba a los niños y los vendía, ¿qué imagen te creas de Occidente? Con mil millones de musulmanes en sesenta países distintos, ¡seguro que puedes elegir informaciones más positivas que las que nos encontramos en nuestros periódicos!

La asociación entre Islam y terrorismo no es inocente. Ha estado provocada, no viene de la nada, ha estado fomentada desde determinados medios de comunicación e ideólogos que apuestan por el dominio internacional del imperio de los Estados Unidos. Esto permite evitar que se articulen movimientos de resistencia o alternativos que tienen reclamaciones justas y que automáticamente son desautorizados, vinculándolos al terrorismo. Hablo del Kashmir, de Palestina, de Patany, en Tailandia, de Mindanao en las Filipinas, de Chechenia, de Bosnia en su momento. Es muy curioso lo de Bosnia. Ahora, en la prensa, te encuentras con personas a las que se las acusa de ser muy afines a Bosnia, de enviar dinero, entre las juzgadas por el caso del 11-S, pero el Ayuntamiento de Barcelona enviaba ayuda, alimentos a los musulmanes de Bosnia. ¿Estaba colaborando con el terrorismo islámico?

En Patany, en Tailandia, se hicieron unas manifestaciones, hace dos años. La policía disparó y mató a diez jóvenes. Otros asaltaron una comisaría, se llevaron las armas, se encerraron en una mezquita y los mataron. Mataron a 42 personas. La información aquí era que el gobierno de Malasia había aplacado la rebelión de un movimiento terrorista islámico. Pues no, se trataba de un caso evidente de represión de una minoría religiosa y lingüística. Estamos delante de la actuación del nacionalismo tailandés sobre una comunidad que tiene tradicionalmente unos fuertes vínculos con Malasia. Tailandia tenía un régimen budista confesional y, hace unos años, prohibió el velo y la enseñanza del árabe en las escuelas. Aplica una represión brutal que Naciones Unidas debería denunciar pero, claro, como no tienen representación ni nadie que les defienda… Detrás de esto hay reivindicaciones justas y que quede claro que yo no defiendo la violencia, pero la ONU reconoce el Derecho de los pueblos a la resistencia. Hace un par de años una juez italiana dejó en libertad unos jóvenes que habían estado detenidos porque iban a alistarse para luchar con la resistencia iraquí. Se basó en la Carta de las Naciones Unidas. Pero después, el ministro de Interior y el Tribunal Supremo italiano acabaron desautorizándola.

¿Está muy extendida la sensación, dentro del mundo islámico, que el Islam está siendo perseguido, aplastado?

Sí, sí, totalmente. Para entender las reacciones de los musulmanes en el mundo se debe saber esto. En el mundo islámico hay la sensación de que se está siendo aplastado ¡Por supuesto!

¿Qué es Al Qaeda?

Yo no lo sé. Estudié mucho el tema del 11-S y no tengo claro que Al Qaeda tenga nada que ver con esto y se lo he dicho, personalmente, a la persona que dirigió la investigación parlamentaria en los Estados Unidos. El propio Mansur Escuredo, presidente de la Comisión Islámica de España, lo ha declarado. Creo que es una cosa interna, un autogolpe de Estado. No pienso que sea terrorismo islámico. Y lo digo habiendo leído miles y miles de artículos sobre los movimientos de la Bolsa los días previos, sobre listas de los aviones en los que no aparecían terroristas; en todo el mundo islámico se ha visto el vídeo del padre de Mohamed Atta diciendo que habló con su hijo después de caer las torres gemelas…Y así cien datos más como mínimo.

Esta idea está muy extendida en el mundo islámico. Lo que pasa es que, por otro lado, para mucha gente desarraigada, de suburbios de El Cairo o Somalia, Bin Laden es un icono de la lucha en contra del imperialismo, de una forma muy infantil.

Hay hasta camisetas con la imagen de Bin Laden como hay con la imagen de Che Guevara.

Lo veo como un icono de la cultura de los Estados Unidos. Es una construcción mediática, creada por unos medios de comunicación determinados. He estado en Qatar meses antes de la invasión de los Estados Unidos a Irak. Al Jazira es una televisión financiada por el emir de Qatar y Qatar es la base más importante de Estados Unidos en Oriente Medio. He pasado por delante y hay más de cien mil soldados. Es una ciudad con kilómetros y kilómetros de alambradas, con aviones, armamento… es muy gráfico.

Es sorprendente que algunas encuestas hechas en Marruecos detecten un gran apoyo y simpatía popular hacia Bin Laden…

Esto se debe a la falta de liderazgo en el mundo islámico, por la represión que hay por disidencias. No hay líderes visibles con los que se pueda identificar la juventud. Súmale el componente contestatario de la juventud, en todas partes. Sabes que esto o éste no les gusta a los demás y te apuntas.

Con el supuesto lugarteniente iraquí de Bin Laden, Al Zarqawi, pasa alguna cosa similar…

Es la manera de desautorizar la resistencia, de vincularlo todo al terrorismo islámico, a pesar de que no niego que pueda haber un poco de todo.

Siscu Baiges es periodista. Esta entrevista ha sido publicada en el nº 18 de la Pau, suplemento de la revista El Triangle, pp. 6-7.
Traducción del catalán para Pueblos: María Riba
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2 respuestas a “El islam es una religión, no un sistema político”

  1. maria camila dice:

    meparece que es exelente lo que trabajan estos operadores de toda la informacion que hay de la religion islamica

  2. […] “El islam es una religión, no un sistema político” […]

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