La cuestión del califato

El rechazo de la Monarquía Absoluta y de la tiranía dentro de la tradición islámica se pone de manifiesto tanto en el ejemplo de los primeros califas (los llamados ‘califas rectamente guiados’, los cuatro primeros sucesores del Profeta) como en los tratados clásicos de jurisprudencia. Existe una anécdota clarificadora del sentido que tenía el título de califa para los inmediatos sucesores del Profeta: Cuando Abu Bakr sucedió al Profeta fue llamado jalîfatu Rasul Al-lâh, sucesor del Mensajero de Al-lâh. Luego le sucedió ‘Umar [ibn al-Jattab]. Un hombre fue a escuchar a ‘Umar y se dirigió a él como jalîfatu Al-lâh (viceregente o vicario de Al-lâh), y ‘Umar dijo: ‘Ese es David’. Entonces el hombre le llamó jalîfatu Rasul Al-lâh, y ‘Umar dijo: ‘Pero ese es Abu Bakr, que ahora esta muerto’. Entonces, el hombre se dirigió a él como jalîfatu jalîfati Rasul Al-lâh, sucesor del sucesor del Mensajero de Al-lâh. Y ‘Umar dijo: ‘Esto es lo correcto, pero el título acabará haciéndose demasiado largo’. El hombre preguntó: ‘Entonces, ¿cómo te llamaremos?’. Y ‘Umar respondió: ‘Sois creyentes y yo soy vuestro mandatario. Por tanto, llamadme amir al-muminin, comendador de los creyentes’.

Esta anécdota pone en evidencia que para los sucesores directos del Profeta el título de califa no tenía el sentido de ‘representantes de Dios en la tierra’, ni les otorgaba ninguna clase de poder absoluto sobre el resto de creyentes. Del propio ‘Umar se conserva una anécdota muy clarificadora, que ha sido esgrimida para justificar el tiranicidio de los gobernantes injustos. En una ocasión, desde el mimbar de la mezquita, se dirigió a los musulmanes: “Si os ordenara algo injusto, ¿qué haríais?”. Pero nadie osó responderle, tal era el respeto que le tenían. Repitió su pregunta hasta que una voz contestó: “Emir de los creyentes, te pediríamos que renunciases a tu orden, y si lo hicieras seguiríamos obedeciéndote. Pero si insistieras te cortaríamos esa parte de tu cuerpo donde tienes los ojos”. ‘Umar dijo entonces: “Doy gracias a Al-lâh porque entre los musulmanes haya quien nos corrija cuando nos equivocamos”.

Sobre los reparos a utilizar el título de “califa de Al-lâh”, Bernard Lewis comenta:

 “La cuestión en juego era muy importante. Aceptando que el soberano del gobierno y de la comunidad musulmana es un vicerregente (califa), ¿de quién es, de hecho, vicerregente: del Profeta o de Dios? El punto de vista de los juristas es que el soberano es el califa del Profeta y, de ningún modo de Dios. Desde una fecha muy temprana encontramos numerosas sentencias que rechazan específicamente la noción de cualquier vicerregencia o vicariado de Dios. No hay ninguna afirmación teórica del vicariado de Dios en la literatura jurídica, filosófica o política sunní, y los propios califas parecen, en conjunto, haber tenido bastante cuidado en este asunto.”[1]

¿Por qué los juristas musulmanes rechazaron la noción de que el máximo dirigente de la comunidad islámica pudiese ser calificado como un ‘vicerregente de Al-lâh’ en la tierra? La respuesta es doble. Por un lado, por el miedo a caer en una Monarquía sagrada como la denunciada en el Corán. Pero la causa mayor hay que situarla en la concepción coránica del califato, como complemento humano de de la Soberanía de Al-lâh. Desde la óptica coránica parece impropio apropiarse en exclusiva de este título, ya que todo ser humano es (por lo menos en potencia) un califa de Al-lâh sobre la tierra:

Y he ahí que tu Sustentador dijo a los ángeles:
“Voy a poner en la tierra a alguien como su califa”.

(Corán 2: 30)

Al-lâh ha prometido a quienes de vosotros han llegado a creer
y hacen buenas obras que, sin duda, les hará califas en la tierra,
tal como hizo califas a sus antecesores.

(Corán 24: 55)

Muhammad Asad traduce el término árabe jalifa como ‘heredero de la tierra’, en el sentido en que le ha sido entregada a la humanidad por Al-lâh: “El término jalifa -derivado del verbo jalafa, ‘sucedió [a otro]’- es usado en esta alegoría para indicar la supremacía del hombre sobre la tierra.” Aunque el Corán menciona en una ocasión al Profeta David como califa de Al-lâh, en diversos pasajes está claro que el califato es un principio que afecta a la humanidad en su conjunto:

Lo que cada alma adquiera sólo podrá perjudicarle a ella misma
y nadie cargará con la carga del otro.
Luego habréis de volver a vuestro Sustentador
que os hará ver aquello en lo que teníais diferencias.
Pues, es Él quien os ha hecho califas.

(Corán 6: 165)

Él es quien os ha hecho califas Suyos en la tierra.
Por eso, quien se empeña en negar la verdad,
esta negación suya recaerá sobre él.

(Corán 35: 39)

En estas aleyas se vincula directamente el califato con la responsabilidad personal de cada individuo, el hecho de que cada criatura es responsable de sus actos, y no puede delegar en otro la carga por su comportamiento. El Corán otorga al ser humano todo el peso en el gobierno de su vida, tanto a nivel individual como colectivo:

…nadie habrá de cargar con la carga de otro,
que no contará para el hombre sino aquello por lo que se esfuerza…

(Corán 53: 38-39).

Esta ley ética fundamental aparece enunciada cinco veces en el Corán –en 6:164, 17:15, 35:18, 39:7, además del versículo citado[2]. Ya hemos visto como el Corán asocia el shirk a la obediencia ciega a líderes religiosos que han usurpado la Soberanía de Al-lâh. Cada uno es por tanto responsable de sus actos, y en el Día del Juicio no podrá recurrir a mediadores, ni siquiera al propio Profeta:

Di [Oh Profeta]: “¡Oh gentes!
Os ha llegado ahora la verdad venida de vuestro Sustentador.
Por tanto, quien elija seguir el camino recto lo sigue sólo en beneficio propio;
y quien elija extraviarse, se extravía sólo en detrimento propio.
Y yo no soy responsable de vuestra conducta”.

(Corán 10: 108)

El saudí Dr. ‘AbdulHamid Ahmad AbuSulayman, uno de los más reputados eruditos del presente, rector de la Universidad Internacional Islámica de Malaysia, describe el califato del siguiente modo:

 “La vicerregencia del hombre sobre la tierra y en el universo le conmina a actuar como guardián y delegado de Al-lâh a la hora de proceder en relación a la tierra, el universo y las otras criaturas. El musulmán, con su feetrah (naturaleza primordial), ‘aquida (cosmovisión), método de pensamiento, voluntad libre, y la capacidad de aprendizaje con la cual Al-lâh le ha honrado, no hace posible considerar otra posición para el ser humano que la de un depositario responsable. El ser humano no puede llevar a cabo este propósito, cumplir su papel en la vida, o tener paz mental a no ser que continuamente tome decisiones relativas a la gestión de su entorno en el universo natural. El principio del califato, según el pensamiento islámico, define el propósito de los deseos naturales del hombre y lo guía. En este sentido, los deseos naturales son orientados hacia la verdad, la justicia y la reforma.”[3]

A continuación, el mismo autor explica que fue este principio del califato compartido la clave del crecimiento de la primera comunidad de musulmanes, unidos en la conciencia de la trascendencia de cada uno de sus actos:

 “No podemos entender el pensamiento islámico si no consideramos la dimensión que tiene la responsabilidad en este pensamiento… El principio de responsabilidad representa la otra cara del principio del califato en la configuración de la mentalidad musulmana. El califato, los propósitos que le están asociados, y sus requisitos (voluntad libre, capacidad de raciocinio, y la potencialidad de aprendizaje continuo) traen consigo la responsabilidad moral del ser humano por su posición, y por las decisiones que debe tomar para implementarlo.”[4]

Merece la pena citarse un texto de Abdul-lâh Bartoll Rius, musulmán español:

“La palabra jalîfat proviene del verbo jalaf:: suceder; seguir, venir en pos de. Sustituir, remplazar. En la posición istajlaf: nombrar sucesor, delegar, mandar como representante. En la posición jilafat: lugartenencia, vicariato, representación, sucesión.  Así pues, el califato es una ‘representación delegada’ por  Al-lâh -s.w.t.- al ser humano para que sea su representante en la Tierra. Esta representación es intrínsecamente una delegación que es inherente al ser humano. Es la delegación de la soberanía otorgada por Al-lâh -s.w.t.- a todos los seres humanos y que ninguno puede usurpar, quitar o suprimir esta delegación soberana. (…) La soberanía delegada [jalîfat] es una gracia [fadl] de Al-lâh -s.w.t.- dada a todos los seres humanos. No es una conquista sino que es de naturaleza inherente [fitra] al ser humano. Esta soberanía delegada por Al-lâh -s.w.t.- es la garantía de los derechos naturales que nadie puede quitar a otro. Así pues, los derechos naturales están garantizados por la Soberanía de Al-lâh –s.w.t.- a través de la xari`a [del verbo xari`a: dar el camino, fuente, extraer leyes a; mostrar el camino]. (…) Algunos piensan que la soberanía es sólo de Al-lâh –s.w.t.-, y niegan que el ser humano sea soberano, creo que eso es una equivocación porque nos lleva a problemas de todo tipo, si sostenemos que el ser humano no es soberano negamos el dîn, muchas âyât hablan de la libre elección del ser humano porque la base del islam es elegir entre el bien y el mal. (…) Al negar la soberanía del ser humano entonces sostenemos que todas nuestras equivocaciones cuando ejércenos la autoridad –y hacemos muchas mantenemos que esos errores son responsabilidad de Al-lâh –s.w.t.-  y eso es imposible porque el Corán dice: “E instrúyeles con él (Corán)  para que todo individuo sea responsable de sus propios actos!” sura 6, ayât 70.” [5]

Nuestra meditación sobre la Soberanía de Al-lâh nos devuelve a la democracia como sistema de gobierno que refleja la cosmovisión coránica. Mientras la Soberanía pertenece a Al-lâh, éste ha delegado en los seres humanos, quienes deben organizarse de forma que respete el ejercicio de la responsabilidad individual de todos los miembros de la comunidad. La idea de que Al-lâh es el único Soberano no puede entonces convertirse en una excusa para instaurar regímenes despóticos, ni legitimar gobiernos en los que los ciudadanos no ejercen su califato. Por el contrario, debe partir de la consideración de la idea de la mayoría de edad del ser humano, capaz de acción y raciocinio, criatura emancipada de toda forma de control ideológico, que debe rendir cuentas ante Al-lâh.

El poeta y reformista indo-pakistaní Alamah Muhámmad Iqbal (1876-1938) fue uno de los sabios musulmanes del siglo pasado que vio en la desarticulación del califato otomano una oportunidad para la recuperación del sentido original del califato:

“Veamos ahora como la Gran Asamblea Nacional [turca] ha ejercido el poder de ijtihad el lo concerniente a la institución del califato. Según la ley sunní, el nombramiento de un imán o califa es absolutamente indispensable. La primera pregunta que surge a este respecto es: ¿se debe investir con el califato a una sola persona? Según el ijtihad turco, de conformidad con el espíritu islámico, el califato o imanato puede otorgarse a un órgano de personas o a una asamblea constituida por elección. Personalmente creo que el criterio turco está perfectamente fundamentado.”[6]

Esta cita se refiere a una aplicación política posible el califato, entendido como responsabilidad de todos los miembros de una comunidad. Sin embargo, no debemos olvidar que la presentación coránica del ser humano como califa va mucho más allá de lo político, implicando un modo de estar en el mundo y de relacionarnos con nuestros semejantes y el resto de la creación. Según la descripción de Abderrahmán Muhámmad Maanan, la consideración del ser humano como califa de Al-lâh nos aleja de la visión del musulmán como ser conformista y fatalista, lo convierte en protagonista de su vida y da primacía a la acción:

“El Corán describe al ser humano como su califa. El califa es el uno-único, el hombre singular frente a su Señor Uno, Único y Singular; hacer reales estos extremos es la aspiración de todas las enseñanzas del islam. Las prácticas del islam persiguen hundir al musulmán en una soledad espiritual que le abra las puertas de lo eterno y con esa experiencia rehacer el mundo, fabricar su entorno y conquistar su propia realidad. El islam es acción: sus directrices describen actos que, al ser llevados a cabo, engendran realidades a distintos niveles. El Corán va dirigido al ser humano en tanto que cada uno es una criatura única y singular que busca a su Señor único y singular. Según el Profeta Muhámmad, Al-lâh ha dicho: “No me abarcan ni los cielos ni la tierra, pero me abarca el corazón del hombre que se me confía”. Sentido de la Unidad y Califato son los términos de un binomio sobre el que se alza el islam como civilización y cultura. De esta combinación surge el musulmán como alguien que se ha emancipado de la confusión idolátrica y se autoafirma en su Señor interior que lo gobierna y rige en cada momento y del que él es la traducción y la imagen en el universo material. De ahí su necesidad de ser creativo, independiente y protagonista, a semejanza de la verdad que le hace ser y a la que sirve de reflejo.” [7]

Notas


[1] Lewis, Bernard. ‘El lenguaje político del islam’, ed. Taurus 1990, p.78. A pesar de este cuidado, algunos gobernantes se otorgaron el título de jalifas de Al-lâh. De todos modos, según Lewis solo existe constancia de que tres gobernantes musulmanes utilizaran este título, y solo en inscripciones o monedas, jamás como título oficial.

[2] Muhammad Asad, El Mensaje del Qur’án.

[3] ‘AbdulHamid A. AbuSulayman, ‘Crisis in the Muslim Mind’.

http://www.usc.edu/dept/MSA/humanrelations/crisis_in_the_muslim_mind/index.html

[4] Ídem

[5] Abdullah Bartoll Ríus, ‘El concepto de soberanía en el Qurân’. Publicado en Webislam:. http://www.webislam.com/?idt=1337#

[6] Iqbal, Alamah Muhámmad. ‘La reconstrucción del pensamiento religioso en el islam’, ed. Trotta 2002, p. 149. Iqbal no es el único gran pensador de principios del siglo XX que saludó la caída del califato histórico como una oportunidad para la umma.

[7] Abderrahman Muhámmad Maanán, ‘El islam ante el futuro’. Revista Verde Islam no 18. http://www.webislam.com/pdf/pdf.asp?idt=3159

23 Respuestas a La cuestión del califato

  1. Victor Cifuentes dice:

    As salamu aleykum

    Solo puede haber un gobernante (jalifa) para la ummah, y es obligatoria la existencia de un jalifa. Los hadices son concluyentes:

    “Las tríbus de Israel fueron gobernadas por los Profetas, cada vez que un Profeta fallecía, le sucedía otro Profeta, y ya no habrán más Profetas después de mí, pero habrán Khulafaa (sucesores) y serán muchos”. ¿Entonces los compañeros le preguntaron “¿Qué es lo que nos ordena usted”? A lo que el Profeta contestó “Cumplan con el juramento de obedecerles a ellos, uno después de otro, y denles sus derechos, y sinceramente Aláh les preguntará acerca de sus responsabilidades”
    (Bukhari / Muslim)

    Quien sale de la obediencia ( del gobernante, jalifa) se encontrará con Allâh el día del juicio final sin una prueba (Oo excusa) que dar (a Allâh) y quien muere sin un compromiso de fidelidad (al gobernante, julafa) muere de una muerte de Ignorancia.
    (Muslim)

    De lo anterior se deduce que la monarquía es la forma natural de gobierno islámico. Entre las diferentes formas de monarquía, hereditaria, absoluta, representativa, parlamentaria, etc, la tílde hay que ponerla en que el gobierno islámico sea el gobierno de la Ley (la sharía). El Profeta era una monarca absoluto subordinado a la Ley de Allah. El monarca absolto puede pedir opinión y consejo, pero se debe a la Ley, no a la suma de las opiniones del demos (pueblo). Un monarca despótico es un monarca que no cumple con la Ley. Cada uno de estos terminos señala distintas realidades, como diferente es evidentemente la figura del tirano.

    La modestia del Califa Umar, no significa que el califa no sea el sucesor del sucesor del sucesor del Mensajero de Allah, sino que “para que no se haga muy largo” se le llama comendador de los creyentes.

    La manera de elegir al Califa no está especificada en el Corán, pero no parece que la democracia sea la más idonea, ya que la mayoría de los hombres está compuesta por ignorantes. La shura eligió a los primeros califas, esto no era democracia como la entendemos hoy en día. Los compañeros eligieron, no “el pueblo”. La capacidad para distinguir el bien del mal y su correcto entendimiento de la sharía junto a la oportunidad y perspicacia política creo que serían los criterios adecuados para poder encontrar un califa, que es un monarca. Quienes lo eligan deben tener igualmente similares capacidades.

    Encontrar un monarca es el concepto adecuado. Aquel que se postula para gobernar (como los políticos democráticos) está incapacitados para el gobierno, como igualmente dicen los hadices. Hay que buscarlo entre los que destacan en el conocimiento de la Ley y en su rectitud personal y política, además de su capacidad y perspicacia, y han de buscarlo individuos cualificados. Y el gobernante debe escuchar al pueblo, cuando este exprese sus nobles anhelos y necesidades, pero no regirse por el pueblo.

    Salam

    • abdennurprado dice:

      As salamu aleykum

      La palabra jalifa no significa “gobernante”, no hay un solo diccionario que de esta acepción o ninguna parecida.

      Repito: en el Corán es claro como el agua que la palabra jalifa designa a la humanidad en su conjunto. Todos somos califas de Al-lâh sobre la tierra, encargados del cuidado del mundo, con una responsabilidad derivada de ser siervos de Al-lâh.

      Además, el único precepto claro sobre el gobierno en el Corán es el de la Shura, la asamblea o toma de decisiones en concertación. Un precepto eminentemente democrático.

      ¿Monarcas? ¡Viva la república! La monarquía absoluta en el Corán es equiparada con el shirk y con la tiranía.

      Al-lâh —poderoso y majestuoso— cuando sea el día de la resurrección, reunirá los siete cielos y las dos tierras en un puño y luego dirá: Yo soy Al-lâh, soy el Clemente, soy el Rey, soy el Insondable, soy la Paz, soy el Hegemónico, soy el Poderoso, soy el Avasallador, soy el Soberbio, soy el que ha hecho comenzar el mundo y no ha habido algo que no haya hecho revivir… ¿Dónde están los reyes? ¿Dónde están los avasalladores?

      Abdennur

  2. Victor Cifuentes dice:

    As-salamu aleykum,

    El hadiz es claro como el agua en que el califa (en su acepción como gobernante, regente o dirigente de la ummah) debe ser una sola persona. El Profeta fue el primer califa y se le debe prestar juramento a cada uno de sus sucesores, creo que la palabra sucesor no tiene recovecos de interpretación. Hay otro hadiz que dice que en caso de haber dos califas, uno debe de morir.

    La shura no es democrática en el sentido actual de la democracia. Quienes la componen no obedecen al criterio universal de la democracia un hombre un voto sino que son una selección de los mejores que deciden por consenso, no por recuento de votos.

    Proclame vd. lo que quiera, el profeta de Allah fue un monarca absoluto en toda regla pero siempre subordinado al imperio de la ley como ya hemos aclarado antes, tal como lo fueron sus dignos sucesores. El califa no puede actuar ni dictar leyes que contradigan la sharia y no por eso deja de ser un monarca.

    La monarquía absoluta es una forma de gobierno en la que el monarca (lleve el título de rey, califa, comendador de los creyentes, emperador, zar o cualquier otro) tiene el poder absoluto, por supuesto que bajo el Imperio de la Ley, solo en ese aspecto no es un monarca absoluto si quiere más precisión en el término “absoluto”. No existe en la monarquía absoluta división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y así es como la ejerció el Mensajero de Allah, parece más que evidente. Sus sucesores pueden no obstante estar tutelados o vigilados por una administración de justicia independiente, aunque supeditada en última instancia a su poder, o no, y Allah juzgará si el califa ha sido justo o no en ese apartado de su poder, pero si elige hacer uso de este poder sobre todos los órganos del estado, esto no le quita legitimidad. Aunque si la prefiere, la administración de la justicia puede tener una autonomía relativa en relación al rey, o existan instituciones parlamentarias.

    Si la palabra monarquía no le gusta y por eso prefiere que la umma sea el gobierno de una répública, no podemos hacer nada por usted, pues la realidad es clara, más allá de las preferencias, filias y fobias personales.

    Finalmente, respecto al último hadiz que cita, éste no se refiere a los califas que reconocen que Allah es el rey, sino a los reyes y demas monarcas que no se supeditan al imperio de la Ley (sharia), que son los tiranos y los avasalladores. El primer hadiz que vd. mismo cita lo deja bien claro, pues incluso Omar reconoce que David era rey, jalîfatu Al-lâh, no creo que Allah vaya a inculpar al profeta David ahora por haber ejercido la monarquía absoluta bajo el Imperio de la Ley. Precisamente hay otros hadices que indican qué debe hacerse con el califa que transgrede la Ley (sharía).

    Salam

    • abdennurprado dice:

      El Corán es claro como el agua. Todos somos (potenciales) califas de Al-lâh sobre la tierra:

      Al-lâh ha prometido a quienes de vosotros han llegado a creer y hacen buenas obras que, sin duda, les hará califas en la tierra, tal como hizo califas a sus antecesores.
      (Corán 24: 55)

      Lo que cada alma adquiera sólo podrá perjudicarle a ella misma y nadie cargará con la carga del otro.
      Luego habréis de volver a vuestro Sustentador
      que os hará ver aquello en lo que teníais diferencias.
      Pues, es Él quien os ha hecho califas.
      (Corán 6: 165)

      Él es quien os ha hecho califas Suyos en la tierra.
      Por eso, quien se empeña en negar la verdad,
      esta negación suya recaerá sobre él.
      (Corán 35: 39)

      ¿¿¿¿¿¿¿Vas a negar el Corán????????

      saludos

    • abdennurprado dice:

      Nada de todo lo que escribes tiene el más mínimo fundamento en el mensaje del Corán o en la praxis del Profeta (saws). De hecho, en el Corán se vincula la monarquía absoluta con el shirk, en la figura del Faraón.

  3. José Angel Hernández dice:

    Partiendo de la lógica islámica, tal como yo la percibo, entiendo que la supeditación a la ley de dios corresponde a cada ser humano por igual.

    Es absurdo entonces hablar de un califa, asimilado al concepto de rey, que ha de someterse a la ley de dios para no ser considerado un tirano.

    Según este razonamiento, el califa se somete a la ley, y los musulmanes se someten al califa como signo de que con ello se están sometiendo a la ley de dios.

    Pero el califa no se somete a la ley..sino que se asimila a si mismo a ella. Ley de dios y califa pasan a ser una misma cosa.

    Y en esta asimilación reside precisamente la esencia de la tiranía..

    La ley no puede quedar nunca asimilada a un ser humano.

  4. Matuk dice:

    Salam alaykum, me ha gustado mucho su artículo. Solo tengo dos observaciones que me tomo el atrevimiento de mencionar:

    1) ¿Jalîfa también es sinónimo de regente?

    Así como distan conceptialmente las palabras ética y moral, también debería ser así para las calificaciones de soberano, regente o gobernador.

    2) De acuerdo a su cita “Nuestra meditación sobre la Soberanía de Al-lâh nos devuelve a la democracia como sistema de gobierno que refleja la cosmovisión coránica.”

    ¿No valdría mejor reflexionar, como sistema de gobierno occidental comparable con el islámico, que mejor y más indicado un sistema representativo consocional que uno democrático donde, en la práctica el primero es factible y el segundo es ilusión?

    Saludos.

    • Matuk dice:

      *conceptualmente, perdón.

    • abdennurprado dice:

      as salamu aleykum, Matuk

      Este texto es un capítulo de mi libro ‘El lenguaje político del Corán’. En los capítulos precedentes hablo de la shura, en el Corán y en la praxis profética. En ellas no esta específicado el modo en que debemos aplicar este principio, que se basa en la idea de la igualdad de todos los creyentes ante Al-lâh y en el rechazo radical de la tiranía. Y en la idea del consenso: buscar en cada caso una solución con la cual puedan quedar satisfechos todos los miembros de una comunidad.

      La democracia, en un sentido amplio, no es algo “propio de occidente”. Es más: muchos pueblos de la tierra se han conducido de un modo asambleario y participativo, desde la edad de piedra.

      Yo no creo que en ningún país del mundo haya democracia, y menos en España. Los partidos políticos no son más que grupos mafiosos que defienden los intereses del capital. Esta claro que el capitalismo y la democracia son incompatibles.

      Pero el problema es más hondo: de hehco, no creo en el Estado como forma de organización social. El Estado tecnocrático contemporáneo es inseparable de otras muchas instituciones que cohartan la vida de las gentes, implica un grado de control social sin precedentes en la historia.

      Saludos,

      Abdennur

    • abdennurprado dice:

      Jalifa tiene la connotación de “sucesor”, alguien que acepta un legado, que debe responder de él. Por eso se relaciona con la ámana: el depósito de confianza que Al-lâh nos ha dado, la propia vida como algo que no nos pertenece, que nos ha sido dada y que debemos cuidar y hacer fructificar de la mejor manera. De como usemos el don de la vida deberemos dar cuentas ante Al-lâh.

      Esto, en principio, no es político. Pero tiene unas connotaciones políticas muy claras, en la medida en que pone el peso de la responsabilidad sobre los propios actos en cada uno de nosotros. Con esto, nos situamos en el polo opuesto d ela aceptación pasiva de normas o de un gobierno externo. Como califas, tenemos la obligación de participar en el logro de una sociedad justa, insha Al-lâh.

      tenemos la obligación de prohibir el mal y ordenar el bien. Y esta no es la obligación de una sola persona, de ningún gobernante con un poder absoluto, sino d etodos y cada uno de los miembros de la ummah.

      Saludos

  5. Matuk dice:

    muchísimas gracias por su respuesta, desde hace bastante que estoy ahondando en los sistemas consocionales, consensuales y representativos (pero de acuerdo a la teoría de Lijphart sobre las sociedades heterogéneas) y, verdaderamente, tratando de encontrar puntos de confluencia que se acerquen al califato islámico. Y su texto, de alguna manera en sí, me ayuda a tener una perspectiva mucho más clara de la entidad que se le da al jalîfa en la umma y el peso de su responsabilidad para con ella.

    Ma´salama.

  6. Venericto Douce dice:

    Califa (del árabe خليفة jalifa, “representante”). Algunas veces es traducido como “sucesor”; sin embargo, muchos musulmanes consideran de esta una traducción incorrecta ya que ésta implicaría que el Califa es el sucesor del profeta de Allah, lo cual consideran contrario a sus creencias.
    El título es relativamente equivalente al de Papa en el catolicismo y al de Dalái Lama en el budismo, pues comparte con estos una doble función de líder político y espiritual. Tras la muerte de Mahoma en el año 632 hasta 1924 fueron considerados Califas quienes le sucedieron como cabeza de la umma o comunidad de musulmanes, sin embargo no todos los que han ostentado este título fueron reconocidos al completo por la comunidad; pues a lo largo de la historia, ha habido muchos disensos sobre la legitimidad de tal liderazgo, lo que ha propiciado la coexistencia de varios califas, cada uno reconocido por un sector distinto de musulmanes, así como la existencia de comunidades que no han reconocido como legítimo a ninguno de los califas.
    A la muerte de Mahoma le sucedió como califa y en consenso por parte de la comunidad musulmana Abū Bakr, quien fuera reconocido por su calidad humana y su fe entre la comunidad islámica. Se dice que fue el mejor de los compañeros de Mahoma.
    Los califas debían ser a la vez jefes políticos y religiosos. Como religiosos no tenían poder para prescribir ningún dogma pues se consideraba que la revelación divina había sido completada y puesta de manifiesto a través de Mahoma

  7. Venericto Douce dice:

    La palabra «califato» se deriva del árabe jalîfa, que significa lugarteniente y se aplica al sucesor del Profeta, no en su misión profética sino sólo en su DIGNIDAD REAL. El califa, por tanto, no es un Sumo Sacerdote ni un Papa; al menos según el concepto que tiene el Islam sunní —pues los shi’íes lo conciben de un modo algo distinto— su papel se parece más al del Emperador del Sacro Imperio Romano de la Edad Media, con la diferencia de que en el Islam no existe separación entre la ley religiosa y la ley secular y, por tanto, tampoco el dualismo entre la Iglesia y el Estado. El califa es el jefe de la comunidad islámica, el fiduciario de la ley transmitida y el comandante supremo del ejército, el «príncipe de los creyentes» (amîr al‑mu’minîn).

    Autor: Titus Burckhardt

  8. Victor Cifuentes dice:

    As-salamu alykum

    Abdennur:

    No niego el Corán, simplemente no lo malinterpreto. Para interpretarlo adecuadamente, conviene en muchas ocasiones hacer uso del hadiz, tal como he hecho.

    Me parece que su “teoría” Sr Abdennur, gira compulsivamente sobre una fusión y una confusión deliberadas entre la referencia coránica al ser humano individual como califa y el cargo de califa, como dirigente de toda la umma.

    A Jose Angel Hernandez le respondo que falsea lo que he dicho cuando resume mis argumentos bastante inadecuadamente:

    “el califa no se somete a la ley..sino que se asimila a si mismo a ella. Ley de dios y califa pasan a ser una misma cosa.
    Y en esta asimilación reside precisamente la esencia de la tiranía.
    La ley no puede quedar nunca asimilada a un ser humano”.

    No conocía esta técnica de falsear los argumentos del otro para tranquilamente descartarlos por falsos o absurdos. Lea vd. bien Sr. Hernandez y verá como argumenté claramente que el califa SE SOMETE a la ley, y no se asimila a si mismo a élla, que eso es de su cosecha personal…

    Por último Abdennur, me respondes (además de decir más o menos que no tengo ni idea) lo siguiente:

    De hecho, en el Corán se vincula la monarquía absoluta con el shirk, en la figura del Faraón.

    Pues va a ser que no, Abdennur. El Faraón era “dios vivo” y por eso se le vincula con el shirk, no por ser monarca absoluto. En el Corán, siento contradecirte completamente, la figura del monarca absoluto es la del rey David…. nada que ver con el shirk.

    Puedes opinar de mis argumento como lo has hecho diciendo que “Nada de todo lo que escribes tiene el más mínimo fundamento en el mensaje del Corán o en la praxis del Profeta (saws)”, pero me parecen que los hechos contradicen las opiniones.

    Salam

  9. Victor Cifuentes dice:

    ¿Donde dice el Corán que el Rey David (Profeta Daud si lo prefieres) no era un monarca absoluto?

    Por supuesto, espero que esta vez ya no tergiversemos (va por todos), que ya hemos dicho varias veces y desde el principio que la monarquía se ejerce bajo el imperio de la Ley de Dios, añadiremos ahora que con toda legitimidad.

    Cuando una cuestión no está clara en el Corán, se acude al hadiz.

    “Las tríbus de Israel fueron gobernadas por los Profetas, cada vez que un Profeta fallecía, le sucedía otro Profeta, y ya no habrán más Profetas después de mí, pero habrán Khulafaa (sucesores) y serán muchos”. ¿Entonces los compañeros le preguntaron “¿Qué es lo que nos ordena usted”? A lo que el Profeta contestó “Cumplan con el juramento de obedecerles a ellos, uno después de otro, y denles sus derechos, y sinceramente Aláh les preguntará acerca de sus responsabilidades”

    (Bukhari / Muslim)

    El Profeta Daud gobernaba a los judíos, ¿No es cierto? Se le conocía entre sus subditos como el REY DAVID, no como el presidente elegido democráticamente, aunque supongo que todavía se puede borrar la historia a conveniencia, nunca es tarde, naturalmente.

    • abdennurprado dice:

      Por Al-lâh, Víctor, no sé como te puedes creer esos hadices tan claramente apócrifos, aparecidos siglos después de la muerte del Profeta (saws) como por arte de magia, para legitimar a los gobernantes corruptos del momento.

      En fin, cada uno con lo suyo. Yo me quedo con el Corán, en el cual esta claro como el agua que todos los seres humanos somos (potencialmente, por lo menos) califas de Al-lâh sobre la tierra, y donde se dice que los creyentes tienen por norma consultarse entre sí.

      Son versículos explícitos, claros, literales. No se trata de ninguna interpretación. Y no necesitan de ningún hadiz o lectura a posteriori, que los distorsione a conveniencia, y menos hasta el punto de dar la vuelta por completo al mensaje libertario del Corán, convirtiéndolo en una fuente de opresión.

      Ser rey no quiere decir ser monarca absoluto. El Profeta Muhámmad (saws) no fue ni lo uno ni lo otro.

      saludos

  10. Victor Cifuentes dice:

    Muy interesante y llamativa la afirmación que esos hadices son apócrifos. Supongo que tendrás buenas razones para afirmarlo. ¿Cuales son los motivos por los están declarados apócrifos? Debe haber una buena razón para decir una cosa así. Supongamos que lo son ¿Poqué son tan fáciles de reconocer como apócrifos?
    Gracias por la información, por supuesto, pero cuales son las pruebas?

  11. Victor Cifuentes dice:

    Abdennur, los puntos 1 y 2 no son pruebas ni evidencias, solo tus opiniones. No puedo creer que llames apócrifos a unos hadices por que sí. Ahora veo cual es tu seriedad. En serio ¿Alguna prueba respecto a que sean apócrifos, pero alguna prueba de verdad?

    Una cosa es que estos hadices (hay muchos más) contradigan tus ideas antimonarquicas, ideas que trasladas a tu personal interpretación del Corán, y otra cosa es decir que contradicen el Corán, para lo que hacen falta pruebas. Tu manera de abordar este tema me parece por decir lo menos, pura frivolidad. Acusar de apócrifos nada menos que hadices (estos son bien conocidos) diciendo que favorecen al poder, es tener seriedad cero, salvo que puedas demostrar quien y porqué son hadices “inventados”. Si tienes las pruebas deberías darlas, si no las tienes, me parece una temeridad lo que has escrito, por decir lo mínimo.

    La monarquía es el gobierno de una sola persona. Así gobernaba el Profeta en Medina, sometido a la Ley de Allah (esto no hacía falta aclararlo, pero lo hacemos para evitar la tergiversación). Gobernaba el estado (la polis de Medina, que incluía a cristianos y judíos), gobernaba el ejercito de los musulmanes, promulgaba leyes (excepcionalmente en su caso bajo la inspiración profética) y administraba la justicia: monarquía absoluta en toda regla. Por supuesto no era un déspota, pues estaba sometido al imperio de la ley como cualquier otro ciudadano. Así gobernaron los califas bien guiados, que eran suyuhs y por tanto sabios y bien guiados, desgraciadamente más tarde, el califato de la sabiduría y el del gobierno pocas veces se unieron en la misma persona, pero estamos hablando de los gobernantes políticos (califas) no de los sabios (Qutb), que son 2 tipos distintos de monarcas. El resto de sucesores y sucesores de sucesores del Profeta en la función política de gobernantes de la umma (califas) lo fueron siempre como monarcas , pudiendo delegar como dijimos anteriormente alguna función en otras instituciones, incluso creando organos representativos. Pero fueron siempre monarcas (el gobierno de uno) y en esto imitaron al Profeta y a sus dignos sucesores. Esto es evidente, indudable, por más que no case con tus ideas ni con tus ideas sobre lo que que contradice o no contradice al Corán.

    Monarquía proviene del griego μονος (mónos): ‘uno’, y αρχειν (arjéin): ‘gobierno’, traducible por gobierno de uno solo. Otra cuestión es la soberanía. Allah es el Soberano, indudablemente. El musulmán es soberano de su propia individualidad, indudablemente, pero en la vida real hay que hacer compatible la existencia de múltiples soberanías individuales que colisionan unas con otras y para llevar esto a la practica está el califa, que ejerce como gobernante de todos los musulmanes (y hasta de los no musulmanes).

    El califato individual de cada ser humano es un asunto muy diferente del califato político, o gobierno de la umma. Esto tampoco hacía falta aclararlo, pero dada la retórica que empleas al abordar esta “cuestión”, vuelvo a traerlo a la palestra. El califato individual de cada uno sobre su propia persona es a Imagen de la Singularidad y Soberanía del Uno-Único (Allah). Exactamente lo mismo se ha de decir sobre el Califato político, que recae sobre una sola persona,es decir, el monarca.

    • abdennurprado dice:

      Estimado Victor

      No entiendo tu separación entre califato colectivo y califato individual. Si todos somos califas, todos somos responsables de los asuntos de la comunidad. Otra cosa es que se delegue esa responsabilidad en un gobierno. Si quieres llamar califa a la persona escogida, o en la que el gobierno ha sido delegado, me parece bien. Siempre que no se niegue con ello el hecho de que todos somos califas.

      Me da la sensación de que discutimos por palabras y no por contenidos. Copio de wikipedia la definición de monarquía absoluta:

      La monarquía absoluta es una forma de gobierno en la que el monarca (lleve el título de rey, emperador, zar o cualquier otro) tiene el poder absoluto. No existe en ella división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). Aunque la administración de la justicia pueda tener una autonomía relativa en relación al rey, o existan instituciones parlamentarias, el monarca absoluto puede cambiar las decisiones o dictámenes de los tribunales en última instancia o reformar las leyes a su voluntad (La palabra del rey es ley). Nombra y retira a sus asistentes en el gobierno a su voluntad. La unidad de todos los poderes suele considerarse justificada por considerar que la fuente del poder es Dios y que los monarcas ejercen la soberanía por derecho divino de los reyes. No hay mecanismos por los que el soberano (que no reconoce superiores) responda por sus actos, si no es ante Dios mismo.

      La monarquía absoluta implica que el Rey no solo dicta la Ley: él mismo encarna la Ley, y eso por considerar que su poder emana de Dios. Esto quiere decir que él mismo no esta sujeto a las leyes. En palabras de Carl Schmitt: “Soberano es aquel que decide sobre el estado de excepción”.

      El Profeta Muhámmad (saws) no gobernó en Medina como monarca, y menos como monarca absoluto. De hecho rechazó de forma explícita el título de rey, y consultaba todos los asuntos colectivos con el resto de la comunidad (que no era ningún Estado: si hay Estado la comunidad es destruida). Tampoco gobernó sobre los no-musulmanes, que se regían según sus propias leyes y tenían sus propios líderes e instituciones.

      Hay un hadiz que explica que un hombre llegó hasta el Profeta, se emocionó en su presencia, se puso tan nervioso que temblaba… El profeta de dijo: «cálmate, yo no soy ni un rey ni un tirano, soy tan sólo el hijo de una mujer del Quraish que comía de lo que secaba al sol de la Meka». Y, según otra tradición, el Profeta fue preguntado por los judíos sí él era un profeta-rey o un profeta-siervo, y él contestó: «elijo ser un profeta-siervo».

      El musulmán afirma que Al-lâh es al-Malik, el Rey, lo cual significa que Al-lâh es el único soberano al cual reconoce como tal. Pero también se dice que Al-lâh es el único Legislador, o que es el único Propietario. Ni el poder de gobernar, ni de legislar, ni el derecho a la propiedad pueden ser ejercidos de modo absoluto por ningún ser humano, ni por ninguna institución o doctrina que haya sido creada y pertenezca al mundo de las criaturas. El Corán es taxativo a la hora de negar toda pretensión de soberanía por parte de los hombres:

      Aquel a Quien pertenece la soberanía de los cielos y la tierra y no ha tomado ningún hijo ni comparte la soberanía con nadie.
      (Corán 25: 2)

      Y Él es el [único] que puede subyugar
      y [es el único] que está por encima de sus siervos.
      (Corán 6: 18)

      Frente al Poder real de Al-lâh el hombre inventa unas estructuras de poder, se da a si mismo la ficción de la soberanía. Pero esta pretensión es rechazada de forma taxativa en el islam, lo cual incluye el desprecio por reyes y tiranos.

    • abdennurprado dice:

      Una aleya:

      Dijo ella [Bilquis, gobernante de Saba]: “En verdad, siempre que los reyes entran en un país lo corrompen, y convierten a sus más nobles habitantes en los más abyectos. Y esta es la forma en que actúan [siempre].” (Traducción de Muhammad Asad)

      Y una pregunta: ¿quién designa (según tú) a la persona que debe actuar como califa-gobernante?

  12. Victor Cifuentes dice:

    Bueno, entonces reconoces que hubo profetas reyes, como David al que le negabas tal titulo por el que ha sido siempre conocido.

    Efectivamente gran parte de lo que discutimos viene a razón del uso de las palabras.

    La monarquía absoluta ya aclaré que no era respecto a La ley, pues la legislación islámica ya quedó fijada en sus preceptos básicos en tiempos del Profeta, sino en radicar en el califa (político o colectivo como tu le llamas) la ultima instancia judicial y la legislación subsudiaria. El gobierno político y militar tienen del mismo modo su última instancia en el califa y en ese aspecto es en el que he hablado de monarquía absoluta, los 3 poderes en terminología actual, y dejé igualmente claro -espero-que el califa no está por encima de la ley. Solo me he referido al aspecto más básico de ser la cabeza de los tres poderes, desde un principio, y en esto reconozco que el mundo cristiano y el mundo islámico no son iguales en este concepto y que los terminos pueden dar lugar a confusión. Pero es que la discusión empezó con la negación de la monarquía, a la que designaste como anti-islámica.

    Respecto a la diferencia entre califato individual y colectivo, la diferencia es tan evidente que creo que no hace falta contestar. El califato individual, que a diferencia del colectivo se ejerce sobre uno mismo ni siquiera es algo que los individuos tengan garantizado como en tu mismo articulo dejas bastante claro al citar.

    Al-lâh ha prometido a quienes de vosotros han llegado a creer
    y hacen buenas obras que, sin duda, les hará califas en la tierra,
    tal como hizo califas a sus antecesores.
    (Corán 24: 55)

    El califato individual no se da por supuesto, requiere del individuo un cierto nivel de esclarecimiento, he llegado a entender que el nivel es la maarifa. Eso implica el que posteriormente a los 4 primeros califas se constate que no todos los califas eran suyuhs/sabios. Aunque ya respondí respecto a la elección del califa (político) y a la implementación de su cargo (el Corán no especifica el sistema) los primeros califas bien guiados fueron elegidos por la shura, que se componía de compañeros/sabios, y ya opiné al respecto, que el sistema democrático universal un hombre un voto no concuerda con ese sistema, con mayor razón si el califato individual requiere como parece, de ese alto nivel que es la maarifa.

    En el Corán leemos:

    “Un Día convocaremos a todos los seres humanos [para juzgarles] con su Imam (gobernante)…” (Qur’an, al-Isra, 17:71).

    “Haré de ti un dirigente y un ejemplo para los hombres.” (Qur’an, al-Baqarah, 2:124). se refiere a Abraham.

    Cuando Abraham respondió preguntándole si los Imames también serían elegidos divinamente de dentro de su descendencia, Allah se lo confirmo, mientras descartó que la posibilidad de Su alianza pudiera incluir a aquellos quienes son malvados en su conducta (Qur’an, al-Baqarah, 2:124). Allah Todopoderos procedió entonces a elegir Imames, en la forma de Profetas, de la progenie de Abraham. Entre ellos estuvieron Isaac y su semilla Jacob, José, Moisés, Aarón, David, Salomón y Jesús, e Ismael y su semilla en Muhammad.

    No tengo nada que objetar a la evidencia de que Allah no comparte su soberanía con nadie, las citas de Corán que incluyes están claras. ¿Como entonces un musulmán puede aceptar el secularimo, o soberanía de tal Legislación secular u otra por encima de la Ley de Dios (laicismo)?

    Y por último, las palabras de la reina de Saba, aun cuando estén en el Corán, se refieren a lo que hacen los reyes (y los no reyes también) cuando entran por la fuerza en una ciudad, y su traducción, menos engañosa a mi entender, es:

    Dijo [la reina de Saba]: Cuando los reyes entran en una ciudad la trastornan por completo humillando a sus habitantes poderosos. Así es como actúan.

    No me has respondido a mi pregunta anterior ¿En que te basaste para decir que los dos hadices que cité, eran apócrifos? Me gustaría conocer las pruebas.

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